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martes, 23 de marzo de 2021

Mundos imposibles: lo fantastico en la narrativa peruana, por Aaron Dziubinskyji

 

 
 
 

Honores, Elton. Mundos imposibles: lo fantastico en la narrativa peruana. Lima: Cuerpo de la metafora, 2010. 255 pp. Paberback. ISBN: 978-612-540-1-9


 

Esta reseña de Mundos imposibles de Elton Honores no se parece a ninguna otra que haya escrito por dos razones. Primero, Mundos imposibles está escrito en español, lo que lo hace inaccesible para la audiencia de lectura no española. Con eso en mente, me dividí entre simplemente resumir los puntos principales y saltar directamente a una respuesta a los argumentos y la erudición. En segundo lugar, al escribir reseñas previas de libros que tratan sobre ciencia ficción latinoamericana y narrativas fantásticas, podía confiar en el conocimiento personal de las fuentes primarias y secundarias a las que se hace referencia para evaluar la relevancia de la investigación. Sin embargo, con Mundos imposibles me encontré luchando un poco para mantener todo en orden, ya que la tesis de Honores se centra en escritores que escribieron principalmente cuentos que se clasifican como fantásticos, y no como sf per se, aunque comparten elementos comunes, con quienes soy generalmente desconocidos y para publicaciones periódicas que ya no están impresas, ambas de un período de tiempo muy estrecho en la historia literaria del Perú. No obstante, disfruté leyendo este libro y encontré que la tesis del autor era en general sólida. Al intentar hacer justicia en unos pocos cientos de palabras a este estudio crítico de más de 200 páginas, estoy seguro de haber oscurecido muchos puntos importantes. Mi esperanza es que quienes lean esta reseña la encuentren lo suficientemente convincente como para examinar los imposibles de Mundos por sí mismos, suponiendo que sean capaces de leer español.

 

Para los estudiantes y estudiosos de la ciencia ficción latinoamericana, Mundos imposibles llena un vacío importante. El estudio de Honores reúne y amplía la crítica y la erudición existentes a lo largo de varias décadas en un único estudio coherente de los cuentos de lo fantástico en Perú, escritos principalmente durante la década de 1950 y que a menudo aparecen en publicaciones dispares. Mundos imposibles no era de ninguna manera una empresa pequeña. Tal estudio requiere una estructura que sea a la vez simplista y sólida: lo suficientemente simplista para que el lector no iniciado pueda navegar por el texto con relativa facilidad, pero lo suficientemente sólida para que el texto no se desmorone bajo el peso de décadas de estudios. Dicho esto, con la excepción del capítulo 3 (como comentaré más adelante) encontré que la estructura de Mundos imposibles es bastante manejable. La introducción es de estilo convencional. El autor comienza exponiendo su tesis y termina con un breve esbozo de cada capítulo. Los capítulos en sí se introducen con un resumen de un párrafo, orientando al lector hacia los puntos que se desarrollan en cada uno de los subtítulos del capítulo. Las notas a pie de página comentadas que utiliza el autor apoyan y dan amplitud a su análisis.

 

 

La introducción se apresura a asentar la tesis de Honores, que es que a pesar de varios factores que le han impedido gozar de un lugar dentro del canon literario, la literatura fantástica en el Perú tiene una fuerte tradición que se remonta a los cuentos de numerosos escritores aparecidos en varios periódicos a lo largo de la mitad del siglo XX. Sin embargo, la influencia política (entendida como los órganos de control de las instituciones culturales peruanas y no del gobierno) sobre la corriente académica literaria peruana tuvo un efecto marginalizador en cualquier tipo de narrativa que no reflejó las realidades socioculturales del país. Es decir, este efecto politizador de los estudios literarios tendió a categorizar como carente de relevancia artística todo lo que no se consideraba realismo literario tradicional, los estudiosos temporales de la ciencia ficción y lo fantástico latinoamericanos se enfrentan al desafío de rescatar formas narrativas no realistas los márgenes de la crítica literaria dominante del pasado. Así, al situar la narrativa fantástica del Perú, específicamente la producida durante la década de 1950, dentro del corpus más amplio de obras canónicas, Mundos imposibles ha ayudado a promover la causa de la ciencia ficción y la ciencia fantástica latinoamericanas.

 

En el capítulo 1, Honores se propone establecer y definir la generación de escritores a quienes se les atribuye dar una voz única a la narrativa fantástica del Perú. A través de un estudio de artículos y ensayos publicados en revistas de la época, Honores describe cómo estos escritores fueron tratados desfavorablemente por los críticos literarios. Definida principalmente como una generación de escritores que tuvo dificultades para ser publicada, esta "Generación de 1950" reformuló colectivamente la trayectoria narrativa del Perú en un período de cambio cultural y político. Si bien Honores admite que este concepto en sí mismo es bastante problemático dada la variedad de escritores y el lapso de tiempo durante el cual estuvieron activos, no obstante refleja un cambio consciente en el estilo narrativo de uno que quizás era demasiado realista (el indigenismo, por ejemplo), a uno que respondiera mejor a las nuevas posibilidades producidas por factores como la rápida migración a la capital del Perú. Así, la "Generación de 1950" surgió tanto de la respuesta a la modernización urbana de Lima como de las influencias temáticas y estilísticas de escritores externos como Faulkner y Kafka. La clasificación arbitraria de otras generaciones existentes de escritores de fantasía de alrededor de ese período (por ejemplo, 1940, 1945, 1955), en la estimación del autor, no poseía el enfoque creativo que permitió a esas voces responder a las tendencias literarias europeas mientras reflexionaban sobre la universalidad y relevancia para la identidad sociocultural del Perú. Esa identidad ya no era relevante para la corriente narrativa del indigenismo, dado que la década de 1950 produjo un medio urbano en rápida evolución, específicamente en Lima, que demandaba nuevas formas de expresión.

