Mostrando entradas con la etiqueta distopía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta distopía. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de enero de 2026

Alexis Iparraguirre. El fuego de las multitudes. Lima: Emecé, 2016.

 

Alexis Iparraguirre. El fuego de las multitudes. Lima: Emecé, 2016.

              Uno de los escritores peruanos más importantes de la nueva generación que emerge en el nuevo siglo es Alexis Iparraguirre (Lima, 1974). Con su primer libro El inventario de las naves ganó el Premio Nacional de la PUCP en 2005, y se convirtió en un clásico contemporáneo inmediato, con varias otras ediciones. Casi diez años después, en 2016 publicó su segundo libro de cuentos El fuego de las multitudes, menos experimental, más sobrio y con mayor densidad filosófica. La calidad del libro es indiscutible, pero, a pesar de contar con algunos comentarios críticos favorables de la época, diera la impresión que quedó opacado con su primer libro. El fuego de las multitudes incluye cuatro textos: “Albedo”, “No es fábula”, “Demonio atómico”, y “Punto ciego”. El autor declara en entrevista y propone su visión sobre dos de sus cuentos:

En el primer cuento, «Albedo» sobre todo, tiene un fuerte vínculo con la contemplación de la belleza y cierta forma de apropiación erótica inconmensurable. Es un vínculo entre las personas y no una ruptura. Hay algo de clave para iniciados en la locura. No creo que sea algo neo romántico puesto que no hay pretensión espiritual o unitaria. Hay una figuración más materialista, neo vanguardista, pero no creo que romántica. De eso seguro […] «Punto ciego» es la historia de dos antropólogos que trabajaron en Comisiones de la Verdad, de las que adquieren solvencia como investigadores y como políticos, una experiencia que los lanza a un desafío mayor en esa distopía: enfrentar por circunstancias inesperadas a la Corporación del Clima, un conglomerado que ha transformado el clima planetario en función de controlar el calentamiento global. Me interesó más la ironía antes que el tema de la memoria […] (Rimachi, 2016)

En una segunda entrevista, el autor resume los cuatro textos del siguiente modo:

Son fundamentalmente cuentos fantásticos, y tienen que ver con personas que viven una vida muy cotidiana y que de pronto son desplazados a una zona de profundo reto cuando aparece un hecho imposible en sus vidas. Por ejemplo, un capitán de la Marina debe desplazarse a la Antártida en busca de una situación que para él es un misterio. También hay un profesor de poesía cuyos alumnos se suicidan al leer determinados poemas. Un físico que baila salsa en un garito del centro de una ciudad que se parece mucho a Lima. Y finalmente, una burócrata internacional que tiene sobre sus hombros el peso de todo el mundo, el día en que los Estados y las multitudes salen a protestar a las calles (Silva, 2016).

Javier Ágreda (2016) sostiene sobre los 2 primeros cuentos que se trata de “personajes cuya obsesión los lleva hasta la locura y la muerte”, en otras palabras, son “personajes que enfrentan sus problemas (la soledad, la muerte) a través de la racionalidad y la erudición (literaria o física), aunque solo encuentren soluciones simbólicas”.

Julio Meza (2016) sostiene sobre los dos primeros relatos que “los personajes trabajan en ambientes jerarquizados y sus labores implican el uso de una racionalidad obsesiva  […][que] se ven envueltos en circunstancias constituidas por una violencia delirante. Son historias en donde se desconfía de la racionalidad moderna, esa misma que se encuentra en el centro del sistema económico dominante […]”.

Para Salvador Luis Raggio (2016) se trata de “un libro evidentemente concebido para debatir acerca de la independencia intelectual y afectiva, la hegemonía de la Autoridad y el apparatus tecnopolítico que en nuestro mundo disciplina conductas y opiniones […] se apoya en un imaginario que mezcla ciencia y distopía con preocupaciones como el ansia eterna de amor y la ruina de la estabilidad mental”. Añade que:

Desde la primera página del conjunto experimentamos la funcionalidad de oposiciones que hacen una distinción entre principios de autoridad (representados siempre como entes monolíticos) y medios de evasión (de carácter corrosivo y expresión acuosa) […] Iparraguirre elige el cuestionamiento filosófico sobre la intensidad del efecto formal. Son, en realidad, textos mucho más densos, no precisamente en lo que respecta al lenguaje (donde el autor demuestra que con el paso del tiempo ha aprendido a economizar), sino en lo que se refiere al análisis de la condición de la existencia. Lo que impulsa El fuego de las multitudes es, justamente, el pensamiento y el afán de abrir espacios de insubordinación, donde la originalidad (la libertad) reemplaza al lugar común (el sometimiento).

