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viernes, 20 de febrero de 2026

Crisis de representación

 


Crisis de representación

              Es claro que la lista de escritores invitados a la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires del 2026 genera más dudas que certezas. En realidad, ninguna lista va a calmar las aguas, siempre va a faltar alguien o sobrar muchos. Y con todos los criterios que maneja el comité “técnico”, al final, no terminan por representar a nadie. Nací en Lima, así que me tomé la molestia de ver quiénes (me) representan, según los criterios de selección, según el orden alfabético (los datos están sintetizados):

 

-Katya Adaui, según se indica en su página, es escritora y vive en Buenos Aires.

-Lizbeth Alvarado Campos de Gozzer, es profesora de la PUCP y dirige la editorial feminista Gafas Moradas

-Elizabeth Campos Sanchez, en Linkedln se presenta: “Soy una mujer con discapacidad visual por mi condición de albinismo, comprometida en hacer incidencia por la promoción y defensa de los derechos de las personas con discapacidad […]”

-Renato Cisneros, periodista de la Universidad de Lima, colaborador de El comercio

-Alonso Cueto, estudió Literatura en la PUCP, colaborador de El comercio

-Karina Gisela de la Vega Sarmiento, educadora, estudió en el Pedagógico de Monterrico

-Rafael Dumett, estudió Lingüística y en el TUC en la PUCP

-Jeremías Gamboa, periodista de la Universidad de Lima

-Ricardo González Vigil, crítico literario, estudió Literatura en la PUCP

-María Belen Milla, poeta, estudió literatura en la PUCP

-Romina Paredes, estudió Traducción e interpretación en la Universidad Ricardo Palma

-Eddy Ramos Ludeña, periodista, estudió comunicación en la Universidad Jaime Bausate y Mesa

-Jessica Rodríguez López, educadora, estudió en el Pedagógico de Monterrico

-Gustavo Rodríguez, estudió en el Instituto Peruano de Publicidad

-Margarita Saona, estudió literatura en la PUCP

-Celeste Viale, dramaturga, y profesora de la PUCP

-Ana María Vidal Carrasco, abogada, estudió Derecho en la PUCP

-Alfredo Villar, estudió literatura en la PUCP

-Ricardo Virhuez, estudió Derecho en la UNMSM

-Issa Watanabe, ilustradora, estudió Letras en la PUCP

-José Carlos Yrigoyen, periodista, estudió Derecho y Comunicación en la Universidad de Lima

-Carlos Yushimito, estudió literatura en la UNMSM

-Joseph Zárate, estudió comunicación en la UNMSM

 

Son 23 personas + 1 acompañante con discapacidad = 24, que viene a representar el 40% de la totalidad inicial (60 personas).

De esos 23, hay 10 que estudiaron en la PUCP, 3 en la U de Lima, 3 en la UNMSM, 2 en el Pedagógico de Monterrico (¿De qué universidad vienes?). Es claro el desbalance, sobre todo porque el único Premio Nobel de Literatura del país proviene de la UNMSM, fundada en 1551, no de instituciones privadas.

De esos 23, 6 estudiaron Comunicación, 6 Literatura (es curiosa la impresión que deja los que van en su condición de periodistas, provenientes de instituciones nacionales, que irán probablemente a “denunciar” los abusos cometidos en regímenes anteriores, o la “corrupción”; mientras que los que provienen de las particulares concentrarán su discurso más en el “arte”)

La muestra de Lima es bastante irregular, porque hay figuras discutibles, sobre todo las que están en relación con el “activismo” político, la supuesta “calidad” literaria de algunos, o “trayectoria” de otros que bien podrían ser reemplazados, salvo quizás Cueto (si va a dar testimonio sobre su amistad con MVLL), González Vigil (si va a hablar del canon literario peruano anterior a 1980, de acuerdo) o Yushimito, que conforman solo el 5%. Desconozco los criterios del comité “técnico” del MINCUL, pero la presencia de autores que publican en editoriales independientes de Lima, es también nula (o casi) ¿En qué editorial publicas?, resuena. Y también ¿De qué linaje vienes?, porque en este Perú tan colonial aún, el apellido pesa más por sobre el genuino talento.