 

El capítulo 2 es el meollo de este estudio. Aquí nos enteramos de que la mayoría de los fantásticos relatos cortos de la "Generación de 1950" estaban esparcidos por varias publicaciones. Partiendo de las ideas de múltiples críticos como Alberto Escobar, José Miguel Oviedo y Ricardo González Vigil, Honores argumenta que este cuerpo de trabajo ha permanecido en su mayor parte en la oscuridad debido a la falta de un estudio recopilado que pudiera conectarlos con Producción literaria nacional del Perú. Una razón dada para no reconocer estas obras como evidencia de un nuevo estilo de escritura es que el término "fantástico" sugiere un estilo de escritura que es "ajena" a la voz nacional del Perú, en el sentido de que muestra influencia de los estilos de figuras como Borges y Cortázar, así como de Kafka y Faulkner, como se comenta en el capítulo 1. Sin embargo, si el "fantástico "se piensa en términos de un mestizaje cultural, un término ampliamente aplicado a la identidad históricamente mezclada de América Latina que abrió nuevas posibilidades para la imaginación, entonces puede considerarse un reflejo realista de los fenómenos sociales, económicos e incluso lingüísticos del Perú durante y después de la década de 1950. Así, el autor sostiene que lo "fantástico" como un enfoque imaginativo hacia el exterior de la expresión literaria es en realidad tan antiguo como el período colonial, al tiempo que atribuye al escritor de la "Generación de 1950" Clemente Palma la iniciación del cuento fantástico en Perú. Obras críticas como Cuentistas (1954) y La narración en el Perú (1956, 1960) de Alberto Escobar dan indicios de una conciencia literaria inclinada hacia lo fantástico, y varias antologías de literatura fantástica publicadas en Perú ofrecen diversas definiciones que van de lo "extraordinario" a lo "sobrenatural", destacando a los autores que representan diferentes caminos de la narrativa fantástica. Sin embargo, no existe una bibliografía completa de estos cortos publicados, lo que se suma al polémico argumento de los estudiosos del canon literario que, a pesar de las antologías existentes y los análisis críticos de apoyo en sentido contrario, lo fantástico como tradición narrativa formal no existe en el Perú. Así, el Capítulo 2 traza la historia de estas antologías desde la década de 1950 hasta la actualidad. Cada antología intenta ubicar a estos autores y sus cuentos en un contexto cohesivo más amplio al resaltar su importancia como ejemplos de un nuevo discurso literario en auge durante la década de 1950, pero cuyas raíces posiblemente se remontan a cien años antes, según Gonzalo Portals.

 

El capítulo 3, aunque es una extensión lógica del capítulo 2, fue el más tedioso de leer para mí. Aquí Honores aplica su taxonomía (tomando prestado del innovador trabajo de Todorov sobre la teoría literaria y lo fantástico) al análisis de algunos temas principales dentro de la narrativa fantástica del Perú frente a una crítica cercana de una selección de ficción corta de autores representativos del "Generación de 1950 ". Si bien fue útil para sentar las bases para explorar los tropos literarios de la narrativa fantástica del Perú (estética de lo fantástico, alienación, humor, dicotomía pasado / presente, existencialismo, etc.), también encontré difícil negociar la abundancia de citas directas de las historias mismas, así como el uso extensivo por parte del autor de citas de fuentes secundarias. Si bien estas referencias parecen necesarias para este estudio, ya que brindan un ángulo intelectual y respaldan la tesis, rápidamente se vuelven abrumadoras, especialmente para alguien que no está familiarizado con su contenido. Dicho esto, para el estudioso de la narrativa fantástica, el capítulo 3 sirve como modelo para explorar la contribución de Perú al campo. En el capítulo 4, Honores expone cómo los escritores de lo fantástico modernizaron la narrativa breve en el Perú a través de innovaciones temáticas, estructurales e ideológicas.

 

Cada una de las subsecciones de este capítulo trata de una característica diferente que se ilustra con cuentos representativos de la "Generación de 1950". Describir cada uno de estos aquí con más detalle estaría más allá del alcance de esta revisión. Baste decir que estas innovaciones reflejan la creciente deshumanización y mecanización de la sociedad a través de la migración y la tecnología a gran escala, y caracterizan las tendencias de la literatura fantástica del Perú. Temáticamente, los escritores exploraron el impacto de estos en la sociedad moderna mediante el uso del doble; el bestiario, o una irracionalidad de la existencia surgida en el contexto de la posguerra; el uso de símbolos y alegorías; la presencia de tecnología; y una afinidad por objetos fantásticos o mágicos que, por ejemplo, distorsionan el tejido temporal o espacial. Entre las innovaciones estructurales se encuentran la manipulación del espacio y el tiempo; intertextualidad; el uso de estructuras narrativas abiertas que permitan múltiples interpretaciones del texto, además de establecer una relación con el lector deliberadamente ambigua; y privilegiando el estilo narrativo en primera persona. Finalmente, las innovaciones ideológicas a la narrativa de lo fantástico incluyen una visión desmitificadora del individuo hacia la ciencia y la verdad absoluta, y el cultivo de una voz meta-fantástica. Todos estos elementos apuntan a una crítica por parte de la "Generación de 1950" de las nuevas fronteras sociales y culturales generadas por la modernización. Los autores de la "Generación de 1950" no escribieron desde la periferia de la literatura dominante. Más bien, estaban ampliando los límites de lo que la literatura significaba para la sociedad peruana moderna. Esa literatura fantástica fue relegada al margen de los temas narrativos, las estructuras y las ideologías aceptadas, fue el trabajo de una mentalidad política más amplia que no comprendió completamente cuán innovador y revolucionario era ese trabajo. El libro de Elton Honores es esclarecedor ya que proporciona un ejemplo importante de cómo la literatura fantástica y las voces narrativas alternativas de las Américas de habla hispana han evolucionado desde adentro, como respuesta a procesos sociales y culturales únicos, y no como meras imitaciones de su cultura europea, y contrapartes norteamericanas. Mundos imposibles: lo fantástico en la narrativa peruana sería muy útil para los académicos que tienen un conocimiento básico de la literatura fantástica y la erudición peruanas del siglo XX, y que saben leer español. El lector casual sin conocimientos de español lo encontraría muy difícil de manejar.

 

Aaron Dziubinskyji

 

 En: Source: Journal of the Fantastic in the Arts, Vol. 24, No. 2 (88) (2013), pp. 325-328

Published by: International Association for the Fantastic in the Arts

Traducido del inglés

martes, 21 de enero de 2014

Mundos imposibles. Lo fantástico en la narrativa peruana. Por Ricardo Burgos




Acerca de Mundos Imposibles. Lo fantástico en la narrativa peruana de Elton Honores
 

