martes, 28 de junio de 2011

Na! Año 4. Número 6 / 2011. 66 pp. Facultad de Arte y diseño empresarial. Universidad San Ignacio de Loyola.

Na! Año 4. Número 6 / 2011. 66 pp. Facultad de Arte y diseño empresarial. Universidad San Ignacio de Loyola.
Obra maestra ****
Muy buena ***
Buena**
Regular *


Acaba de salir el sexto número de la revista Na!, publicada por la Facultad de Arte y diseño empresarial de la Universidad San Ignacio de Loyola. Destaca un artículo de investigación imperdible sobre la historieta peruana El Supercholo como primer superhéroe, por Diana Rodríguez Díaz; la propuesta de diseño para el Metropolitano de Israel Peralta, en donde se reflexiona sobre la identidad peruana; el artículo sobre el llamado Net Art de Vicky Ávalos; y las reflexiones de Raúl Echeandía sobre la publicidad. Incluye, además, trabajos fotográficos de Christopher Carrasco, Enrique Chiroque y Rafael Vivanco; entre otros interesantes artículos.

Elton Honores
Universidad San Ignacio de Loyola

Rodrigo Núñez Carvallo. Sed de Sangre. Lima: QG editores, 2011. 48 pp. (Colección Sobrenatural del diario Correo, 2011).

Rodrigo Núñez Carvallo. Sed de Sangre. Lima: QG editores, 2011. 48 pp.

Obra maestra ****
Muy buena ***
Buena**
Regular *

Si es posible unir historias tan disímiles como Paranoid Park de Gus van Sant y The Texas Chainsaw Massacre de Tobe Hooper, Rodrigo Núñez Carvallo (Lima, 1953) lo ha conseguido. Y es que el mundo adolescente que tiene en el skate una forma de reafirmarse como individuo, se une al terror –en este caso sobrenatural– de seres que aman la noche, que beben sangre para mantener la juventud eterna, seres imposibles más allá de toda lógica que coexisten e interrelacionan con nosotros –ignorantes de su condición.

Como toda historia fantástica que apela al monstruo, es difícil dejar de lado la larga tradición sobre el particular (la chica ávida por lo sexual; la transgresión de lo prohibido; la metamorfosis, el mundo nocturno, los colmillos, la sangre en sí). Sin embargo, el autor logra imponer un sello personal (más allá de ubicar la historia en espacios limeños socialmente emergentes y acomodados).

Socialmente podemos establecer que el mundo vampírico –de Cinthia y su familia– es de cuño aristocrático, mientras que el sector “emergente” –expresado en Renzo– termina siendo vampirizado (quizás él inconscientemente desea “unirse” también en términos económicos) por efectos del amor. La atmósfera de la fiesta vampírica más que gótica es hardcore punk o metal (dixit: el pogo).

El final abierto deja en la incertidumbre de si Renzo, ya transformado conseguirá a su primera víctima (Zoe, amiga de Cinthia) o si ésta logrará salir indemne de esa circunstancia. Si lo último es hipotéticamente posible, también nosotros podemos estar seguros al no volver a transgredir lo prohibido.

Elton Honores
Universidad San Ignacio de Loyola

William Guillén Padilla. Microcuentos. Lima: Sumeria editores/ Lluvia editores. 2011. 183 pp.



William Guillén Padilla. Microcuentos. Lima: Sumeria editores/ Lluvia editores. 2011. 183 pp.

Obra maestra ****
Muy buena ***
Buena**
Regular *

William Guillén Padilla (Cajamarca, 1963) ha integrado dos volúmenes previos (Los escritos del oidor; Los que Yo Barman oí) en este libro titulado Microcuentos. La selección pertenece a Nella Díaz. Sin duda se trata de un magnífico conjunto de microrrelatos que conjugan el orden urbano con el andino. En él aparecen objetos que piensan y cobran vida; animales que piensan que en muchos casos, nos hacen pensar en el orden de lo maravilloso. Pero también hay una ironía muy fina, juegos de palabras, la mezcla de lo erótico y lo religioso y la preferencia por narrar desde el otro lado. Creo que la obra de Guillén tiene su doble literario en los cuentos y microrrelatos de David Roas de Horrores cotidianos y Distorsiones (muchas historias se parecen entre sí). Guillén Padilla tiene un estilo nuevo y desconocido en este lado del espejo. En suma, Microrrelatos es un libro imperdible y de lectura obligatoria.

