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lunes, 20 de mayo de 2013

William Guillén Padilla. Historias heredadas. Lima: Arsam, 2013



William Guillén Padilla. Historias heredadas(minificción). Lima: Arsam, 2013. 158 pp.
Depósito legal N° 2013-06881


Reseña

Setenta minificciones entrelazadas donde personajes e historia insospechadas, conforman uno de los libros más interesantes de la minificción peruana contemporánea.





Batman no ha muerto



El sacerdote, que por su larga y oscura vestimenta fue confundido con Batman, llora desconsolado en la comisaría.

—Lo siento, padrecito –le digo tratando de disculparme por la mala actitud de mi hijo Nolitan–, estaba borracho.

—Sí pues, pero no era para que me pegue, señora –me dice el anciano sacerdote–. Imagínese, como no respondía sus golpes, me decía: “Me decepcionas Batman”, mientras seguía dándome de puñetazos.

Ya qué decirle al bondadoso sacerdote. Solo lo abrazo y le digo que mi hijo y yo dejaremos de vestirnos de Wasón y Batichica, pero que él deje de usar esa odiosa sotana negra que tanta rabia le da a mi sulfúrico hijo Nolitan.

Firmamos papeles y el comisaron agradece estar con seres comprensibles.

El religioso se despide y, mientras se pierde en la calle oscura sin sotana, nosotros vamos a nuestra casa a preparar los cincuenta añitos de Nolitan.



Mudez planetaria



Aquel año, 2033 para ser exacto, sucedió algo extraño… no lo recuerdas porque aún no nacías.

Muy cerca del planeta pasó una estrella de colores difusos que, aún sin explicación racional, dejó a la humanidad sin la facultad de hablar.

Desde entonces ningún humano habla y, como puedes ver, ya nadie usa la boca más que para alimentarse.

Con ello nos llegó silencio y nostalgia, pero también tranquilidad.

Ahora solo los robothum hablan muy bajito, pero nadie les da importancia; porque el silencio de nuestras bocas es ahora la paz mundial que antes no tuvimos.



Modernidad



Gritamos que se iba a caer. Que por amor a Dios bajara. Que podríamos quedarnos huérfanos, que ya era suficiente con no tener padre.

Mi madre rió de buena gana.

—¡Niños ingenuos! –gritó desde lo alto–. ¡Mi escoba es transparente!

Y saltó al vacío.

Luego rió a carcajadas esa vieja linda mientras hacía piruetas por los aires: no solo era la mejor bruja del mundo, sino la más enterada de la modernidad y sus increíbles inventos.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Presentación de Microcuentos de William Guillén por José Hidalgo




Apuntes para la intervención del escritor José Hidalgo [1] en la presentación [2] del libro MICROCUENTOS[3], de William Guillén Padilla[4]. Lima, 29 de Abril de 2011.
Casa de la Literatura Peruana.