Campo Ricardo Burgos López



Por lo general, cuando se habla de “Revisionismo Histórico”, el término suele entenderse de dos modos: uno positivo y otro peyorativo. Es positivo cuando entraña una reinterpretación de un hecho o personaje históricos ciñéndose a los controles académicos (vale decir recurriendo a justificaciones empíricas y a evaluaciones de autoridades reconocidas en el campo). El revisionismo histórico es peyorativo cuando se reinterpreta un hecho o personaje de la historia, atendiendo más a sesgos ideológicos o intentando acomodar los eventos a ciertas ideas preconcebidas. En el caso de Mundos Imposibles. Lo fantástico en la narrativa peruana de Elton Honores, nos encontramos con una convincente muestra de revisionismo histórico del primer tipo. En concreto, Honores Vásquez quiere controvertir tesis historiográficas acerca de la narrativa peruana de la Generación del Cincuenta, según las cuales allí no existiría una tradición fantástica,  tampoco habría figuras destacables, y que esas escasas obras de cuño fantástico estarían signadas por el escapismo respecto a la situación histórica que vivía el Perú por aquellos años. El estudio de Honores Vásquez muestra más bien lo contrario. En primera instancia revela que esos escritores peruanos de la Generación del 50, no sólo incursionaron en el neorrealismo urbano y el neoindigenismo, sino que también lo hicieron en diversas modalidades de lo fantástico (para ser precisos, en lo que Honores llama cuento minificcional, cuento fantástico-humorístico, cuento fantástico-maravilloso y cuento fantástico absurdo-existencialista). En segundo lugar, Honores pone en evidencia los distintos estratos de sentido en obras de diversos autores de la generación como Luis Loayza Elías, Luis Felipe Ángel de Llama, Edgardo Rivera o Alfredo Castellanos Barreda, contradiciendo así la aserción de que la cuentística fantástica peruana de aquellos años no tenía mucho para mostrar. Por último,  Honores recuerda que la literatura fantástica es uno de los modos en que el arte occidental ha reaccionado ante los distintos efectos de la modernización y que, por tal razón, este tipo de literatura no puede tildarse de escapista. Para el caso peruano, el texto de Honores multiplica ejemplos de cómo la narrativa fantástica del país se enfrenta a problemas derivados del avance de la modernidad como la creciente urbanización, la crisis de identidad del individuo y de la nación, la soledad e incomunicación de las personas, la relativización de los valores, la deshumanización, la marginalización, la consolidación de la mirada capitalista del mundo, la añoranza de la Lima premoderna que se tragó la historia, y en general la desmitificación y desacralización que se toman al universo simbólico. Analizando la obra de los cuatro autores antes señalados y adicionando muestras de otros autores como, por decir algo, Julio Ramón Ribeyro, Mundos Imposibles demuestra que la marca epocal de la obra de la Generación del Cincuenta es la reflexión y el comentario acerca de la modernización peruana y que esa marca epocal, fácil de detectar en neorrealismos y criollismos, también es patente en las apuestas literarias fantásticas del grupo de autores considerados.

Mundos Imposibles propone una reinterpretación de una sección vital del canon literario peruano y concluye que en el pasado del país de los incas existen más relatos fantásticos de los que se suponen. Afirmar esto, por otra parte, es afirmar que existen “Perús escondidos” que la historiografía dominante no había detectado; es aseverar que no existe una “literatura peruana”, sino múltiples “literaturas peruanas”; es postular que las letras peruanas son más diversas de lo que se había planteado; es proponer que la realidad literaria del Perú es más compleja de lo relatado por las simplificaciones historiográficas al uso. En algún texto crítico dice Milan Kundera que la novela es un género que trata de mostrarle al lector que la realidad es mucho más compleja de lo que nuestras ideas suponen; pues bien, extrapolando esta tesis al libro de Honores Vásquez, diría que este volumen muestra que la realidad literaria peruana es mucho más compleja de lo que los historiadores han descubierto hasta el momento. De hecho, es factible pensar que hacia el futuro, los que continúen la senda de Mundos Imposibles hallarán que incluso es más embrollada de lo que el mismo Honores conjetura.

Por último, una mera anotación al margen. Mundos Imposibles, como ya se dijo, trata de defender a las letras fantásticas peruanas de la acusación de ser escapistas; no obstante, a mí nunca me ha parecido grave que la literatura fantástica sea escapista. Asegura Tolkien en algún ensayo que el evadirse de la cotidianidad es una virtud del género fantástico, no un defecto. Virtud porque la evasión de la vida diaria es un recurso para pensar lo impensable, para no quedarse alienado en lo inmediato y en cambio trascenderlo. Para Tolkien, un texto fantástico bien hecho permite que tanto autor como lector puedan escapar a la prisión de la vida cotidiana y del espaciotiempo, resistir el grisáceo día a día, por unos momentos decirle “No” a la miseria diaria. Entonces, para ser sinceros, yo no defendería a la literatura fantástica de un cargo que a veces se le hace pero, que a mi modo de ver, es irrelevante. A veces – más bien- me he imaginado un mundo donde sólo existiera literatura realista, literatura realista y más literatura realista, donde jamás a nadie se le hubiera ocurrido la literatura fantástica. Un mundo donde nunca hubieran existido Mary Shelley, H. G. Wells, Philip K. Dick, C. S. Lewis, Jorge Luis Borges o Adolfo Bioy Casares. Un mundo sin homúnculos, sin máquinas del tiempo, sin hombres invisibles, sin extraterrestres, sin mutantes, sin centauros, sin vampiros, sin fantasmas, sin hombres lobo, sin ángeles, sin demonios, sin trasgos, sin bibliotecas infinitas, sin alephs, sin inmortales o sin gigantes. Si un planeta como ése existiera, yo no quisiera haber nacido allí. Eso sí lo tengo claro.


Bogotá, Septiembre de 2010.

jueves, 21 de marzo de 2013

Elton Honores. Mundos imposibles. Lo fantástico en la narrativa peruana. Por Santiago López Maguiña




Honores, Elton. Mundos imposibles. Lo fantástico en la narrativa peruana. Lima: Cuerpo de la metáfora Editores, 2010.

