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domingo, 7 de junio de 2015

Yeniva Fernández. Siete paseos por la niebla. Lima: Campo letrado, 2015. 153 pp.




Yeniva Fernández. Siete paseos por la niebla. Lima: Campo letrado, 2015. 153 pp.

Agradezco la invitación para presentar esta noche el libro de Yeniva Fernandez*. Tuve la suerte de leer el manuscrito hace unos meses y lo encontré extraordinario. Sobre esa lectura escribe un texto que está disponible en internet, pero tras la invitación para presentar esta noche el libro he preferido volver a leer el manuscrito y escribir otro texto más el coda anterior. Encontré otras pistas que ayudarán al lector a una mejor comprensión del universo del libro de Yeniva, Siete paseos por la niebla, un libro “bello” si cabe usar este adjetivo para calificarlo como unidad.

En “Rutka…” se pone énfasis en las cosas y objetos antiguos hechos a mano, objetos artesanales que pierden utilidad no solo en el mundo adulto sino en la sociedad industrial que fabrica juguetes en serie. La singularidad de lo artesanal, la procedencia mágica de los juguetes instala al lector en un mundo de fantasía. A la vez se representa a una sociedad racista que termina por tomar lo extranjero, lo foráneo como lo otro, lo intruso dentro del sistema, más aún porque Rutka no cumple físicamente con el genotipo de su país natal, Polonia, sino que es una mestiza. Esto da pie a diversas especulaciones sobre el temor a la mezcla, tan presente en los relatos de Clemente Palma o en mucha de la ciencia ficción tradicional en el que el alienígena es el otro. Lo cierto es que el racismo parece configurar a otros de los personajes del libro.

¿Cómo irrumpe lo fantástico en el libro? A través de la vacilación entre el terror y lo insólito, es decir, sigue el modelo clásico de Todorov respecto de la literatura fantástica. La narradora de “Rutka…” tiene una alta tendencia a la fantasía, entonces esto da pie a pensar de si se trata de un error de percepción, de un deja vu (un falso recuerdo) o de si en realidad ha ocurrido el encuentro con la misteriosa Rutka, muchos años después. La historia de “Rutka…” es una historia de la amistad entre mujeres, que parece ser mucho más fuerte e íntima que en los hombres (salvo que alguna propaganda publicitaria para beber cerveza los “Jueves de patas” nos ordene a hacerlo), por ello, la mención final  a las mujeres como “… flores extrañas y hermosas que nunca se marchitan y que solo crecen al borde del abismo”. Esta imagen será protagonista de otro relato “Con Yolanda en el acantilado” en el que nuevamente aparece la imaginación femenina que llena la realidad de “…barcos fantasmas poblados de piratas […] o sapos disfrazados de palomas…”. La mujer queda asociada a la magia y al misterio ¿Quién narra este relato? una especie de dama de blanco, brumosa e inasible como las mujeres. Se repite la imagen de la niña que se lanza al mar en donde esta “hada” la recogerá y será feliz. Por oposición el mundo masculino es ultraviolento (llenos de “sicarios”, “marcas”,  “extorsionadores”, traficantes de drogas) frente a esta imagen del edén. Mirar el abismo tiene también sus conflictos: el que mira el borde del abismo debe temer que sea mirado por el abismo, que sea atraído por este, por la muerte.

“Una noche en las Dalias” trata sobre el deseo de construir un espacio idílico, amoroso. El personaje femenino se ve desbordado por la agresividad femenina hacia la mujer soltera, quien se ve en la necesidad de crear una fantasía femenina: inventarse un “novio” que pasa de ser solo imaginario a real. El personaje femenino se asemeja al del film La rusa púrpura del Cairo de Woody Allen. El cine será otra entrada al libro y a los otros cuentos. Las ficciones del cine se apropian de nuestras vidas y van enajenando al ser humano no solo en las búsquedas de su objeto de deseo sino como modo de ver la realidad. Llama la atención que en este caso sea el hombre, el fantasma (y no la mujer, lo que ocurre de modo más frecuente, recordemos a Susan Storm de “Los 4 fantásticos”, personajes creados por Stan Lee, y cuyo poder es hacerse invisible). Esta inversión de valores posiciona a la mujer y al hombre lo vuelve mero espectro, mera fantasía de la mujer: el hombre es una fantasía de la mujer (invirtiendo los postulados de Lacan). El amor es un espectro, algo invisible, inasible e inexistente. Al igual que el film de Cronenberg, Cromosoma 3 (The brood) en el que la histeria femenina logra materializar a hijos no nacidos, en el cuento de Yeniva, la mujer materializa al amante fantasmal, lo que plantea a la vez una nueva secuencia que ocurre fuera de escena y que el lector no disfruta por ser obscena: el horror de lo sexual.

En “Persona desaparecida” aparece de nuevo el tema del amor. Lo monstruoso aparece bajo la forma de metamorfosis la mujer-gata que demanda un amor absoluto y termina por anular la existencia del hombre, por devorarlo, por desaparecerlo. Dicen que una mujer engañada es capaz de todo: de ahí emana su horror y su violencia. En potencia hay una violencia contenida que puede llevar a la mujer a perder la razón por amor y llegar al crimen.