Señoras, señores.
Amigos todos, muy buenas noches:
En esta oportunidad, nos encontramos aquí reunidos en una noche de fiesta. De verdadera fiesta. Pues, nos encontramos reunidos para celebrar la llegada de un nuevo libro:
MICROCUENTOS de William Guillén Padilla, libro llamado a enriquecer la literatura peruana contemporánea.
Es una presentación en la que me honro en participar.
Y en la que me alegra llegar con mi cargamento de alegría y de los mejores deseos para un libro que –podríamos decir– abre trocha en un género poco cultivado entre nosotros:
El micro relato. O micro ficción, como también se le llama.
Cuento minúsculo. Cuento en miniatura. Cuentículo.
O mini cuento, cuento brevísimo, mini ficción.
Con todos estos nombres se le conoce.
Y también con el de hiper breve, ya que la característica principal de este género es la brevedad.
La brevedad, sí. Pero, con contenido completo.
Desde tiempos muy lejanos, en la narrativa oral y escrita la narración corta ha existido en muchas formas: como fábulas, cuentos, adivinanzas y hasta en epitafios.
Bastaría con entresacar las Parábolas de Jesús que hay en la Biblia para encontrarnos con que cada Parábola tiene una estructura completa y breve.
Sin embargo, el micro relato como género literario, con personalidad propia para ser cultivado, analizado y comentado, sí viene a ser una modalidad nueva.
Una modalidad con características múltiples, no obstante su poder de síntesis.
Pues, en esa apretada síntesis y de notable simplicidad, el abanico que nos ofrecen sus historias, requiere muchas veces que ellas necesiten ser leídas y releídas varias veces.
Y después de estas varias veces –al final– tener muchas interpretaciones, según el lector que se acerque a ellas.
Otra característica de estos cuentos concentrados al máximo, es que ellos obligan al lector a cambiar la perspectiva que en apariencia ellos le sugieren o insinúan. Y cambiar en su actitud decodificadora de lector.
Y en esto radica uno de los encantos de este género, que nos lleva –en nuestra condición de lectores– a encontrar soluciones de doble sentido:
Uno, que es el sentido literal; y el otro, que es el no literal.
Otras veces, el lector se ve ante la alternativa de tener que completar la narración. Y esto hace que la magia –que un micro cuento tiene– también resida en el hecho de que quien lo lee se convierta, a la vez, en lector y autor.
Pero, cuando hablamos de lo breve y conciso en el micro relato, debemos precisar que estamos hablando en sentido de la intensidad.
Pues, en este género, la brevedad no es la brevedad del resumen, sino la brevedad de la esencia, del contenido, del meollo.
Por último, y por redondear de alguna manera lo multifacético de este género, debemos decir que se caracteriza por sus desenlaces sorpresivos e inesperados.
Lo cual hace que las expectativas del lector –condicionadas por lo que se ha venido contando–, se quiebren, se rompan. Y al suceder esto, el lector se ve obligado a reflexionar de manera diferente por efecto de esos finales inesperados.
Todo esto hace que el género por el que tan hábilmente incursiona William Guillén Padilla y que esta noche se evidencia con gran oficio en su libro MICROCUENTOS, de ninguna manera sea un género menor sino todo lo contrario.
Así, los 119 relatos y alrededor de los casi 400 personajes que -calculo- vibran en las páginas de su MICROCUENTOS, reflejan la dedicación, la entrega, la calidad y la pasión que William Guillén Padilla ha puesto en ellos.
De acuerdo a estas cifras –y a la tendencia tan de moda de sacar deducciones basadas en estadísticas y encuestas–, William Guillén sería el escritor peruano más prolífico en este difícil y cautivante género.
Pues, no conozco –por las cifras mencionadas– a ningún otro autor nuestro que esté por encima de estos récords en mini relatos editados.
Además, nos quedamos cortos. Porque el libro que le celebramos esta noche a Guillén, es sólo una antología. Una antología hecha con 119 cuentos seleccionados de su vasta producción personal.
Y esto, nos lleva a deducir y suponer que difícilmente otro escritor peruano -por ahora- pueda superar la actitud nata y la productividad de William Guillén en la mini ficción.
Este hecho tangible e inobjetable es lo que le da a William Guillén un poderoso “point of difference", frase con la que nos expresamos los publicistas cuando nos referimos a un punto de diferencia único y ventajoso que distingue a un producto entre los demás productos del mercado.
Y este point of difference que distingue a Guillén, se da en un género relativamente nuevo y difícil que han cultivado con maestría grandes escritores, como:
Jorge Luis Borges, Bioy Casares, Julio Cortázar, Juan José Arreola, Marco Denevi, Juan Ramón Jiménez, Augusto Monterroso.
Género cautivante que constituye todo un desafío para la creatividad y la producción literaria.
Un reto que va desde unas cuantas palabras hasta dos páginas.
Un mini relato de apenas siete palabras, es El Dinosaurio (1959) del escritor guatemalteco Augusto Monterroso:
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
Así de corto y sencillo. Pero, con muchas páginas de interpretación y de comentarios.
Se ha dicho que es el micro cuento más corto del mundo. Sin embargo, recuerdo haber leído otro cuento de sólo seis palabras, o sea unita menos. Y es que cuando estamos en el terreno de las plusmarcas, los márgenes de diferencia son estrechos y ajustados.
Lamentablemente no recuerdo el autor ni el título, pero dice así:
Había una vez un Colorín Colorado.
Es una pena que ni siquiera el título recuerde. Pues, en la mini ficción el título es de suma importancia. Ya que casi siempre, se vincula al título con el contenido del texto.
Como ya hemos dicho, el contenido no siempre dice lo que se lee. Esta característica obliga a que el lector también se vuelva autor al leerlo.
Es decir, tiene que completar el sentido. Y al hacerlo, se vuelve en un lector cómplice. O sea, colabora con el autor.
Y en la evaluación de todas estas características, William Guillén nos demuestra que tiene oficio. Un buen oficio que domina gracias a su práctica intensa y vehemente.
Muchos de sus mini relatos reúnen las cualidades que hasta aquí hemos referido para este género. Un género que se está convirtiendo en el género del mundo actual.
Pues, es un mundo que todo lo exige rápido, breve, directo y "al grano". Porque sencillamente es un mundo en donde: el tiempo es oro.
Pero, a la vez, es un género que simultáneamente concede –como William Padilla sabe hacerlo– una pausa de reflexión para asimilar la rapidez de la lectura.
En días pasados comentaba con el poeta Omar Aramayo sobre la celebración de esta noche. Dio la casualidad que llevaba conmigo el libro de William y se lo alcancé por unos instantes.
Y le di la razón. No sólo porque William Guillén también es poeta.
Sino porque en los mini cuentos de Guillén –como en los buenos micro relatos– está presente la poesía.
Poesía re-elaborada en prosa breve, sin alambicamientos y con sorpresivos finales.
En William Guillén están presentes también:
El humor y el sarcasmo.
La fábula y la paradoja.
La ciencia ficción, la filosofía, los relatos de fantasmas o de habitantes del más allá.
Su pintoresco y amado pueblo de Torón, como el Macando de García Márquez.
El tema de lo religioso en Cinco encuentros con Jesús, a manera de cinco mini parábolas.
Y casi siempre, el tema de la muerte, acaso como una obsesión.
Pero, tratándola confianzudamente, con cierta dosis de humor y en el marco de un segundo mundo, donde la vida se desdobla y los protagonistas actúan como si no hubieran muerto.
Por todos estos valores y por ubicarse como abanderado del género de la minificción en el Perú, me complace de manera muy especial estar presente en esta noche de celebración.
Y augurar a William Guillén Padilla y su MICROCUENTOS, las más grandes satisfacciones.