Santiago López Maguiña

UNMSM



Este el primer estudio global sobre la narrativa fantástica que se ha producido en el Perú. Si bien concentra su atención en los relatos fantásticos y maravillosos que se afilian con los autores de la generación del cincuenta, hace consideraciones generales y de ambición enciclopédica relativas a la historia de dicha narrativa en este país. Uno de los puntos más destacados de esa visión general es el referente a los comienzos de la literatura fantástica en el Perú. Es consenso en la crítica literaria periodística e incluso académica que lo fantástico se presenta primero en los relatos de Clemente Palma, pero en este libro se recoge la apreciación de que sus primeras manifestaciones aparecen en las iniciales tradiciones de su padre, Ricardo Palma, a mediados del siglo XIX. La literatura fantástica en el Perú tiene, por consiguiente, un pasado más antiguo del que se viene pensando. Pero casi es seguro que sus momentos de más brillo se hallan en los textos publicados en la década de los cincuenta y en los primeros años de la década de los sesenta. Sorprende el número de autores consignados, mucho más grande del que se supone. Aunque tampoco es una cantidad muy considerable. La literatura fantástica nunca ha sido una corriente hegemónica en el Perú y sus cultores han tenido casi siempre un lugar marginal, tanto en las publicaciones como en la atención recibida por parte de la universidad y de la crítica. En la década de los cincuenta, sin embargo, se produjo un cierto florecimiento, un marcado interés por la práctica de un tipo de ficción cuyos mundos posibles no tendían a parecerse ni a simular al mundo empírico, al mundo de la experiencia cotidiana. Los periódicos más prominentes de entonces jugaron un rol importante. El Comercio y La Prensa principalmente. En el primero varios de los autores que se destacan por el cultivo de la narrativa fantástica publican sus primeros relatos. Elton Honores registra más de diez. Menciona así mismo que en el Dominical se difunden textos de Arreola, Borges, Cortázar y Silvina Ocampo, conocidos escritores latinoamericanos que escriben literatura fantástica. En La Prensa, trabajaban y colaboraban asiduamente varios de los autores que cultivaban el género de lo fantástico. Al menos tres de ellos lo hacen bajo la forma de crónicas periodísticas: Luís Rey de Castro, Pedrín Chispa y Jorge Luis Recavarren. Dicho sea de paso, quizás pueda servir de algo decir que Rey de Casto y Recavarren son dos de los más connotados y combativos intelectuales que la derecha peruana ha tenido. Pero esto no quiere decir necesariamente que lo fantástico se asocie con el pensamiento y la práctica conservadora, en oposición al realismo dominante que se vincularía con el pensamiento y la práctica reformistas e incluso revolucionarias. Resulta con todo llamativo que la mayoría de los autores que han escrito narrativa fantástica hayan tenido una posición política más bien orientada hacia la derecha y que algunos críticos se hayan esforzado por oponer dicha narrativa a la narrativa realista en términos que hacen eco y que hasta se diría son similares a los que se emplean para oponer la poesía pura a la poesía social, que por los mismos años se realiza.

No sólo periódicos como El comercio y La prensa difunden literatura fantástica, también lo hacen las principales revistas literarias y culturales de esos años. Nunca llega, sin embargo, esa literatura a competir con el realismo. A pesar de ello su presencia es significativa e inquietante. Logra en este sentido el principal efecto que ella busca. Produce una sensación de extrañeza. El consenso hasta no hace mucho parece establecer que lo esperado en un país subdesarrollado como en el Perú sea que se produzca una literatura realista que muestre las carencias, las injusticias, los padecimientos, los conflictos que la sociedad experimenta. Se estima que la literatura tiene como fin expresar los sentimientos más negativos que la cruda realidad suscita. Sentimientos de dolor, de rechazo, de frustración, etc. La literatura fantástica bajo ese presupuesto constituye una presencia sorpresiva y anómala. No se puede explicar que se escriban narraciones acerca de mundos posibles en los que suceden historias que no pueden verificarse o constatarse bajo los criterios del realismo. Ni se acepta que se busque producir sentimientos más bien relacionados con el desconcierto intelectual, con el asombro de lo desconocido, con la perturbación de lo familiarmente extraño.

La crítica literaria dominante atribuye por eso a la literatura fantástica o para fantástica o cuasi fantástica un propósito evasivo, en el sentido que busca desentenderse de las preocupaciones e inquietudes que la dura realidad tendría que producir. Elton Honores en este libro demuestra en cambio que las narraciones fantásticas tienen también la intencionalidad de dar cuenta de los antagonismos y problemas que se presentan en la sociedad. Hay en ellas así mismo un propósito crítico que, si bien es cierto, no se expone de una manera tan explícita y tan abierta como ocurre con la literatura realista, constituye un componente fundamental. La narrativa fantástica en general pone de manifiesto el reverso de las verdades asumidas, de las certidumbres que la sociedad tiene respecto de sí misma, de su lado oscuro. En efecto, los relatos que pertenecen al género de lo fantástico refieren sucesos que se sitúan en las fronteras de lo explicable y lo inexplicable, como sostiene Tzvetan Todorov en su célebre libro sobre la literatura fantástica, y que se ubican también en el borde que separa la cordura y la locura, e igualmente en el umbral donde se distinguen lo virtuoso y lo vicioso, lo nativo y lo foráneo, lo mismo y lo otro, lo que por un lado ofrece la visión de mundos en los que se pierde el sentido que las diferencias hacen posible y, por otro lado, permite la aparición de aquello que se vive como amenazante, peligroso, malvado o simplemente perturbador. En dicha literatura lo perturbador se relaciona con la presencia del Otro extraño, que invade el campo de lo propio y de lo familiar. En la literatura fantástica que se produce en el Perú ese Otro puede identificarse, cuando el mundo posible en el que se desarrollan los relatos es urbano, con los emigrantes andinos, que llegan a la gran urbe en masa como consecuencia de los procesos de urbanización e industrialización. Cuando el mundo posible es en cambio rural o provinciano, como ocurre en las narraciones de Edgardo Rivera Martínez, el otro es el foráneo en general, ligado a los libros y a la cultura occidental. En ambos casos el otro es un personaje cuya diferencia es perturbadora. Lo otro, lo extraño, lo distinto procede así mismo de los objetos y las manifestaciones de la modernidad, una de cuyas expresiones mayores es la máquina cuya aparición no deja de ser sobrecogedora y tanto fascinante como temible. Pero la expresión más fuerte de la modernidad y que genera un sentimiento intenso de rechazo es la acelerada urbanización que acarrea cambios diversos y presencias fastidiosas.
Es de observar aquí que para el psicoanálisis lo verdaderamente perturbador no es lo diferente, sino la captación de que lo distinto es en realidad extrañamente semejante y familiar. Se propone en esa disciplina que el otro semejante es el que verdaderamente amenaza la identidad del sujeto, el que obstaculiza el reconocimiento de sí mismo como una entidad única y diferente. La similitud que el sujeto percibe en el otro pone en duda su existencia propia. Esa sensación inquietante y penosa aparece en los relatos que tienen como tema la existencia del doble que llama la atención sean tan numerosos en la literatura fantástica escrita y publicada por autores peruanos. ¿Se trata de una expresión de los problemas de identidad que caracteriza a la clase media mestiza y blanca? Elton Honores parece insinuarlo.

