lunes, 23 de marzo de 2026

Lenin Heredia Mimbela. Nada nos une. Lima: Buen puerto, 2025. 284 p.

 


Lenin Heredia Mimbela. Nada nos une. Lima: Buen puerto, 2025. 284 p.

          Lenin Heredia Mimbela (Piura, 1987) estudió literatura en la UNMSM, tiene una maestría en escritura creativa y cursa el doctorado en literatura en la misma universidad. Publicó el libro de cuentos La vida inevitable (2014) y la novela Morir en mi ley (2021), con la que Nada nos une tiene conexiones.

          La novela se aleja parcialmente del realismo mainstream (el conflicto entre padre e hijos, contados desde el punto de vista del hijo), para trasladar la crisis hacia el punto de vista de los padres (en este caso la madre de la protagonista), quien trata de buscar la causa de la muerte de su hija. Hay pues un carácter trágico de los hechos ya que se rompe la ley natural de vida: son los hijos los que entierran a sus padres, y no al revés. Quizás haya alguna conexión griega con Deméter quien busca a su hija Perséfone raptada por Hades.

Hasta cierto punto es una novela de costumbres, entendida como aquella que refiere una realidad sin llegar a la metáfora. El lenguaje es propio del best seller, con frases cortas y estilo directo (el autor se las arregla para dar diversos puntos de vista, pero con el mismo estilo). Puede leerse como una novela sobre una adolescente y su trágico final.

La historia no se cuenta modo lineal, ya que desde el principio ocurre el crimen y luego se van develando pistas sobre la razón. Y aquí la novela se envuelve en cierta trama política que va in crescendo, sobre todo en sus últimas páginas.

Sobre el título, bastante rupturista, llama la atención. ¿Se refiere a los afectos, es decir, a la llegada fatal de la muerte o a la imposibilidad de los hijos de amar -en la actualidad- a sus padres? ¿O que cada quien está cada vez más fragmentado en múltiples universos?¿O es más una ruptura de tipo generacional? Es decir, una generación consumida por la tecnología (que se refiere por breves momentos en la novela) que abre un abismo inevitable, con otro tipo de valores propios, como los de la denominada “Generación Z”.

 

Elton Honores

Universidad Nacional Mayor de San Marcos