Elton Honores
Universidad San Ignacio de Loyola

Fernando Luque Badenes. Las alas de la lombriz. Lima: Arkabas, 2010. 120 pp.



Fernando Luque Badenes. Las alas de la lombriz. Lima: Arkabas, 2010. 120 pp.

Obra maestra ****
Muy buena ***
Buena**
Regular *

Fernando Luque Badenes (Lima, 1964) es autor de la novela Las alas de la lombriz. La acción transcurre en un espacio de resonancias andinas y a la vez, medievales, en un tiempo alterno al histórico y real. Podríamos argumentar que es la historia de Wayra, un niño genio (al modo de un Leonardo da Vinci), inventor de máquinas, cuya vida pobre transcurre en paralelo con la vida del príncipe Pachak, hijo del rey. Pero también es la posibilidad de dos formas de gobierno que aparentemente se oponen y excluyen mutuamente.

Cuando llega una peste desconocida al reino, los enfermos terminan siendo expulsados. Con la ayuda de Wayra, logran no solo encontrar la cura sino que, además, pueden construir una ciudad opuesta en términos políticos al del reino oficial, que debe mantenerse en la clandestinidad para no desaparecer. Transcurridos cincuenta años, con Pachak ya como nuevo rey e informados de la existencia de esta ciudad al margen –que tiene a Wayra como su líder–, deciden destruirla.

Es aquí cuando se comienzan a aparecer una serie de inventos desconocidos para la mentalidad de los protagonistas (dixit: globos aerostáticos al modo de los de Julio Verne) que rompen no solo la realidad intratextual sino extratextual. ¿Se trata de una novela de ciencia ficción? Desde el punto de vista del mundo representado, tiene grandes conexiones, pues si bien causan asombro y sorpresa, éstos son luego “explicados”, lo cual hace que el texto se incline hacia la cf antes que a lo propiamente maravilloso.

Pero además de ser una novela con escenas bélicas muy bien narradas (que nos recuerdan a las sagas de J. R. R. Tolkien, rearticuladas al orbe andino o a la fantasía heroica, si esto es posible) y estructuradas al modo de un juego de ajedrez; es a la vez, un alegato contra los estados totalitarios y opresivos que causan destrucción. Así, hay en la novela un claro sentido político-alegórico. La ciudad alterna, marginal, llamada “ciudad de los enfermos”, constituirá un proyecto de desarrollo comunitario, que deja de lado los egos e intereses personales en beneficio del bien común.

Las alas de la lombriz, demuestra que lo fantástico local alcanza un registro propio y madurez, y que es desde la novela (y ya no desde el cuento, visto siempre como género menor) donde se organiza el discurso fantástico.

Elton Honores
Universidad San Ignacio de Loyola

domingo, 26 de junio de 2011

Él [Julio Meza Díaz]. Lugares comunes. Lima: Ínfima, 2011. 55 pp.



Él [Julio Meza Díaz]. Lugares comunes. Lima: Ínfima, 2011. 55 pp.


Obra maestra ****
Muy buena ***
Buena**
Regular *

Él, alter-ego de Julio Meza Díaz (Lima, 1981) y personaje de la novela Solo un punto (2010), publica este segundo libro de poemas: Lugares comunes. La dicotomía de su anterior libro (Matemáticas sentimental) vuelve a aparecer: lo sólido o lo líquido (“Solución”), la tristeza y la felicidad (“La mejor compañía”); pero todos ellos están atravesados por dos ejes: la angustia por la identidad (Minotauro y poeta) y la duda por la percepción de lo real. Y es que la voz poética tiene un particular punto de vista que hace que los poemas sean más que sugerentes. Sin duda, un buen libro de poesía que sale del lugar común de la poesía.

Elton Honores
Universidad San Ignacio de Loyola

Él [Julio Meza Díaz]. Matemáticas sentimental. Lima: Ínfima, 2011. 51 pp.



Él [Julio Meza Díaz]. Matemáticas sentimental. Lima: Ínfima, 2011. 51 pp.

Obra maestra ****
Muy buena ***
Buena**
Regular *

Él, alter-ego de Julio Meza Díaz (Lima, 1981) y personaje de la novela Solo un punto (2010), acaba de hacerse presencia tangible con este primer libro de poemas, ganador de un concurso literario. Llama la atención del prólogo y del colofón las aliteraciones del fonema (s) que semejan el sonido del beso, sin embargo, el gran tema que recorre el libro es el problema de la identidad. La primera parte se denomina “Euclides y amigos”; la segunda, “No-Euclides y amigos”.