Los sentimientos de inquietud por lo distinto que se parece mucho al sí mismo del sujeto protagonista o enunciador no se presentan, por supuesto, de un modo que pueda ser verificado, sino mediante historias que ponen el acento en lo insólito. No todo tipo de hecho o acontecimiento inexplicable es característico, sin embargo, del campo de lo fantástico. Todorov distingue entre lo raro, que puede tener una explicación científica, lo maravilloso, que no tiene explicación de ese tipo, y lo fantástico que despierta duda. El acontecimiento fantástico se halla al borde del vacío. Se le puede y no se le puede dar una explicación. Harry Belevan, que es el primer escritor peruano en desarrollar una teoría propia de lo fantástico, inscribe su argumentación acerca de la naturaleza de su naturaleza en los marcos del psicoanálisis y propone que puede asociársele con la sensación de lo siniestro, que para Freud es resultado de la percepción de algo que es familiarmente (es decir explicable) extraño (es decir inexplicable), lo que parece coincidir con lo planteado por Todorov. El concepto de lo siniestro en Freud pone, sin embargo, el acento sobre la sensación inquietante que el acontecimiento suscita, antes que sobre su dimensión epistémica. Lo fantástico en vez que un acontecimiento de naturaleza cognitiva tiene, en cambio, un carácter afectivo. Pero en ningún caso, y este es un punto fundamental en la elaboración que desarrolla Belevan, lo fantástico es fruto de una visión puramente subjetiva. A menudo aparece en los relatos como una manifestación externa a los sujetos. Lo efectivamente fantástico en ese sentido no surge de la percepción equívoca o vacilante del sujeto. No nace del hecho de que se halle bajo el influjo de una droga o sustancia alucinógena. Ni tampoco de que padezca alguna forma de perturbación psíquica. El efecto fantástico se produce en los hechos o en los objetos y el sujeto que es interpelado o puesto a prueba por ellos, por decirlo de ese modo, es siempre una entidad individual o colectiva de comprobada o asumida competencia científica. Este último punto remarca que el centro de referencia perceptivo o simplemente la visión a partir de la cual se forma el relato fantástico supone un observador científico o dotado de una racionalidad que no es ni mítica, ni religiosa, lo que lleva a postular que dicha forma narrativa es sólo concebible bajo una episteme decimonónica y contemporánea, en otras palabras, moderna y posmoderna.

Ahora bien, Elton Honores distingue cuatro tipos de narrativa fantástica en el Perú de los años cincuenta: el cuento fantástico estilístico mini ficcional, el fantástico humorístico, el fantástico maravilloso y cuento fantástico absurdo existencialista. Sin considerar la definición específica que da de cada tipo, llama la atención en esta taxonomía el rubro de lo fantástico maravilloso. A la luz de las teorías de lo fantástico aquí evocadas este tipo parece escapar a los límites de su definición. Hay que tener en cuenta, sin embargo, dos observaciones que permiten su admisión, pero que a la vez modifican en parte el concepto de lo fantástico de Todorov y de Belevan. En primer lugar, el que lo maravilloso no sea explicable en los términos de la racionalidad científica no quiere decir que no lo pueda ser bajo otra lógica, de modo que hasta puede decirse que suponga un orden o un mundo posible cuyo sentido surge de presupuestos de captación o de percepción que responden a una episteme científica distinta de la que existe en el mundo occidental. Con este tipo de consideraciones se juega en varios relatos de Borges, que dicho sea de paso no producen la sensación de lo absolutamente inexplicable, sino más bien de que los hechos insólitos que allí se desarrollan son fruto de otra racionalidad, desconocida o impensable en los términos de la racionalidad científica europea u occidental, pero que pueden ser posibles. En segundo lugar, la narrativa fantástica en la experiencia peruana constituye una suerte de opción literaria y ficcional que se desarrolla en un cierto antagonismo con las tendencias realistas que imperan. En ese conflicto, explícito e implícito, los relatos de orientación fantástica se mueven dentro de una corriente que tienden a incluir a todas las opciones y visiones no realistas. Pero es más, todas las formas no realistas de ficción se presentan como modos de aprehensión o de captación que ofrecen representaciones del mundo y del sujeto de las que el realismo imperante se desentiende. Así que la literatura fantástica en la experiencia peruana se presenta como una orientación que tiene el propósito de realizar indagaciones que se adentran por horizontes o mundos que tanto son dudosos respecto de su consistencia verídica, cognoscitiva y lógica, como imposibles, sin haber admitido la posibilidad de otras lógicas, otras formas de pensar, otras formas de plantear la verdad.

El otro rubro que llama la atención es el de lo fantástico humorístico, no tanto por los rasgos teóricos que lo definen, sino por los nombres asociados con su práctica. Lo fantástico muchas veces de por sí presenta características humorísticas, dado el distanciamiento a menudo gracioso que suscita lo insólito e incluso imprevisto de las acciones hiperbólicas en las cuales se produce. Lo que no se adecúa a las categorías, a las deducciones e hipótesis con las que se explican los fenómenos físicos, psicológicos y sociales suele tomar la forma de lo desproporcionado, de lo excesivo, que no necesariamente es grande o enorme, sino que puede ser pequeño e incluso insignificante. Desproporcionadamente insignificante. Para Gastón Bachelard lo más hiperbólico se halla sobre todo en lo minúsculo. En fin, es por demás interesante que se incluya entre los autores peruanos de literatura fantástica a dos célebres humoristas, Pedrín Chispa y Sofocleto. Y los es porque, en efecto, en sus relatos se encuentran propiedades que pertenecen a esa literatura, entre ellas la vacilación que produce su veracidad y la explicación de las historias que presentan, pero también lo es porque los textos humorísticos como los fantásticos son campos de ejercicio y de experimentación de retóricas literarias distintas, cuya principal forma quizás sea la parodia, la imitación de otros géneros, que encontramos, por ejemplo, en los relatos de Borges o Cortázar, cuando en ellos se simula los modos de la meditación lógico filosófica o del informe científico.

No podemos extendernos más sobre el libro que estamos presentando. Es un trabajo muy rico, de mucha información, ya se ha dicho, de pretensiones incluso enciclopédicas y que sigue en ese sentido la tradición de los maestros fundadores del campo de los estudios literarios en el Perú, que fueron ante todo historiadores. Es así mismo un trabajo ejemplar desde el punto de vista académico que se ha concentrado con intensidad erudita admirable en establecer el estado de la cuestión, en indagar en todas fuentes posibles y en estudiar en concreto los textos más representativos. Con este libro se abre un nuevo horizonte de reflexión en el campo de la literatura peruana, que es aquel que no solo se empeña en el estudio de una tendencia aparentemente subordinada, sino que a la vez señala nuevos recorridos, por ejemplo, el que corresponde a la literatura de terror, en general a todas aquellas expresiones literarias que se relacionan con el universo de la ficción y la fantasía, que agrupa un vasto imaginario de toda suerte de sueños, pesadillas, imaginaciones perversas, visiones diversas, y lo que es más importante al mismo tiempo pone a prueba o interpela al realismo. ¿Acaso esta corriente no lleva también una carga de fantasía? Pero al revés, acaso la fantasía no es también parte la realidad.

lunes, 2 de julio de 2012

Mundos imposibles en Huancayo


en Huancayo


durante la presentación de Mundos Imposibles


con Sandro Bossio

domingo, 24 de junio de 2012

Mundos imposibles. Lo fantástico en la narrativa peruana, reseña de José Güich, en: Letras (82) 117, 2011, pp. 241-244



Elton Honores
Mundos imposibles. Lo fantástico en la narrativa peruana.
Lima: Cuerpo de la Metáfora Editores, 2010 ; 255 pp.


