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domingo, 6 de abril de 2025

Manuel Terrones. Universos a escala. Lima: Dendro, 2023. 93 p.

 

Manuel Terrones. Universos a escala. Lima: Dendro, 2023. 93 p.

              Manuel Terrones (Lima, 1989) presenta su primer libro de microrrelatos. El autor estudió Administración de Turismo y una maestría en Escritura creativa en la Universidad de San Marcos. Se trata de un libro de buena factura, bien escrito, que destaca por su estructura, ya que se divide en cinco secciones, cada una con tropos singulares (1. Microbuses, 2. Lapsos, 3. Enjambre, 4. Creaturas, 5. Leyendas urbanas). La primera sección trata sobre el viaje en microbús, en donde la relatividad del tiempo y la física cuántica se unen para registrar este tránsito urbano, desde una perspectiva muy limeña de lo que significa el transporte público. La última sección se incide en la figura del demiurgo como constructor de mundos.

              En general, los textos de Terrones se caracterizan por el uso del absurdo y del humor que se ve entremezclado con una impronta fantástica en muchos casos. También destaca el giro final de los relatos ya sea a través del cambio del punto de vista o la inclinación hacia el “vuelo” poético, a partir del juego de palabras o por el hecho que un término adquiere un nuevo significado según el contexto de la narración. Otros aspectos relevantes son lo onírico y el bestiario personal.

              En el microrrelato nacional, fueron paradigmas Ajuar Funerario (2004) de Fernando Iwasaki, que se las arregló para crear verdaderas atmósferas de terror en pocas palabras, labor que tenido continuadores como Territorio muerto (2019) de Sandro Bossio (1970-2023), o la micronovela Sarah Ellen (2016) de Alberto Benza. En general, en el microrrelato hay un predominio de los códigos del fantástico.

Sin embargo, existen también otras posibilidades, como la ciencia ficción con el pionero Cuentos sociales de ciencia ficción (1976) de Juan Rivera Saavedra (1930-2021). Pero aún menos explorado y marginal ha sido el microrrelato social o de corte trágico o dramático, o de humor negro, como el caso de Oprimidos y exprimidos (2003) del propio Rivera Saavedra. Supongo que el microrrelato pertenece al orden posmoderno, en el que el arte es entretenimiento, y lo fantástico pareciera cumplir ese cuasi exclusivo rol lúdico.

Universos a escala es una buena opera prima. Como microrrelatos funcionan muy bien dentro de la estructura propuesta por Terrones.

Elton Honores

Universidad Nacional Mayor de San Marcos


sábado, 3 de agosto de 2024

Angela Padilla. Fábulas distópicas. Lima: La nave, 2023. 74 p.

Angela Padilla. Fábulas distópicas. Lima: La nave, 2023. 74 p.

En tiempos del consumo masivo y aletargado de reels y microvideos en tik tok en el s. XXI, el microrrelato parece ser el bien de entretenimiento natural de estos tiempos per se. Si bien posee tres componentes básicos (brevedad, narratividad, ficcionalidad), hay quienes dudan de su condición de literatura, o de si se puede ser un escritor de verdad escribiendo microrrelatos. Esta crítica es tan atendible como la defensa a rajatabla del “género”. En los lejanos años 60 Bob Dylan cantaba “The Times They Are a-Changin'” (“Los tiempos están cambiando”), aunque a estas alturas ya no sabemos si para bien o para mal.

Angela Padilla (Lima, 1994) se arriesga a publicar un primer libro de microrrelatos, en el marco de lo que mal se denominó como “emergencia sanitaria”. La gravedad del contexto da a la luz varios textos del libro. Dentro de los ejes temáticos destaca el bestiario que puede ser natural o sobrenatural-maravilloso, la alienación, y -de modo paradójico- la presencia de la soledad (¿es otra invención del sistema?); a nivel estilístico, la inversión de valores, el uso del humor y el sentido alegórico, sobre todo en los textos de CF.

“La otra Dulcinea” es su poética: la realidad produce tal “alergia” al personaje que resulta mejor leer libros de caballería, en suma, ficciones. Los libros son un arma contra la realidad hostil. La fantasía entretiene y es mejor amiga, siempre. Entonces, los tiempos no están cambiando: lo que cambian son los libros, las ficciones, solo eso, no la realidad.

Elton Honores

Universidad Nacional Mayor de San Marcos