Gracias.


[1]Premio “Cristóbal Colón” de Novela-UCCI (Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas) con sede en Madrid. Autor de obras de narración, poesía, teatro y de libros para niños. Publicista. Periodista. Graduado en Derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (1961). Estudios de Letras, Periodismo y Filosofía en la misma universidad. Profesor de Creatividad, Expresión Escrita, Redacción Creativa y Publicidad, a nivel universitario. Autor d: Panconté (1974), Premio de Novela Universo 1973; Cuentos al pie del mar (1967), Premio “Cantuta de Oro”, EUNE - Universidad Nacional de Educación; Voz Nuclear (1964), 2do. Premio de Poesía en los "Juegos Florales Universitarios 1961" de la UNMSM-Universidad Nacional Mayor de San Marcos; Muñeca de Trapo (1967), Premio “Juan Volatín”-Sección Peruana de la Organización Internacional del Libro Infantil y Juvenil, adjunta a la UNESCO.
[2]Coordinación de Dora Varona.
[3]Sumeria y Lluvia Editores, Lima, 2011.
[4] (Cajamarca, 1963): Poeta y narrador, es considerado como uno de los escritores más importantes de la minificción peruana actual, gracias a sus libros Los Escritos del Oidor, Lo que Yo Barman oí, Actos & Relatos Cuaderno de Almanaquero y 77+7 nanocuentos. Ha obtenido premios en poesía y narrativa; en el 2010 fue finalista del Premio Copé Internacional con su cuento "Retorno en tiempo real".

viernes, 24 de agosto de 2012

William Guillén Padilla. 77 + 7 nanocuentos. Lima: Lluvia Editores / Petroglifo / Sumeria, 2012. 158 pp.