“La pequeña compañía” instala al lector en un edén, en un espacio idílico. El conejo siniestro que acecha a la hija de uno de los personajes, no tiene la amabilidad del personaje de Carroll en Alicia en el país de las maravillas sino un carácter siniestro: al ser “[…] una especie de mono negro, alado,  y con orejas puntiagudas…” que como presencia está más próximo al de Donnie Darko de Richard Kelly. La desaparición de la niña se intuye como una forma de pago al diablo, una ofrenda del pasado que se actualiza en el tiempo de la narración. Se devela que no hay edén pues la felicidad es una apariencia, un estado pasajero en el que el horror regresa, retorna constantemente para recordarnos que hay un algo más allá de toda lógica y comprensión humana.

En “Antes que caiga la noche” volvemos a la metamorfosis y al edén. El edén –con todas sus connotaciones bíblicas- está contaminado por las fuerzas violentas de los hombres que destruyen todo lo que está a su alrededor. Son quienes expulsan a los seres de bondad como la narradora mutada a gata del edén. La metamorfosis se inscribe bajo el paradigma de “Axolotl” de Cortázar.

“En memoria de Evelina” asistimos a un amor imposible, un amor que viene del pasado. La mujer reencarnada (la mujer que nunca muere de modo físico) puede llevar al amante al horror.  Si es doloroso asistir a la muerte de un ser querido, lo es más que ese mismo ser regrese de la muerte. Es transgredir las leyes naturales, la estancia pasajera de cada uno de nosotros.

La presencia del éden solo sirve para recordarnos el lugar del cual hemos sido expulsados, una utopía innacesible. La fantasía desbordante de la mujer puede materializar a un amante fantasmal. Muchos de los personajes femeninos del libro de Yeniva son lectoras. La lectura las evade de una realidad insoportable, les hace construir e imaginar un mundo más amable. El mundo infantil al que se alude a través de los niños o los juguetes implican la presencia de un último reducto, la última esperanza de recuperar la inocencia. En los relatos de Yeniva la naturaleza y la mujer quedan asociadas. Se trata de una relación inmanente, esto explica las metamorfosis y la presencia de lo animal, asociados a la mujer. Yeniva recurre a estrategias narrativas como las “cajas chinas” o relatos enmarcados para desarrollar sus propuestas, y lo hace de modo consistente.

El fantástico que propone Yeniva en este libro no es el horror (aunque se intuye su presencia u ocurre fuera de escena) sino que es más sutil. Se concentra en enmarcar lo fantástico dentro de la esfera de lo íntimo (las relaciones de amistad, los recuerdos infantiles, y sobre todo el amor). A nivel temporal hay un tiempo pasado, un recuerdo que se instala en el presente temporal de los personajes. Es el pasado el que termina por desestructurar la vida.

Podemos concluir que en los cuentos de Siete paseos por la niebla (cuya influencia de Edgardo Rivera Martínez es notable) lo siniestro es algo que se intuye y se espera; que lo maravilloso coexiste con la realidad; que los personajes que habitan este libro son singulares, pues se sienten extraños, desarraigados, como no pertenecientes a este mundo; que el amor es el eje del libro, pero no es amor transparente sino un amor en la bruma, en las tinieblas (un amor que implica la idea de familia o las relaciones interpersonales, es decir, el mundo de lo privado); y que la presencia de lo femenino mantiene su vinculación con el mundo de la naturaleza y lo irracional. Situaciones imprevisibles confluyen en lo fantástico, en el que el mundo infantil roza lo siniestro, lo imposible y el caos. Para aquellos que dudan de la existencia de una tradición femenina de lo fantástico, este libro es una prueba irrefutable de una de sus principales exponentes y como unidad es simplemente extraordinario.

 Elton Honores
Universidad Nacional Mayor de San Marcos

*Texto de presentación realizado el día viernes 5 de Junio, a las 7:00 pm., en la librería Ibero (Óvalo Gutiérrez), en Miraflores.

jueves, 5 de marzo de 2015

Yeniva Fernández. Siete paseos por la niebla. Lima: 2015. Inédito.


Yeniva Fernández. Siete paseos por la niebla. Lima: 2015. Inédito.
Obra maestra ****
Muy bueno
Bueno
Regular

 


            Con este segundo libro, Yeniva Fernández (Lima, 1969) ha escrito una verdadera obra maestra de la narrativa fantástica peruana contemporánea. La madurez alcanzada por la autora respecto de su primer libro es notable. Ya en Trampa para incautos (2009) se notaba un abordaje hacia las formas del cuento fantástico y extraño, algunos de gran factura, frente a otros aún por pulir. Luego de cinco años, Siete paseos por la niebla, ella confirma sus dotes como narradora, dueña de un universo propio, cuyos personajes poseen una interioridad rica en matices.

