sábado, 6 de abril de 2019

Juan Mujica Tedin. El superman peruano y otros cuentos fantásticos. Lima: El gato descalzo, 2018. 73 p.





Juan Mujica Tedin. El superman peruano y otros cuentos fantásticos. Lima: El gato descalzo, 2018. 73 p.
Juan Mujica Tedin (Lima, 1976) estudió periodismo en la Universidad Jaime Bausate y Meza. Tiene diversos libros de ficción autopublicados como El oráculo de  Xarcax (novela) y otros libros de cuentos. El superman peruano es su más reciente publicación. Un motivo recurrente es la presencia de bibliotecas, en este caso bibliotecas fantásticas, que más allá de su función enumerativa o referencial, aumentan los posibles efectos fantásticos de los textos, tal como ocurre en el primer cuento “El escritor sonámbulo…”, y cuyo núcleo argumental alude también al film Limitless (2011) de Neil Burger (en cuanto el personaje aumenta su creatividad a partir del uso de ciertas pastillas). Así aparecen aludidos en el cuento “Hemingway, Kafka, Gabo, Allende, Tolkien, Poe, Chejov, Mauppasant, etc” (15). Esta dimensión metaliteraria parece negar la cultura visual del siglo XXI y reafirmar la necesidad no solo de la lectura de impresos, sino de aspirar en última instancia a la cultura letrada. Lo mismo ocurre en “El viaje literario” en el que Vargas Llosa, García Márquez, Verne o Wells permiten al lector adentrarse a esos mundos posibles, pues como sostiene el personaje “Quería probar si este poder [de la literatura] superaba la imaginación de Steven Spielberg” (20). El director norteamericano se convierte en metonimia de la fantasía, superada por la lectura solitaria de la buena literatura. De igual modo, en “La biblioteca submarina” en el que la felicidad absoluta consiste en leer para siempre en una enorme biblioteca, una especie de utopía imposible, que finalmente sucumbe ante condiciones naturales. El otro motivo del libro es la presencia de lo monstruoso o anormal, asociado a la enfermedad; y la mitología occidental, que permite enmarcar los textos como fantásticos.
Sin duda, Mujica Tedin posee gran imaginación, pero esta podría canalizarse con mejor fortuna hacia lo nacional, a partir de la investigación sobre lo propio, y descartando el motivo del enfrentamiento o lucha al modo de las historias de superhéroes, que al no estar ancladas en lo peruano se insertan en una matriz foránea, que poco podría aportar a la construcción de un “fantástico peruano”. Pero la última palabra la tendrá siempre el autor, pues ¿quién hace caso a los críticos? ¿acaso solo otros críticos?

Elton Honores
Universidad Nacional Mayor de San Marcos