Obra maestra ****
Muy buena ***
Buena**
Regular *

William Guillén Padilla. 77 + 7 nanocuentos. Lima: Lluvia Editores / Petroglifo / Sumeria, 2012. 158 pp.

77 + 7 nanocuentos es el nuevo libro de microrrelatos de William Guillén Padilla (Hualgayoc, 1963). Desde el título se problematiza el nombre del género (microrrelato, minificción, microficción, cuento ultracorto,…). Guillén opta por denominarlos como “nanocuentos”. Estos textos tienen un tono más trágico en donde la muerte y lo infausto, el fracaso del individuo, el absurdo y lo alegórico configuran el libro. Son relatos que demandan una reflexión del lector. La condición humana en “Terrícolas en Marte”, la angustia existencial en “Monólogo de canis lupus arctos”, el universo distópico en “Ciudad real” o la desmitificación la modernidad con el tono irónico adolphiano de “E-book”, son algunos de los textos breves más interesantes. La otra sección compuesta por siete cuentos tratan temas como el bestiario, el horror, lo angélico, el amor trágico, los desplazmientos y paradojas –al modo de un relato de Borges- y el absurdo, siempre con un final sorpresivo como nos tiene acostumbrado Guillén en sus textos.


Elton Honores
Universidad Nacional Mayor de San Marcos

domingo, 26 de febrero de 2012

William Guillén Padilla. Cuaderno de almanaquero. Cajamarca: Municipalidad Provincial de Cajamarca, 2011. 482 pp.



William Guillén Padilla. Cuaderno de almanaquero. Cajamarca: Municipalidad Provincial de Cajamarca, 2011. 482 pp.

William Guillén Padilla (Cajamarca, 1963), poeta y narrador ha publicado dos libros previos en microrrelato: Los escritos del oidor, Lo que yo barman oí. Algunos de estos textos seleccionados aparecieron en el libro compilatorio titulado Microcuentos (Sumeria editores/ Lluvia Editores, 2011), un magnífico conjunto de microrrelatos en el que se conjugaban el orden urbano con el andino. En él aparecían objetos que pensaban y cobraban vida; animales reflexivos–que en muchos casos, nos hacían pensar en el orden de lo maravilloso. Pero también, una ironía muy fina, juegos de palabras, la mezcla de lo erótico y lo religioso y la preferencia por narrar desde el otro lado. Guillén Padilla expresaba ya en esa antología un estilo nuevo y desconocido en este lado del espejo limeño. Cuaderno de Almanaquero es su nuevo libro de microrrelatos. El proyecto es ambicioso: narrar una historia breve por cada día del año. Así tenemos 365 microrrelatos que respetan los nombres fijados en el calendario y santoral (más unos añadidos). Si cada día tiene a su propio personaje, entonces cada lector puede transformarse en personaje de las narraciones de William, cuyo alter-ego es el propio “almanaquero”, a quien se dirigen sus personajes directamente en algunas narraciones.

La perspectiva que asume Guillén es insólita: puede narrar desde el más allá por medio de la voz de un muerto (¿Desde dónde narra un muerto? Solo William lo sabe), puede hacer que los animales hablen y piensen. Así tenemos toros enamorados, gallos que sirven de alimento, vacas que sentencian la muerte de los toros, gallos de pelea que rehúsan cumplir su rol, moscas vengativas cuyo objeto de venganza es un pastel de bodas, es decir, todo un catálogo de pasiones humanas porque William no inventa nada en el sentido de que todo está allí, así como el ejemplo que proponía en la mesa de ayer, sobre un elefante con cinco patas de gallo: es decir, es posible, porque todo tiene existencia real y fáctica (el elefante, las patas de gallo, en número de patas), no se puede inventar algo que no exista ni que esté filtrado previamente por el lenguaje, con lo cual entramos ya en el terreno de la fabuloso e incluso, cual demiurgo- William anima a las cosas inertes. Así tenemos aviones que piensan o balas que recuerdan. Hay entonces una cierta exageración en lo que narra que por momentos asume los códigos de lo maravilloso, un mundo que funciona con otras leyes distintas a las de nuestro mundo.