Una de las cuestiones más exploradas
por académicos e investigadores jóvenes
peruanos, durante los últimos cinco años,
es la existencia de una línea fantástica
continua en la narrativa peruana. El fenómeno,
establecido largamente en otras
latitudes, empieza a articularse a partir
de diversos medios y espacios. Han sido
numerosos los Congresos y Coloquios que
exploran este territorio apenas reconocido
por la crítica oficial, pues el consenso
estableció que se trataba de una tendencia
periférica o incluso marginal. Una
nueva generación de estudiosos es ahora
la responsable de propiciar un significativo
cambio de rumbo. Es el propio autor
quien, en la introducción de este volumen,
sugiere que el ostracismo involuntario de
la corriente responde a la actitud desdeñosa
del sistema literario frente al ascenso
de nuevas sensibilidades (Honores, 17).
Con el Modernismo y la Vanguardia,
lo fantástico ya había dado muestras de
una singular aproximación por parte de
autores como Clemente Palma, Abraham
Valdelomar y César Vallejo, quienes deben
ser considerados auténticos pioneros
de este género en el Perú. No obstante,
es posible remontar sus génesis incluso
hasta el siglo XIX, con autores que, formados
dentro de los diversos usos y tendencias
del Romanticismo, comenzaban
a asumir sus hallazgos con una identidad
propia. Ella solo logró definirse en el siglo
siguiente, cuando el proceso de modernización
de la sociedad peruana, en los
tiempos de la República Aristocrática y la
Patria Nueva, reestructuran los modelos
de producción artística.
El texto de Honores toma en cuenta
todos estos elementos, propios de lo que
podría denominarse “período formativo”
de lo fantástico. Su trabajo, sin embargo,
se concentra en un momento crucial de la
historia literaria del país: la llamada Generación
del 50, cuyo aporte es insoslayable
respecto a la emergencia de un grupo de
escritores que, desde diversas estéticas y
opciones, practicaron esta escritura. Su
advenimiento coincidiría, además, con
otro instante de recomposición del país
asociado a la dictadura militar de Manuel
A. Odría (1948-1956). Ese es el marco
para la aparición de una serie de orientaciones
y autores de contornos mejor delimitados
que en las décadas precedentes,
dominados por el regionalismo y el indigenismo.
También es el escenario donde
echará raíces el llamado “neo-realismo”
urbano, que convertirá a la ciudad en un
nuevo eje de las representaciones “imaginadas”,
es decir, una construcción tan
autotélica como podrían serlo los textos
que apuestan por la vía contraria, es decir,
el cuestionamiento del orden racional
impuesto por la propia modernidad sobre
los sujetos.
El primer capítulo, “La narrativa del
cincuenta y su recepción crítica”, explica
el estado de la cuestión desde una perspectiva
de época. Honores despliega aquí
un riguroso conocimiento de las vías que
ya estaban -en apariencia- constituidas
con cierra solidez en la mirada de comentaristas
de los medios entre 1950 y 1959
y de los críticos propiamente dichos. Ellas
son la narrativa urbana, el neo-indigenismo
y lo fantástico. Así mismo, se destacan
los intentos de escritores como Mario
Castro Arenas y Miguel Gutiérrez, conducentes
a establecer posibles criterios de
clasificación de una narrativa fantástica
que comparte parcelas con praxis afines a
las escrituras hegemónicas. Por último, se
formulan los lineamientos para una discusión
sobre lo fantástico como “problema”
al interior de la literatura peruana, a la
que se considera una “tradición soterrada”
ante el poder ejercido por el realismo.
En este desarrollo, de acuerdo con Honores,
la prensa ejerció una gran influencia,
pues permitió la publicación de muchos
relatos destinados a no ver el formato de
libro; igualmente, la difusión de autores
como Borges, Cortázar y Arreola sería determinante
para los autores nacionales.
El segundo capítulo, “Textos fantásticos
en fuentes primarias: 1950-1959”,
ratifica el amplio conocimiento del autor
en torno de numerosos materiales, especialmente
las antologías. Estas se han
convertido en valiosísimos instrumentos
sin los cuales habría sido inviable organizar
un panorama con coherencia interna.
En tal sentido, es de capital importancia
la publicada por Harry Belevan: Antología
del cuento fantástico peruano (1977).
En esta compilación, los escritores de la
Generación del 50 asumen un gran protagonismo;
pero lo más resaltante es el estudio
preliminar, en el que Belevan propone,
por primera vez, un amplio recorrido
teórico en torno del género. Importancia
similar ostenta La estirpe del sueño. Narrativa
peruana de orientación fantástica (2008),
documento de similar trascendencia, por
cuanto es el primer trabajo de su tipo que
propone una visión totalizadora del recorrido
que el género ha asumido desde
el siglo XIX hasta nuestros días. También
se destaca la contribución de Gabriel Rimachi
y Carlos Sotomayor, editores de
17 fantásticos cuentos peruanos (2008).
Este volumen propone una perspectiva
contemporánea que se inicia con José
Adolph, nacido en 1933 y fallecido el año
de lanzamiento de la antología aludida.
Honores también le otorga relevancia a
la producción en revistas y diarios como
La Prensa, El Comercio o El Mercurio Peruano,
así como al interés despertado por la
narrativa fantástica peruana en la crítica
especializada del extranjero.
Honores no obvia, en este apartado,
a las llamadas revistas independientes
(Idea, Cultura Peruana), académicas (Letras
Peruanas, Mar del Sur) e incluso, de corte
popular, como el hoy desaparecido diario
La Crónica, una referencia de ese periodismo
para estratos amplios que se consolidó
durante aquella década, integrándose
con solidez al imaginario social. Cierra
este capítulo una nutrida propuesta de
clasificación del cuento fantástico peruano.
El sustento de tal taxonomía guarda
correspondencia con la labor previa, es
decir, la revisión exhaustiva de las fuentes.
No debe pasar por alto el hecho de
que esta división en tendencias se ciñe al
estado de la narrativa fantástica durante
el lapso que es objeto de estudio: la
década que va de 1950 a 1959. Honores
sugiere cuatro andariveles, sustentados
en las observaciones de Castro Arenas y
Gutiérrez: la primera, el cuento fantástico
estilístico-minificcional, encuentra en
Luis Loayza, Manuel Mejía Valera, José
Durand y Carlos Mino Jolay, entre otros,
a sus más destacados representantes. En
segundo término, figura el cuento fantástico
humorístico, con Luis Rey de Castro,
Luis Felipe Angell y Juan Rivera Saavedra
a la cabeza. Una tercera ruta se encuadra
en el cuento fantástico maravilloso, impulsado
por José Durand y Edgardo Rivera
Martínez. El cuarto eje es el cuento fantástico
absurdo-existencialista, en el cual
son relevantes escritores de la talla de Julio
Ramón Ribeyro, Alfredo Castellanos y
Felipe Buendía.
El tercer capítulo constituye, sin
duda, el desarrollo central del texto. En
este, el autor amplía la taxonomía de la
sección precedente, incorporando sendos
estudios en torno de cuatro de los escritores,
uno por cada una de las tendencias
identificadas. Para el cuento fantásticoestilístico
minificcional, se analiza un
texto esencial, El avaro (1955), pieza de
gran factura literaria que hizo de su autor
una figura indispensable de la literatura
peruana. Como ya es característico en los
trabajos de Honores, se incluye una detallada
exposición acerca de cómo fue recibida
la obra por la crítica. A continuación,
el investigador efectúa una valoración estética
del libro a la luz del marco contextual,
especialmente desde las influencias
de autores extranjeros de lengua castellana
(Arreola, por ejemplo). Así mismo, se
perfila un análisis temático, para concluir
en un abordaje del relato “La bestia”. En
la órbita del cuento fantástico humorístico,
Honores selecciona a Luis Felipe Angell
(Sofocleto). Es un acierto rescatar a
este escritor, más identificado con la sátira
política que con la literatura, a la que se
dedicó con auténtica vocación y talento.
En ese sentido, el crítico explora Sinlogismos(
1960), piezas que circularon en la
prensa cotidiana, luego reunidas en formato
de libro. Como en el caso de Loayza,
al final del apartado aparece un estudio
en torno de un relato específico: “El gato”
(1954), publicado originalmente en el diario
El Comercio. Edgardo Rivera Martínez,
autor de El unicornio (1963), es el autor
representativo del relato fantástico maravilloso.
Este libro, redescubierto cuando
Rivera Martínez obtuvo un justo reconocimiento
tres décadas más tarde, apenas
produjo eco en la fecha de su aparición,
según las noticias sobre la recepción de
los críticos. Su inclusión está justificada,
a pesar de que el volumen apareció en la
década siguiente. En cuanto a temas y tópicos
presentes en la obra de ERM, Honores
comenta, entre otros, la tensión entre
el presente y el pasado, el mundo andino
arcádico, el poder de la imaginación
y la música como remanente del pasado
(cuestiones que la famosa novela País de
Jauja trataría con brillantez). El relato
analizado es “El unicornio”, emblemático
de la corriente objeto de estudio. Finalmente,
se resalta la obra de un autor cuyo
aporte solo fue conocido con bastante
posterioridad a su muerte: Alfredo Castellanos
Barreda (1928-1976). Su condición
de insular dentro de la Generación del 50
dificultó la difusión de sus relatos, inscritos
dentro de lo que Honores denomina el
cuento fantástico absurdo-existencialista.
Relatos fantásticos, una reunión de sus
narraciones, apareció el 2006, es decir,
treinta años después del deceso de este
autor casi fantasmal. Por un lado, EH se
interesa por los temas recurrentes en los
relatos de Castellanos, conservando así la
estructura de los estudios sobre Loayza,
Angell y Rivera Martínez (al respecto, pueden
mencionarse la angustia por el tiempo
o el asco ante la presencia del cuerpo).
Del otro, el crítico brinda un espacio a
la reelaboración de coyunturas políticas,
que sugieren una suerte de compromiso
sartreano, exteriorizado en determinadas
alusiones -cifradas en los relatos-. Rubrica
esta sección el análisis de “Crisálida”, historia
de perfiles kafkianos.
El capítulo cuatro, “La narrativa fantástica
dentro del proceso de modernización”
es un ejercicio integrador muy solvente
en términos de una comprensión
global de lo fantástico peruano vinculado
con la transformación no solo del sistema
literario en sí mismo, sino con el devenir
de la modernidad en el Perú de aquellos
años. Honores segmenta el contenido en
elementos temáticos (el bestiario, la figura
del doble, los objetos fantásticos, etc.),
elementos estructurales (juegos espaciotemporales,
la estructura abierta, etc.) y
elementos ideológicos (el sujeto desmitificador
y al conciencia de los códigos
fantásticos). Como remate, se discute la
crítica a la modernización que los cuentos
fantásticos acometen, en tanto esta
“fue un proceso social incompleto que es
refractado por esta narrativa (…). La tensión
entre la experiencia del sujeto y la
realidad cambiante de los años cincuenta
irrumpe bajo estas formas” (Honores,
219) (José Güich Rodríguez).