“Albedo” es una historia de amor con ecos a clásicos como Frankenstein de Mary Shelley, a Poe o Lovecraft, por el escenario polar y la obsesión por el blanco (recordemos que en un autor modernista como José Antonio Román da un giro y convierte lo blanco en algo morboso y enfermizo). Es un relato existencial que se pregunta acerca de la naturaleza del amor, sobre su esencia, o en otros términos ¿qué es?

“No es fábula” representa casi de modo muy mimético el mundo del profesor universitario, con toda la hipocresía que circula en sus pasillos, un mundo cerrado lleno de argollas o prebendas, y también de soberbios en el fondo de sí mismos. El personaje es un modelo que bebe de la Dead Poets Society (1989) con efectos fatales en sus estudiantes.

“Demonio atómico” es el más juguetón dado que mezcla dos contradictorios (la música salsa y la física nuclear), que no tienen nada en común. Parece una estética materialista (agudizar las contradicciones y fuerzas en una realidad social, que Biffi ha llevado al extremo).

“Punto ciego” es una nouvelle que se pregunta, en el fondo, por la verdad, ¿qué es? que los personajes trabajen en Comisiones de la verdad a nivel internacional es meramente coyuntural, dado que en el fondo están siempre al servicio de un Estado quienes pagan por sus “servicios”. En una de las entrevistas Iparraguirre sostiene que el proyecto inicial era abordar empleos que fueran innecesarios en el s. XXI (por ejemplo, el marino aventurero de “Albedo”, el profesor de letras en “No es fábula”, etc.), pero que luego mutó. Me quedo con esta posibilidad latente, pues estos profesionales de las ciencias sociales trabajan contando cadáveres. El gran problema es: en ese mundo futuro ¿seguirá habiendo una demanda por estas “comisiones”? Porque si ese es el futuro que nos espera entonces lo distópico no es el futuro porvenir, sino pasado y presente. Un bucle: no hay futuro.

En un país cuyo ideal de cultura es ser imitador vocal de “Yo soy” (Yo me parezco a); o presumir de haber estado muy cerca del nobel MVLL, creyendo que el verdadero talento se contagia por los poros, es necesario resistirse a ello y poseer un grado de originalidad o de disidencia real, como es el caso de Iparraguirre. Diez nuevos años después ¿vendrá ya su tercer libro?

 

Elton Honores

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

 

Bibliografía

Agreda, Julio (2016). El fuego de las multitudes [reseña]. En: https://agreda.blogspot.com/2016/10/el-fuego-de-las-multitudes.html

Meza, Julio (2016). El fuego de las multitudes [reseña]. En: https://elroommate.com/2016/09/19/julio-martin-meza-resena-un-libro-de-cuentos-de-alexis-iparraguirre-peru/

[Raggio], Salvador Luis (2016). El fuego de las multitudes [reseña]. En: https://www.panoptista.com/el-fuego-de-las-multitudes-de-alexis-iparraguirre/

Rimachi, Gabriel (2016). “Alexis Iparraguirre y El fuego de las multitudes”. En: https://circulodelectores.pe/alexis-iparraguirre-fuego-multitudes-2/

Silva, José (2016). “Alexis Iparraguirre habla sobre "El fuego de las multitudes"”. En: https://elcomercio.pe/luces/libros/alexis-iparraguirre-habla-fuego-multitudes-237569-noticia/


domingo, 13 de octubre de 2024

Carlos de la Torre Paredes. Control de plagas. Lima: Torre de papel, 2021. 276 p.

 


Carlos de la Torre Paredes. Control de plagas. Lima: Torre de papel, 2021. 276 p.

          Desde su opera prima del 2012, Los viejos salvajes, Carlos de la Torre Paredes (Lima, 1988) viene construyendo un proyecto narrativo que incluye la CF y la fantasía como sus principales articuladores estéticos. El recorrido y madurez en su escritura es visible en Control de plagas, una suerte de western posapocalíptico, que viene a romper con los formatos habituales locales del género, que siguen teniendo como principales modelos a Poe y Lovecraft, por el lado del horror gótico, y a Asimov en la CF -aunque todos seamos aún hijos de la visión distópica de 1984 de Orwell.