Pero también destaca su humor a través del juego de palabras, de la parodia o por medio de la intertextualidad, por ejemplo: el poeta más grande no es el más celebrado, el que cuente con una obra sostenida en calidad sino que el poeta más grande simplemente es el que mide más de dos metros (una digresión: la figura del poeta aparecerá constantemente en el libro para ser desmitificada y vuelta a mitificarse). O el hecho de que para un conferencista de temas amorosos, la mujer perfecta no sea de carne y hueso sino una sábana ¿por qué? Porque la puede doblar, meter en su maleta y llevarla a otra ciudad, desdoblarla en el hotel, colocarla sobre la cama y envolverse en ella y finalmente dormir y soñar. No se trata solo del deseo de posesión del objeto metafóricamente femenino y del control sino que para colmo es un conferencista que repite el mismo tema de ciudad en ciudad “La confianza en la pareja y su impacto en la fidelidad conyugal”. ¿Quién podría ser capaz de imaginar semejante situación de un conferencista exitoso exteriormente, pero profundamente solitario en el espacio más íntimo? Solo un escritor que posee una mirada atenta sobre lo que acontece en el mundo, alguien que mira con el corazón y percibe en cada situación anodina un rasgo de humanidad. Un narrador que busca siempre el equilibrio, el orden en el cosmos, que tiene plena conciencia de lo que es justo. Alguien que canta a la vida con toda su carga trágica, no exento de cierta religiosidad y de una mirada panteísta. Pero como la vida misma, no todo es alegría, carnaval e inversión de valores. Hay también aspectos sombríos como los microrrelatos referidos a la violencia política que no son pocos.

¿Cuál es la estrategia de William para generar en sus microrrelatos ese efecto de sorpresa en el lector, ese efecto fantástico? El autor implícito pasa de un narrador objetivo –al parecer distanciado de los hechos narrados– para concluir en un “nos” o un “mi” en primera persona. Es decir, el cambio de perspectiva en el punto de vista de quien narra es fundamental. Guillén demuestra con este recurso su calidad como narrador de historias, además de su capacidad para embromar al lector con un final insólito, inesperado y violento que sorprende al lector.

Hay también en su libro un catálogo de textos ligados a la ciencia ficción, con todo un repertorio de motivos: militares que entran en contacto con alienígenas y quedan atrapados eternamente; paseos turísticos en el sistema solar en el que solo es posible ver un anillo de chatarra en el lugar en donde debería estar el planeta tierra; invasores que piden nuestras armas para llevarlas a sus museos como reliquias de un pasado ya superado; un robot catador de líquidos; otro robot que se paraliza en una prueba atlética porque otra persona toco sus “piezas” (motivo similar al de Juan Rivera Saavedra en algún relato de Cuentos sociales de ciencia ficción); robots que pueden aniquilar solo con un dedo; viajeros planetarios que desconocen otras dimensiones; o una máquina invisible de teletransportación. Destaco de este grupo el microrrelato “Lo no programado”: Raquel es una mujer–máquina–demiurgo que da vida a un hombre en tres dimensiones. Lo hace por diversión. Cuando ella “muere” el hombre creado no se siente ni triste ni la extraña. ¿Por qué? Simplemente porque su creadora no programó esas dos funciones. Entonces, ¿se pueden programar los afectos? ¿Puede un robot programar afectos sobre otro, tal como se insinúa? Evidentemente el narrador apela a una razón sencilla, lo que nos diferenciará de los robots son los afectos, ya que estos no se programan, pero ¿realmente amamos los seres humanos al otro, al prójimo? ¿Por qué a pesar de tener “programados” estos afectos los seres humanos no los utilizan? Incluso la idea de crear algo solo por diversión es también aterradora, porque desmitifica el fin último de los afectos y pasiones: al ser ludismo puro, puro juego, el amor no conduce a nada sólido. Cómo hacer que alguien te quiera, parece ser la pregunta clave, pregunta incluso para el mismo Dios, que según las creencias religiosas creó al hombre, pero vemos que los afectos son inasibles e incontrolables, en suma ¿el amor es instintivo o se puede enseñar a amar? Como en unos de mis films de culto, La ardilla roja de Julio Medem, el amor es una simulación y engaño permanente: el personaje principal a punto de suicidarse, desiste para salvar a una accidentada a quien no conoce. Cuando la lleva al hospital se hace pasar como su novio. En el hospital le informan que ella está amnésica, lo que aprovecha para seguir con su farsa. Logra sacarla de ahí y la lleva a un club de campo llamado justamente La ardilla roja. Allí él le “ayudará” a recobrar la memoria perdida, pero mejor aún, le irá diciendo cómo era ella antes del accidente en su trato con él, qué le gusta y disgusta (es decir, que él la va moldeando según sus deseos e imagen ideal de mujer). Ella, amnésica va aceptándolo todo. Luego descubriremos que su pérdida de memoria duró solo unos minutos, es decir: ha sido ella la que ha estado jugando todo el tiempo con él… en fin, la trama se vuelve cada vez mucho más compleja, onírica y fantástica… esta digresión me hace retornar nuevamente al texto de Guillén y la pregunta que plantea ¿pueden programarse los afectos?