Letras (82) 117, 2011, pp. 241-244.


[Disponible en: letras.unmsm.edu.pe/rl/index.php/nle/article/download/409/413]

jueves, 14 de junio de 2012

Literatura fantástica en Huancayo, 4ta Feria del Libro Zona Huancayo (FELIZH) sábado 30 de junio, 3: 00 pm.

El sábado 30 de junio a las 3:00 pm, en el Auditorio Manuel Baquerizo Baldeón, se presenta en la 4ta Feria del Libro Zona Huancayo (FELIZH), Mundos imposibles. lo fantástico en la narrativa peruana. Comentarios de Sandro Bossio & Elton Honores.



Mundos imposibles. Lo fantástico en la narrativa peruana. Lima: Cuerpo de la Metáfora Editores, 2010. 255 pp.

Elton Honores. Investigador, crítico literario y profesor universitario. Cursa estudios de Doctorado en Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Su principal campo de investigación es la literatura fantástica. Publica y participa como ponente en diversos medios y eventos académicos nacionales e internacionales. Es autor de Mundos imposibles. Lo fantástico en la narrativa peruana (2010), coantologador de Los que moran en las sombras. Asedios al vampiro en la narrativa peruana (2010) y coordinador de Lo fantástico en Hispanoamérica (2011).Es Editor Asociado de ALAMBIQUE, Revista Académica de Ciencia-Ficción y Fantasía de la Universidad del Sur de Florida (Tampa Bay, EE.UU.).


Algunas opiniones del libro:


Mundos imposibles es el primer libro, el primer estudio sobre la literatura fantástica en el país… es una voz solitaria de un género que más gusta pero que menos se ha trabajado… Mundos imposibles es exactamente como se nos presenta, una verdadera tesis, porque aporta, porque toma un tema sumamente novedoso, porque su trabajo académico ha sido concienzudo y nos acerca casi enciclopédicamente al verdadero summum de la literatura fantástica en el Perú… Su autor es una de las voces críticas más importantes de los últimos años en lo que se refiere a literatura fantástica, diría que la más importante en el Perú.