Adenda

Contrafáctica comparte los criterios del MINCUL que se sintetizan en:

a) trayectoria (se habla de experiencia, pero no se dice de cuánto. ¿Tres años? ¿5? ¿más del 10? ¿20? ¿o más? Sin esos indicadores es gaseoso).

-reconocimiento e impacto (según el estadio profesional) [¿?] [¿quién o cómo se mide el “impacto”?]

b) diversidad territorial (para nacidos en regiones que viviendo en Lima mantienen vínculos con territorios distintos a Lima) [¿se cumple a rajatabla?]

c) diversidad étnica y lingüística

d) representación equilibrada por género

e) inclusión y accesibilidad

f) diversidad de géneros

g) conexión con el ecosistema del libro y la lectura y/o cultura argentina

-a través de vínculos temáticos o estéticos, por ejemplo, las vanguardias, el cuento fantástico, dice el documento, pero ¿quiénes son nuestros vanguardistas de la muestra? ¿cuáles los que producen literatura fantástica? No hay nadie en el grupo.

-conexiones históricas o biográficas […]

El documento es mucho más extenso, pero es claro que el punto “g” es el que nadie ha prestado la atención debida y se ha borrado de la selección, de lo contrario deberían de estar por mérito propio y según sus propias bases del MINCUL, José Güich Rodríguez (1963) y Christian Briceño (1984), ambos producen narrativa fantástica de polendas y estudiaron en Argentina. Es decir, más claro y redondo que eso no puede ser. Pero ya se sabe cómo funciona la argolla.

 

Elton Honores

Universidad Nacional Mayor de San Marcos


jueves, 19 de febrero de 2026

¿Cuál debate?

 


¿Cuál debate?

En las últimas semanas, días previos y horas, pequeñas pullas circulan en redes y plataformas de youtube, acerca del devenir de la literatura peruana, o de su estado actual. Quizás habría que plantear la pregunta central ¿Cuál es el debate? O mejor dicho ¿Sobre qué? Porque, vamos, hay muchas maneras de enfocar este permanente conflicto. Tratemos de formularlas y de responderlas:

a)¿La pelea es entre clásicos y modernos? A estas alturas ya está claro que nuestro “canon” va desde Arguedas, Ribeyro, Vargas Llosa, Bryce Echenique y Gutiérrez; a Vallejo en la poesía, et al. Pero ¿Quiénes serían nuestros “modernos”? ¿O todos imitan a los clásicos? ¿Hay “modernos” en la literatura peruana? Es claro que nadie ha pensado en estos términos y por lo tanto, habría que descartarlo, al menos inicialmente.

b) ¿Autores regionales versus autores de Lima (otra forma de actualizar la vieja polémica entre andinos y criollos)? A raíz de la reciente lista de escritores invitados a la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires de 2026 se está viendo ciertas “contradicciones”, como escritores que nacieron en regiones, pero radican y “producen” en Lima; autores regionales cuyos pares locales declaran no conocerlos (es gracioso este punto, porque si el aparato cultural no hace lo suficiente para que grosso modo tengan mayor exposición en sus propias regiones, o en Lima, ¿es justa y necesaria esta mayor exposición a nivel internacional? ¿No sería una acción hasta cierto punto vacía? ¿un gesto que niega su condición de “representativo”?) No dudo de su posible calidad artística, pero ni siquiera parecen ser “representativos” en sus propias regiones, al menos así leo en algunos comentarios. También está la diáspora, los que viven fuera del país quienes también reclaman su lugar en la muestra. Entonces, el locus no debería ser definitorio para establecer una lista. Es un criterio medio telúrico, eso de apelar sensu stricto, a la tierra, a la raíz. Porque en muchos casos nacer en una región es también un mero accidente, como muchos que viven y producen en Lima, pero que a la hora de los “concursos” sacan a relucir su terruño pasado, su “origen”, sus raíces.