          Asimismo, la novela logra integrar referencias de la cultura audiovisual con éxito. Así, es posible ver resonancias a The road (2009) John Hillcoat, basada en la novela de Corman McCarthy o The Book of Eli (2010) de Albert Hughes y Allen Hughes. Incluso al viejo relato de Richard Matheson en Soy leyenda, que se preguntaba acerca de ese nuevo mundo habitado por vampiros, qué o quién era el monstruo; o La Torre Oscura I: El pistolero (1982) del maestro Stephen King, aunque más que la búsqueda de un sujeto en específico, es el viaje por distintos espacios de un Perú, buscando cobrar la recompensa por acabar con los zombis locales.

Este western futurista ofrece una historia distópica en la que el mundo que conocemos ha colapsado producto de una guerra mundial, cuyas bombas activaron un elemento alienígena oculto tras la tierra que provoca cambios en la humanidad, convirtiéndolos en figuras semejantes al zombi (aunque no se trata tampoco del zombi romeriano, sino postromeriano, es decir, tienen mayor agencia, pensamiento, y buscan tomar el poder y control de la nueva federación organizada tras el apocalipsis).

La novela ofrece dos puntos de vista. El primero es la voz del zombi, construida como una voz en segunda persona que se dirige siempre a la “madre”. Se ignora qué es la madre, pero no deja de tener resonancias edípicas. La figura de la madre es quien gobierna y dirige a este nuevo sujeto-zombi en sus deseos y pulsiones. ¿“Madre” es una máquina, una IA? La novela no ofrece respuestas. De otro lado, tenemos otra voz humana que encarna a un “exterminador” que luego formará parte del ejército que combate a la plaga. Esta “plaga” tiene también conexiones con Mañana, las ratas de Adolph, dado que buscan también tener el control y llegar al poder.

En cuanto a ese mundo futuro que destruyó a la nación peruana, hizo que sus líderes sobrevivientes formaran una “federación peruana” que coexiste con otras de tipo regional. Parece que ya nada las une, no hay vínculos en común, sino que todas buscan enfrentar este mismo problema: la plaga zombi. Es curioso cómo aún a pesar del desastre hay el deseo que exista Estado, es decir, un gran “padre” que vele por nosotros. Es interesante como este juego de oposiciones funciona muy bien a nivel simbólico (un intento de reestablecer el “patriarcado” Estatal frente a la amenaza del “feminismo” alienígena de la “madre”, que no deja de tener resonancias simbólicas con la actualidad). Asimismo, queda entre brumas la función del dinero (en varios pasajes se menciona que los exterminadores trabajan por dinero, pero ¿quién emite este dinero?, ¿hay un banco central?, ¿cada federación tiene su propio tipo de cambio?, ¿es una moneda internacional?, ¿puede ser útil el dinero en un escenario posapocalíptico?). Dado que se trata de un mundo en el que todos buscan sobrevivir ese detalle queda sin resolver.

Como signo de esos nuevos tiempos de catástrofe la violencia sexual estará a la orden del día. Otros monstruos pueblan ese universo como arañas gigantes, que conectan con el cine de serie B. El personaje humano central tiene como arma habitual una espada, que hace referencia a la narrativa de ninjas, la cultura del manga, los juegos de rol, los videojuegos.

El humor que se apreciaba en su opera prima -dado que por momentos había escenas paródicas, de personajes violentos que tomaban las cosas en broma- se modifica sustancialmente, acá hay un tono grave, trágico. Hay una pretensión de ingresar a la literatura “seria”. Otro aspecto destacable es la construcción de mundos (Worldbuilding), dado que tiene una complejidad infrecuente en este tipo de novelas. Hay diversos estamentos, personajes con sus propias motivaciones, escenas de acción, microhistorias presentadas como recuerdos de infancia. Es una novela muy visual que el lector agradece.

          Lo cierto es que, a pesar de su notable registro, no existe reseña escrita (salvo la videocrítica de Poldark Mego). Esto es un indicador de que desde hace varios años las últimas producciones -en general- carecen de lecturas reflexivas o críticas, por decir algo. En el mejor de los casos estas novelas son consumidas, pero no se está articulando esta producción dentro de un discurso más histórico o teórico sobre el género fantástico peruano, digamos. Control de plagas es notable y excelente por las razones expuestas.

Elton Honores

Universidad Nacional Mayor de San Marcos