Así, en el primer poema (“La grave ley de la Ley de la Gravedad”) hay una trasmutación del sentido de lo bello, una inversión del orden en donde la materia de lo no poético puede llegar a serlo, por eso, “caer delicadamente” o “caer con violencia” semejan dos posibilidades estéticas: lo bello y lo horrible, que a veces terminan carnavalizándose.

En el segundo poema (“Causa y efecto”) se expresa el deseo de una unión ideal, de una fusión, sin embargo, cuando tanto la causa como la consecuencia decaen, el universo pierde su sentido. Y es que el universo, es solo una construcción, una arbitrariedad, una convención (o como diría Borges, una costumbre para referirse a la muerte). En “Principios de identidad”, descubrimos que “A” posee máscaras con las cuales oculta al ser. Por ello, mientras conversa amablemente con B y C, termina luego odiándolos.

En “1+1=/=2” hay una interesante conceptualización entre aquello que resulta un ente (cosa o res) en progreso (1+1) y lo estático (2). En 1+1, el resultado no es definitorio; en 2, resulta una totalidad inmutable y final. En “Cero”, vemos cómo puede ser ambivalente dependiendo de dónde se le ubique.

En la segunda parte del libro, la ironía será mayor, apelando a los juegos del lenguaje (“Teoría de las supersogas”), a la defensa del concepto de incertidumbre (“El mundo de la mecánica cuántica”), a la necesidad del propio reconocimiento del ser (“Respuesta de Agujero Negro”) o al actualizar lo infinito del amor en el aquí y el ahora (“Poema de amor”); todo ello con elementos minimalistas.

No es casual que el autor haya elegido como título dos conceptos antitéticos, que aparentemente se anulan entre sí: razón y sentimientos (Matemáticas sentimental). Sin duda, un libro de poesía nueva más allá de lo puramente ordinario.


Elton Honores
Universidad San Ignacio de Loyola

Enrique Planas. Miedo al agua. Lima: QG editores, 2011. 48 pp. (Colección Sobrenatural del diario Correo, 2011).



Enrique Planas. Miedo al agua. Lima: QG editores, 2011. 48 pp. (Colección Sobrenatural del diario Correo, 2011).


Obra maestra ****
Muy buena ***
Buena**
Regular *

Enrique Planas (Lima, 1970) es autor de Miedo al agua. El relato centra sus acciones nuevamente en la selva y recoge su imaginario popular. Como historia tópica, apela al juego de la prohibición/transgresión. De niña, la protagonista principal ha oído relatos orales sobre la prohibición de no acercarse a las orillas del río y menos aún, entablar diálogo con extraños (en este caso se trata de un hombre rubio), pues este atrae a las mujeres hacia el mar, con lo cual terminan perdiéndose de este mundo. Ahora adulta, con estudios de periodismo, viaja a la selva, pero en su estadía, terminará por vivir una situación similar. Desde el inicio del relato el lector proyecta que el personaje vivirá una situación similar, con lo cual puede establecerse que el final del relato es en cierta medida, predecible.

La explicación a esta situación extraña e insólita se debe a la locura. En ese sentido, no hay una transformación (una metamorfosis del “bufeo” amazónico en hombre o viceversa), en ese sentido el narrador prefiere una construcción realista, deslizando así la posibilidad de la locura (con lo cual el miedo o terror sobrenatural no es plenamente producido) como explicación a los hechos en apariencia sobrenatural. Estas extrañezas, confusiones, suposiciones y ambigüedades que se generan en los pensamientos del personaje son lo mejor del relato.

Llama la atención la denuncia “ecológica” explícita en el relato. De otro lado, también que progresivamente el personaje vaya perdiendo su cultura (preferencia por lo crudo y no por lo cocido) conforme avanza el tiempo de estadía en la selva. Esa pérdida de la “cultura” tiene conexiones con textos como El señor de las moscas de William Golding; y el “llamado” final a la protagonista, definitivamente, a Dagon de H.P. Lovecraft. Esa ruptura entre pensamiento y acción resulta también conflictiva.

Finalmente, la selva se construye como otro logos: esos “hechos” solo pueden ocurrir “allá”, lejos de la civilización y urbe limeña, con lo cual se reafirma cierta mirada “orientalista” (si es posible aplicar este concepto), aunque la resolución de lo “sobrenatural” bajo la explicación realista a su vez, niega ese posibilidad, reduciéndolo a pura especulación y a la creencia popular.


Elton Honores
Universidad San Ignacio de Loyola