Sandro Bossio
Escritor y periodista



Mundos imposibles... es un libro notable. No impone un método de manera dogmática ni se pierde en meros disfraces terminológicos. Hay una buena prosa, flexibilidad metodológica, rigor teórico, excelente trabajo metacrítico y una reconstrucción fidedigna de las fuentes primarias y secundarias. Se trata de un ensayo fundacional sobre un tema muy poco abordado y que da a conocer a un crítico de valía.

Camilo Fernández Cozman
UNMSM/ Universidad San Ignacio de Loyola



Mundos Imposibles es un trabajo muy rico, de mucha información, ya se ha dicho, de pretensiones incluso enciclopédicas y que sigue en ese sentido la tradición de los maestros fundadores del campo de los estudios literarios en el Perú, que fueron ante todo historiadores. Es así mismo un trabajo ejemplar desde el punto de vista académico que se ha concentrado con intensidad erudita admirable en establecer el estado de la cuestión, en indagar en todas fuentes posibles y en estudiar en concreto los textos más representativos. Con este libro se abre un nuevo horizonte de reflexión en el campo de la literatura peruana, que es aquel que no solo se empeña en el estudio de una tendencia aparentemente subordinada, sino que a la vez señala nuevos recorridos, por ejemplo, el que corresponde a la literatura de terror, en general a todas aquellas expresiones literarias que se relacionan con el universo de la ficción y la fantasía, que agrupa un vasto imaginario de toda suerte de sueños, pesadillas, imaginaciones perversas, visiones diversas, y lo que es más importante al mismo tiempo pone a prueba o interpela al realismo.

Santiago López Magüiña
UNMSM/ Universidad de Lima



Mundos imposibles es un libro provocador, que evidentemente quiebra la tradición convencional, de los autores que estudia, incluso de lo que entendemos por el canon narrativo peruano. Estamos imbuidos de una mirada convencional que establece ese canon a partir del paradigma mimético-verosímil que pensarlo desde lo fantástico o asignarle un espacio central en la narrativa moderna desde sus dinámicas y textos fantásticos es un verdadero desafío conceptual.

Marcel Velázquez
Universidad Nacional Mayor de San Marcos



Mundos imposibles. Lo fantástico en la narrativa peruana de Elton Honores es uno de los libros de crítica literaria destacables del 2010 (Fuente: El Comercio, Sábado 1 de Enero de 2011, C12.).

Ricardo González Vigil
Pontificia Universidad Católica del Perú



Mundos Imposibles propone una reinterpretación de una sección vital del canon literario peruano y concluye que en el pasado del país de los incas existen más relatos fantásticos de los que se suponen. Afirmar esto, por otra parte, es afirmar que existen “Perús escondidos” que la historiografía dominante no había detectado; es aseverar que no existe una “literatura peruana”, sino múltiples “literaturas peruanas”; es postular que las letras peruanas son más diversas de lo que se había planteado; es proponer que la realidad literaria del Perú es más compleja de lo relatado por las simplificaciones historiográficas al uso.

Campo Ricardo Burgos López
Universidad Sergio Arboleda – Colombia



Mundos imposibles desafía el aparato bibliográfico peruano y extranjero como preparación para el abordaje de distintos cuentos de cuatro autores capitales del cincuenta: Luis Loayza Elías, Luis Felipe Angell de Lama, Edgardo Rivera Martínez y Alfredo Castellanos Barreda, consiguiendo lo indispensable para validar su propuesta y ofrecer un escenario variopinto sobre aquel eslabón negado por la crítica en años pasados al carecer del componente realista. Mundos imposibles es un texto amplio y meticuloso en todo sentido. Ya sea por el aporte bibliográfico, la amplitud en el análisis o la inteligente sistematización, es posible y necesario considerarlo un estudio importante para todo investigador que busque en las entrañas de lo imposible: para estudiarlo, conocerlo y comprenderlo

Mauro Marino
Universidad San Ignacio de Loyola



Elton Honores cree en la existencia de una tradición fantástica peruana, al margen de todas las vicisitudes que debió atravesar antes de consolidarse y emerger lentamente desde la década de 1950 hasta nuestros días. Ya no diré más que tengo serias dudas de reconocerlo; por lo menos, estoy ahora convencido, gracias a este libro, de que nos hallamos ante una situación tan insólita como las planteadas en un cuento de Loayza o de Buendía: una suerte de tradición, no entendida como lo firmemente establecido por el sistema cultural, sino como una reiterada y planificada visita de autores a las parcelas de lo irracional y de lo desconocido. En suma, una especie de pasadizo secreto que corre invisible, al lado de los caminos hegemónicos de nuestra literatura.

José Güich Rodríguez
Universidad de Lima



Mundos imposibles. Lo fantástico en la narrativa peruana imagino que constituyó un doble reto para Elton Honores: confirmar una hipótesis pero, sobre todo, demostrar lo supuestamente indemostrable, lo que muchas vacas sagradas se han empeñado en enrostrar como frutos del desvarío, nimiedades ficcionales o extravagancias literarias sin importancia artística ni trascendencia cultural. Este investigador en un aparente ejercicio fantástico ha hecho aparecer de la «nada», del vacío de una chistera negra, el blanco conejo de la tradición fantástica peruana. Parece magia. Semeja un milagro. Se alza como un prodigio inexplicable e imposible de creer, pero es y está. Y es porque el autor de esta obra fue más allá de la apariencia y está porque siguió su voz interior. Y ahora, ante nuestros ojos, nuestro conocimiento de la realidad, de lo real y verificable mediante la razón objetiva, se ha ampliado. Se ha modificado para bien. Con Mundos imposibles. Lo fantástico en la narrativa peruana estamos más cerca de la verdad y esto sí que es digno de celebrarse.

José Donayre
Escritor, periodista y editor



Mundos imposibles es un estudio, en definitiva, imprescindible no sólo para conocer la obra de algunos de los autores fantásticos más sobresalientes, sino también para adentrarnos en una parte decisiva, poco conocida y fascinante de la historia de la literatura peruana.

David Roas
Universidad Autónoma de Barcelona – España



Mundos imposibles es, sin duda, estimulante porque produce más dudas que certezas y en ocasiones no solo intenta explicar las extrañezas y curiosidades de lo fantástico en la literatura de los años 50 en el Perú, sino que también origina sus propias extrañezas y curiosidades que animan el ejercicio de su lectura. Espero que Mundos imposibles cause interés en periodistas, en críticos y que podamos leer en periódicos o en revistas académicas un debate sobre este texto.

César Silva Santisteban
Escritor