Luis Freire Sarria. El abominable
hombre de los desagües. Lima: Maquinaciones, 2026. 124 p.
Luis
Freire Sarria (Lima, 1945) es uno de los escritores fantásticos más importantes
de la segunda mitad del pasado siglo y del siglo XXI, junto a otras figuras
emblemáticas como Harry Belevan, Carlos Calderón Fajardo y José B. Adolph. El
estilo freiriano mezcla un humor corrosivo, transgresor (y acaso iconoclasta) que
puede ser tanto político como nonsense, que produce textos que huyen del
canon realista y del registro mimético al uso. Es por ello que varios de sus
libros escapan a las posibles taxonomías de los taxidermistas y críticos
disecadores de la literatura viva. Con gran acierto, Maquinaciones de José Donayre
publica este nuevo libro de Freire (dejo constancia que Freire tiene en sus
archivos varios otros libros raros que esperan el favor de los editores)
titulado El abominable hombre de los desagües, titulo que alude a esa figura
popular del “yeti”, también conocido como “el abominable hombre de las nieves”.
Pero si el yeti es un animal mítico que vive en las blancas cordilleras del
Himalaya y el Tibet, el monstruo de Freire es mucho más urbano y realista,
alejado de esa fría blancura, y rodeado del calor de los desechos humanos que
corren clandestinos tras el asfalto urbano.
El libro se
divide en dos secciones: “Primeras monstruosidades” y “Segundas monstruosidades”.
Figuras del imaginario popular, como el pistaco (“Se comienza por la
mantequilla”) o un gato crítico de novedades literarias (“Burdel bonsái”) se
dan cita en esta sección, es decir, monstruosidades populares y otras que se
las inventa el propio Freire para pleno disfrute de sus lectores. En esa línea
quisiera comentar “Hombre lobo, hombre coyote, hombre”, en el que aparece una
versión latinoamericana del hombre lobo, degradado por las carencias propias de
la región y convertido justamente en eso: en un hombre coyote que confiesa su condición
sobrenatural a un académico (el “doctor Honores”, en el cuento), en una
referencia paródica, quien descree en la posibilidad real de la existencia de
seres sobrenaturales como el mencionado ser.
Otro relato
en el que Freire pone toda su sensibilidad literaria es “Una obra de arte”, en
la que se discute acerca de la belleza en el arte contemporáneo. Es una pieza magistral
al tratar la naturaleza y estatus de lo bello desde coordenadas del absurdo y
el vacío en el que se ha convertido ese juego llamado arte. Por cierto, también
Alejandro Neyra ha tratado el tema en “Attaché”, desde el personaje del curador
estafador. No es casual la preocupación de Freire por la belleza, que es
finalmente a lo que aspira el verdadero artista.
“Mi Borges
inflable” es otro cuento descabellado sobre la idolatría excesiva de un miembro
de la academia sueca por Borges, al punto que guarda entre sus objetos
preciados a su Borges personal en forma de muñeco inflable, casi como un
secreto prohibido para todos sus conocidos, y con el que realiza actos mentales
de corte erótico, prohibidos por el sentido común y la razón cartesiana.
En la
segunda sección, estas monstruosidades continuaran desfilando por sus páginas,
como jarjachas, momias, o un Frankenstein mendigo, es decir, tradiciones
locales y globales. “Nocturno del descabezado” es uno de los más inquietantes,
porque también Freire se las ingenia para orientar los textos no solo hacia el
humor, sino hacia el terror psicológico. Lo mismo ocurre con “El maniquí
rabioso”, otra genialidad de Freire que se apropia de los elementos del paisaje
urbano para generar una situación fantástica. O también “El wetiko, ninfómano
del amor”, en el que esta figura sobrenatural aparece para desenamorar. Aunque el
wetiko es una especie de virus mental para los indígenas americanos, al wetiko de
Freire “lo atraen las baladas melosas, los poemas baratos, las frases dulzonas
que escucha mientras se desliza por las calles anochecidas, porque sabe que
alumbran a los enamorados” (102).
En
este nuevo libro de Freire se unen ejes como lo urbano, las escenas de pobreza,
y el horror, todo bajo la estructura del bestiario, del que Freire ha venido
trabajando en otras publicaciones. Son cuentos breves de gran factura técnica,
y muy alejados de las actuales escrituras de best seller que predomina
en el panorama comercial literario. En suma, es literatura en su mejor
expresión, y, sin duda, uno de los mejores libros de este año 2026.
Elton Honores
Universidad Nacional Mayor de San
Marcos