c) ¿Y no podría ser el debate entre escritores independientes y escritores del mainstream? Es decir, su lugar en la literatura actual se define por la editorial en la que publican. Sería triste si ese fuera uno de los criterios, porque en la mayoría de casos, son pocos los que publican en editoriales transnacionales o “prestigiosas” y poseen verdadero talento (ya se sabe que hay mucho de redes, argollas y campañas de marketing en el éxito o “exposición” de un autor), mientras que al contrario, y grosso modo, tienen mayor calidad los que publican en las independientes, aunque tampoco es una regla a rajatabla. Se entiende que es una visión general.

d) ¿O también podría agregarse la variable generacional y la de género? En el primer caso están los seniors, los de gran experiencia en estas lides y de trayectoria, probablemente los que bordean los setenta años o están por encima, y de los que, en principio nadie dudaría de su lugar (¿o sí?) Tendría que hacerse un estudio más a profundidad de si son los mismos de siempre o no. Porque si son los invitados de siempre, tendríamos otro problema: la falta de renovación, de recambio generacional, por decir algo. En cuanto a la cuota de género con la intención de equilibrar la lista es un criterio rancio y extra-artístico, porque pueden haberse elegido a mujeres por el solo hecho de serlo y excluir a hombres, lo cual es otro tipo de discriminación (Tampoco conozco los criterios ni el jurado evaluador, o de si también son ellos los mismos de siempre).

e) La vejez o la amplia trayectoria tampoco es definitoria y frente a esta se oponen los autores sin mayor “experiencia” en eventos similares, que ofrecen las novedades. Así tendríamos otra arista: los ya “consagrados” versus los “emergentes” (a esto, Francisco León le pone el nombre de “hegemónicos” y “subalternos”). La pregunta clave es ¿consagrados por quién? ¿hegemónicos por quién?

f) También está el círculo de los “regios” aglutinados alrededor de la PUCP que controlan los medios, se citan entre sí, cierran filas entre sí, frente a todo(s) los demás, que no existe para ellos ni es canon.

g) ¿Y no sería más artístico enfrentar la “calidad literaria” en sí frente al mero trámite administrativo-documental desde Lima, en el que los autores regionales apenas son cifras, números, estadísticas? Porque seamos sinceros, ni todas las regiones se desarrollan o alcanzan la misma “calidad” literaria, ni cuentan con grandes tradiciones (es seguro que hay unas más potentes que otras, como Arequipa, o autores singulares que son más excepciones en sus propias regiones). Así, privilegiar lo regional por ser diverso, democrático e inclusivo sin atender a sus reales valores estéticos es un mero gesto arbitrario. Además, nadie realmente que se tome en serio la literatura espera recibir una invitación del Estado o algún tipo de favor. Ir a una feria no debe ser un paseo subvencionado por ese aparato tentacular llamado Estado, sino una oportunidad de mostrar un estado de la cuestión, un estado de cosas, un estado del arte hoy.

h) Asimismo, surge también otro tipo de oposición: los doctos con grados y títulos literarios frente a los autores empíricos e intuitivos, o provenientes de otras esferas. Es claro que lo que interesa finalmente es la obra en sí, no los grados, ni las especializaciones en literatura dura y pura obtenidas ya sea acá o en el extranjero. Tenemos tradiciones orales, indígenas, no solo la escrita o culta.

i) ¿Y sería posible agregar otra variable final como el conflicto entre realistas y fantásticos? Este debate tampoco se ha planteado, pero es claro que de la muestra se ha excluido lo fantástico en su totalidad (o casi). Y la narrativa fantástica peruana contemporánea es la gran renovadora de la tradición literaria en el siglo XXI (nombres hay de sobra). Esto podría conectarse con el primer punto descartado para pensar en lo fantástico ya no como una tradición aceptada por la historia literaria local y la crítica (cosa que no ocurrió jamás), sino como una verdadera propuesta moderna, y sin creer tampoco que es lo único que existe en el panorama actual (hay otras propuestas válidas, valiosas y legítimas), pero ¿borrarla? ¿desaparecerla? ¿clausurarla? Esa actitud de desprecio, “ninguneo” y decisión final de los “técnicos” del Ministerio de Cultura es cuanto menos una torpeza y una decisión de pocas luces.

 

Elton Honores

Universidad Nacional Mayor de San Marcos