            “Rutka o la historia de algunas flores extrañas” cuenta la historia de una extraña niña polaca y su relación de amistad con la narradora. Rutka es un ser extraño (y esa será una característica constante de los personajes) que recibe el odio de sus compañeras de clase. El universo infantil se muestra agresivo y violento, como el mundo de los adultos. Pero Rutka es ante todo un antiguo ser mágico que en la modernidad debe ocultarse y vivir, junto a su tía, como simples ciudadanas. La reminiscencia a la antigua condición femenina como ser sagrado se revela en una dimensión que está más allá del tiempo humano.

            “Una noche en Las Dalias” se concentra en la vida interior de Natalia, joven asediada por sus amigas, por la necesidad de tener pareja y el consiguiente matrimonio. Ante este acoso, ella se inventa un pretendiente, que al final del relato adquiere forma y dimensión física real. Es decir, el deseo de Natalia termina por hacerse carne, el fantasma (la sombra) entra en contacto con ella. La fantasía femenina es tan poderosa que puede hacer real cualquier deseo. El mundo complejo de la mujer madura está lleno de tensiones, conflictos, órdenes, que cuestionan su condición e identidad.

            De estructura policial y apelando a las cajas chinas, “Persona desparecida” cuenta la misteriosa desaparición de Jorge, en la voz de Adela Lozano, amiga y amante temporal de Jorge. De lo narrado a la vez por Jorge (nueva caja china) se desprende que Jorge tuvo un extraño amorío en París con Sara, quien se revela como ser vengativo pero también sobrenatural, capaz de transformarse en una gata, que demanda un amor exclusivo y total de su amante. Las circunstancias amorosas de Jorge impedirán esa exclusividad y ya en Lima, Jorge sufrirá las consecuencias de engañar al objeto amado en París. La transgresión tiene aquí una sanción, por ello la estructura del cuento es tradicional. Si bien hay un retorno a la normalidad, esta es pasajera o relativa, pues más allá de la desaparición de Jorge, aún hay indicios de la existencia de Sara como ser sobrenatural.

            “Con Yolanda en el acantilado”, narra la amistad entre Yolanda y la hermosa dama de traje blanco, ser invisible, evanescente ligado al mundo de la naturaleza. El cuento simboliza a las mujeres como seres de niebla, de bruma, ligadas a la naturaleza, dueñas de un mundo cerrado, pero compartido entre sí mismas, al borde de la muerte.

            “La pequeña compañía” alude a la presencia siniestra de un conejo, especie de amigo imaginario de la niña María Fe, en una zona de provincias. Lo que al principio parece propio de la imaginación infantil se transforma en algo diabólico y real, a la vez que manifiesta antiguas prácticas de los abuelos de la niña. La figura del conejo está más alejada de Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll y más cerca de la de Donnie Darko de Richard Kelly. Además, la estructura nos recuerda a “Marita en el parque” de José B. Adolph. Asistimos en el cuento de Fernández a un final que castiga la transgresión del pasado.

            “Antes que caiga la noche” anuncia el reino de la felicidad, posible solo por el acceso al mundo animal y de la naturaleza. Como en los cuentos de Cortázar, digamos “Axolotl”, la voz de la narradora ha sufrido ya la metamorfosis, luego de su viaje a antiguas ruinas en Europa, tras lo cual ha desaparecido para convertirse en una gata. Lo extraño no es la metamorfosis en sí sino que esa zona de confort, ese paraíso se ve en peligro por la violencia humana, lo que lleva a la narradora a buscar protección con sus antiguos amigos.

            “En memoria de Evelina” narra la historia de un amor trágico, pues supone la posibilidad de la reencarnación de la antigua amante en una niña llamada Evelina. Nuevamente, el mundo infantil del personaje se ve trastocado de modo progresivo por el apoderamiento del espíritu de Celestine, mientras que Daniel Pinto, músico venido a menos, se ve subyugado, dominado y perturbado por el retorno de su antigua amante encarnada en la niña. La obscenidad de ese amor no puede tener otro final que la tragedia y el retorno a un orden aparente. Apoyado en la técnica de las cajas chinas, el cuento tiene una atmósfera a “Silvio en el Rosedal” de Ribeyro y un homenaje a Adolph a través de su personaje Joseph Adolph.

             Podemos concluir que en los cuentos de Siete paseos por la niebla (cuya influencia de Edgardo Rivera Martínez es notable) lo siniestro es algo que se intuye y se espera; que lo maravilloso coexiste con la realidad; que los personajes que habitan este libro son singulares, pues se sienten extraños, desarraigados, como no pertenecientes a este mundo; que el amor es el eje del libro, pero no es amor transparente sino un amor en la bruma, en las tinieblas (un amor que implica la idea de familia o las relaciones interpersonales, es decir, el mundo de lo privado); y que la presencia de lo femenino mantiene su vinculación con el mundo de la naturaleza y lo irracional. Situaciones imprevisibles confluyen en lo fantástico, en el que el mundo infantil roza lo siniestro, lo imposible y el caos. Para aquellos que dudan de la existencia de una tradición femenina de lo fantástico, este libro es una prueba irrefutable de una de sus principales exponentes y como unidad es simplemente extraordinario.

 

Elton Honores

Universidad Nacional Mayor de San Marcos