William Guillén se ha influenciado más por el núcleo familiar (abuelas, tías, amigos), por su experiencia de vida o los relatos narrados de forma oral como los Cuentos del tío Lino y luego por la literatura escrita, en donde destaca la obra de Juan Rulfo. Si tuviera que filiarlo a algún modelo local me atrevería a decir que la magia de Guillén tiene conexiones con las narraciones de Edgardo Rivera Martínez, no solo por ese vuelo poético –condensado al máximo en estos textos– y la atmósfera por momentos fabulosa e irreal que crea, sino sobre todo porque entrelaza la tradición local, urbano- andina, con una mirada más universal sobre el arte y la literatura; además de poseer el humor inteligente, “limeño” –perdón por término horrísono– y negro del maestro Juan Rivera Saavedra.

Recomiendo fervorosamente la lectura de Cuaderno de Almanaquero, que sin duda es uno de los libros capitales del microrrelato peruano contemporáneo. Como lector solo que queda agradecer a William por haber escrito este maravilloso libro.

Elton Honores
Universidad San Ignacio de Loyola

lunes, 13 de febrero de 2012

En pocas palabras puedes decir mucho. Entrevista a William Guillén Padilla



En pocas palabras puedes decir mucho.
Entrevista a William Guillén Padilla


William Guillén Padilla es uno de los escritores contemporáneos que tiene más reconocimientos. Narrador y poeta, ha hecho de su obra un consolidado fresco preferido por jóvenes y ávidos lectores de todas partes. Destacan entre sus creaciones sus minicuentos, cuentos muy breves y con finales inesperados y sorprendentes. El próximo mes en Lima presentará Cuaderno de Almanaquero, un libro esperado de finales inesperados y telúricos.


Entrevistas » 25/ene/2012 » 136 vista

Tweet1. ¿Por qué elegiste el cuento breve como tu línea narrativa más abundante?
Porque en un solo texto, breve, puedes contar una historia completa. En pocas palabras puedes decir mucho. Justament a Eduardo González Viaña se pregunta en un texto que precede a mi libro “Lo que yo Barman”: “¿Cuántas palabras son necesarias para escribir un cuento? ¿Cuántas sobran?… El microcuento es la denuncia tremenda de que hay demasiados caminos innecesarios para construir un relato cuya estructura ya fue diseñada en las primeras palabras. Es inteligencia. Es imaginación. Es encanto. Es chispa. Es genio. Es el germen de la historia…”

2. La poesía es la brevedad de la palabra, ¿tus minificciones apuntalan este concepto?

La literatura es, fundamentalmente, poesía. Lo esencial se dice en pocas palabras. Puede haber un gran discurso antes o después; pero lo esencial es puntual, sin rodeos.

