miércoles, 16 de octubre de 2019

Claudio Paolini. Proyecciones de lo insólito. Lo fantástico en el cuento uruguayo del medio siglo XX. Montevideo: Banda Oriental, 2019. 476 p.




Claudio Paolini. Proyecciones de lo insólito. Lo fantástico en el cuento uruguayo del medio siglo XX. Montevideo: Banda Oriental, 2019. 476 p.

            Claudio Paolini (Montevideo, 1961) propone en Proyecciones de lo insólito, una exhumación de lo fantástico en el Uruguay. Uno de los principales aportes del autor es el de demostrar la existencia de una tradición de lo fantástico en el mismo horizonte temporal de Felisberto Hernandez (1902-1964), acaso el escritor fundacional de lo fantástico moderno en la primera mitad del siglo XX, cuya obra abarca los años de 1947 y 1960, desde Nadie encendía las lámparas a la Casa inundada. Este intervalo sirve de pretexto a Paolini para enmarcar una serie dispersa de textos publicados en la prensa periódica, revistas y libros que no habían sido integrados con anterioridad al corpus de textos locales.
            El autor nos recuerda que hacia fines del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, América Latina era, además de proveedor de materias primas, más un centro de recepción y de consumo. De ello se desprende la posibilidad de una ausencia de lo fantástico, o mejor dicho, de un pleno desarrollo del género en las primeras décadas del siglo pasado.
            En esta etapa formativa de la tradición se transita desde el modernismo finisecular, bajo claves como el espiritualismo, el orientalismo de inicios de siglo XX, para transitar por los años de la vanguardia, cuya exploración de la fantasía puede entenderse como formas de experimentación frente al realismo dominante.
            A nivel global, el escenario de la posguerra (1945) y el triunfo de la Revolución Cubana (1959) marcarán los años de este despunte de lo fantástico en el Uruguay. Pero la carencia de un sistema editorial moderno impidió que estas formas se asentaran con mucha mayor claridad.
            Asimismo es oportuno considerar la importancia de la ruta del Río de la Plata, especialmente al Grupo Sur, liderado por Jorge Luis Borges, figura que va más allá de Buenos Aires. ¿Podemos imaginar lo fantástico en América Latina sin la obra de Borges? Difícilmente. El efecto Borges, su trabajo pionero en la Antología de la literatura fantástica (1940) prácticamente funda el género en América Latina como tal.
            Otro tema que se discute en el libro es el de la “identidad” de la literatura uruguaya, de si existe o no una diferencia radical con las otras tradiciones, una singularidad propia que permita reconocerla como “uruguaya”. El tema resulta polémico, ya que, como en muchas naciones que pasaron por procesos de colonización, la mezcla fue un factor inevitable y es un rasgo inmanente.
            En el libro también se hace un recorrido sumario por las principales teorías de lo fantástico, la ciencia ficción, el realismo mágico y lo real maravilloso, que no agota el tema sino que se retoma para su discusión.
            En su “aproximación operativa” de lo fantástico, el autor establece diferencias y sentidos dentro lo fantástico como categoría estética, y en su relación con el mundo posible representado, por lo que se afirma que: “lo fantástico es aquello en que uno o más elementos provocan o intentan provocar  una o varias perturbaciones en el orden cotidiano y establecido” (134). Esto es provocativo en cuanto se hace necesario establecer qué es lo regular, lo cotidiano o lo establecido. Si una dictadura es lo anómalo y lo monstruoso frente al régimen democrático (que se supone es lo regular, lo cotidiano y establecido) ¿Es acaso posible ver también la dictadura como algo regular en el tiempo; mientras que la democracia sería lo anómalo y lo a-normal?
            El eje central del libro es el cuento fantástico producido entre 1947 y 1960, entre los que destacan el propio Hernández, Armonía Somers y María Inés Silva Vila, entre otros autores, quienes producen también en otros géneros como el periodismo o el teatro. En cuanto a las lecturas convencionales de lo fantástico de este periodo, estas inciden en la presencia de seres sobrenaturales, el tránsito entre la vida y la muerte, el juego realidad-sueño, la metamorfosis del cuerpo, la locura, los dobles y las creencias mágico-religiosas.
            Sin duda, el libro de Paolini es un gran aporte al estudio de lo fantástico en Latinoamérica, y en particular en el Uruguay, y que se inserta en la línea de exhumación trazada en otros países en el presente siglo. Urge una antología de los textos primarios que acompañe la exhumación hecha en Proyecciones de lo insólito, para que nuevos lectores podamos adentrarnos en este periodo, tal como lo hicieron Sylvia Lago, Laura Fumagalli y Hebert Benítez Pezzolano en Cuentos fantásticos del Uruguay (1999); o Lauro Marauda en su Panorama de la Narrativa Fantástica Uruguaya (2010).

Elton Honores
Universidad Nacional Mayor de San Marcos