3. ¿Miguel Garnett alguna vez dijo que “a él le gustaba el cuento largo y el trago corto”, crees que el cuento breve es más oficioso que el “largo”?

Ambos cumplen una función. Y como en todo acto creativo, la calidad es lo que los diferencia, sean largos o cortos.

4. ¿Cómo te fue en la 25 Feria del Libro de Guadalajara?

Muy bien. Tuve la oportunidad de presentar mi libro “Microcuentos” como parte del programa oficial de la Feria que se llevó a cabo del 26 de noviembre al 4 de diciembre. Participaron activamente, con preguntas y comentarios, estudiantes y maestros universitarios, además de lectores de minificción. Fue una experiencia gratificante y alentadora.

5. ¿Te has alejado de la poesía?

No, al contrario, me he unido más a ella. Estos últimos años he publicado libros de poesía. Allí están “Planetario Astral” que presentamos el 2009 en Nueva York con el poeta Roger Santiváñez; y también “Memoria del Yo Habitante”, presentado en la Feria Internacional del Libro de Lima en mérito a haber sido distinguido con el Premio Poesía Breve de Hipocampo Editores.

6. ¿Qué autores prefieres en la narrativa?

Mi preferencia depende de la época. Ahora, por ejemplo, estoy releyendo “Confesiones de una máscara” de Yukio Mishima; y “Decameron” de Giovanni Boccaccio. Estuve recientemente leyendo los Cuentos de Ernest Hemingway, y la selección de los cuentos que más le gustaron a Jorge Luis Borges. No dejo de repasar a Rulfo. Y estoy releyendo el cuento “Más allá de la vida y la muerte” de César Vallejo, pues Elton Honores me pidió presentar un análisis de este cuento en el II Congreso Nacional de Escritores de Literatura Fantástica y Ciencia Ficción Peruana que será en la Casa de la Literatura Peruana en Lima a fines de febrero.

7. ¿Augusto Monterroso fue tu motivación?

Lo conocí a través de un texto de Vargas Llosa. Luego he leído sus textos cuando ya había publicado mi primer libro de microcuentos “Los Escritos del Oidor”. Es un gran escritor. Mi gran motivación fueron mis hijos y los lectores que no disponen de mucho tiempo para leer y pueden empezar a amar a la lectura a partir de textos cortos.

8. ¿Qué significa para ti “Cuaderno de Almanaquero”?

Una creación especial y única. Un trabajo gratificante que se hizo con mucho esfuerzo. Un libro de 484 páginas que se desarrolla en un año, con nombres de personajes del almanaque. Un impulso también a continuar en mi afán de hacer de la literatura un abrazo solidario entre los hombres de buena voluntad.

9. ¿Te gustaría un cuento breve en tu epitafio?

No. Me gustaría un verso. Un buen verso que aún no lo he escrito.

10. ¿Hualgayoc es un pueblo breve, pudo marcar eso tu quehacer literario?

La energía telúrica y milenaria de Hualgayoc está en cada una de mis obras. Como único gran pueblo breve es un pueblo intenso y magnánimo como ninguno.

11. ¿Cuándo presentas el libro y en dónde?

Inicialmente lo iba a presentar en Cajamarca este 27 de enero. No ha sido posible. Lo presentaré el 25 de febrero en la Casa de la Literatura Peruana, en el marco del II Congreso Nacional de Escritores de Literatura Fantástica y Ciencia Ficción Peruana; invitación que me hizo el crítico Elton Honores quien en su portal Iluminaciones (Literatura fantástica y ciencia ficción en Perú e Hispanoamérica | Fantastic literature and science fiction in Peru and Latin American) ha considerado a “Cuaderno de Almanaquero” entre los Diez Mejores Libros Peruanos de Fantasía del 2011.


© Panoramacajamarquino.

Disponible en: http://www.panoramacajamarquino.com/noticia/en-pocas-palabras-puedes-decir-mucho/