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martes, 30 de diciembre de 2025

Frank Torres. Argó. El plan siniestro. Huánuco: Rocinante, 2025. 83 p.

 


Frank Torres. Argó. El plan siniestro. Huánuco: Rocinante, 2025. 83 p.

             Frank Torres (Tocache, 1986) estudió Periodismo en la Universidad Juan Bausate y Meza. Publicó anteriormente Metáfora de la nieve (2016) y El fantasma de Alina (2018). Argó. El plan siniestro, es su tercer libro y una novela de CF. Se puede insertar en un mundo distópico con dos elementos marcados. El primero es la lucha ideológica entre los pacifistas, amantes de la ecología y de la mística enfrentados a los radicales científico-tecnológicos. A nivel ideológico ambos bandos son representados en sus polémicas e ideas disonantes. El narrador desarrolla bastante bien este escenario, que bien podría ser heredero de Mañana, las ratas, de Adolph, por el substrato político, que podría considerarla como novela filosófica y humanista. Luego, en una segunda parte, la trama deriva en una CF más convencional, sobre todo a la space opera (una raza alienígena dividida entre sí pugna por obtener el apoyo de los últimos sobrevivientes terrestres). Los diálogos previos a la guerra -o durante ella- son verosímiles. Se anuncia como la primera entrega de una trilogía. Esperemos que ese universo filosófico humanístico se vea más ampliado en el siguiente volumen.

Elton Honores

Universidad Nacional Mayor de San Marcos


domingo, 28 de diciembre de 2025

Alfredo Freyre. Trece relatos imposibles. Lima: Maquinaciones, 2024. 77 p.

 


Alfredo Freyre. Trece relatos imposibles. Lima: Maquinaciones, 2024. 77 p.

              Alfredo Freyre (Lima, 1962) estudió Ingeniería Industrial en la PUCP y llevó diversos talleres de escritura creativa. Se declara también como fanático del comic, la ciencia ficción y el rock. Trece relatos imposibles se inscribe en la ciencia ficción tradicional o pulp, cercana parcialmente al trabajo de Daniel Salvo, y sobre todo a Alfredo Dammert. Así, en este libro desfilan monstruos clásicos como vampiros, fantasmas, y el fenómeno ovni. Asimismo, las leyendas urbanas (la muerte de Paul McCartney, o la muerte de Lennon en una sugerente ucronía, hermanada con la notable novela Karma instantáneo para John Lennon de Arturo Delgado Galimberti). Pero hay también humor y sobre todo nostalgia de ese mundo pasado cercano de los años 60 y 70 del siglo pasado que el autor conoció de primera mano. “Historias fantásticas” trata sobre cómo la fantasía del presente se hace realidad en el futuro (no sin cierto aire distópico); también hay un cuento de humor lovecraftniano con guiños eróticos. Las influencias son Bradbury, Lovecraft, y acaso algo de Clemente Palma.

 

Elton Honores

Universidad Nacional Mayor de San Marcos


miércoles, 24 de diciembre de 2025

Daniel Salvo. Sangre para los dioses. Lima: Pandemónium, 2025. 174 p.

 



Daniel Salvo. Sangre para los dioses. Lima: Pandemónium, 2025. 174 p.

              Daniel Salvo (Ica, 1967), es, sin duda, uno de los narradores peruanos contemporáneos clave de la ciencia ficción y de lo fantástico del nuevo siglo. En el ya lejano 2002 editaba la página web “Ciencia ficción Perú” que supuso aglutinar a una serie de entusiastas y fanáticos lectores de estos géneros en el ciberespacio virtual, a través de sus reseñas de libros de autores peruanos y extranjeros, que como agudo lector ofrecía de modo potencial. También publicaba sus cuentos en páginas y revistas virtuales, a la contra de la edición impresa de libros al modo convencional. Si bien Salvo hasta donde recuerdo ha sido un defensor de las ediciones electrónicas, por el bajo costo en impresión, la masividad, rapidez, y el mayor alcance potencial de lectores, aún no se ha consolidado una “industria” en este formato en el país, quizás porque el lector (y escritor) local aún prefiere el formato impreso.

              En 2014 publicó su primer libro impreso titulado El primer peruano en el espacio, título de apariencia optimista acerca de la posibilidad de que el país alcanzara un grado de alto desarrollo que permita los viajes espaciales o las exploraciones fuera del orden terrestre. Pero el título, al igual que el cuento escondía una gran ironía: en ese futuro, los peruanos seguían siendo sujetos subalternos de miembros de sociedades mucho más avanzadas, incluso las alienígenas. Es decir, podíamos haber llegado al espacio, pero seguíamos siendo ciudadanos de tercer o cuarto orden dentro de la geopolítica global de ese hipotético futuro. Las cosas no habían cambiado demasiado. Los principales tropos eran el apocalipsis, los viajes en el tiempo, las paradojas, los monstruos lovecraftnianos y las civilizaciones perdidas, tropos de la CF mas clásica con la que creció y se alimentó Salvo durante sus años formativos en Ica, allá en los lejanos años 70 e inicios de los 80. Un tema transversal a los cuentos era el mestizaje, con la intención de reflexionar o de problematizar acerca de lo peruano. Recordemos que los años 80 y 90 fue un tiempo de mucho racismo normalizado (que haría escandalizar hoy a cualquiera), pero que era el modo en el que las personas se (auto)definían a sí mismos y a los otros. Con el nuevo siglo esas taras terminaron por diluirse, y aunque el racismo sigue vivo, ya no afecta tanto, salvo como “intención”, porque hay un orgullo cholo, un orgullo de ser peruano, cosa que sería casi imposible durante los 80 y 90 con tanta cultura alienada.

En 2022 Salvo nos regaló su segunda colección: El regalo de las estrellas, una verdadera dádiva del “faraón”. Se trata de un libro mucho más maduro. Además de la monstruosidad irrumpen otros tropos como el tema sexual, la temática superheroica y cierta nostalgia hacia el mundo adolescente. Hay ironía, pero también horror y humor. Y es que estos son algunos de sus rasgos característicos: el uso de la ironía y el humor como formas de subvertir su propio discurso, de no tomarse en serio algunas de sus afirmaciones, o buscar la broma en el lector. Estos recursos tienen pioneros en la literatura, pero serán, Clemente Palma y José B. Adolph, entre muchos otros, con los que Salvo conecta de manera directa. Asimismo, destaca las referencias a la literatura pulp de cual se alimentó en sus inicios, de una estética de bajo presupuesto, en el sentido de representar mundos futuristas con una tecnología y ciencia muy diferente a la del primer mundo, basada más en la carencia, en la pobreza de los países del tercer o cuarto mundo al que pertenecemos. Otra referencia es la obra de Stephen King, sobre todo por cierto estilo directo y la búsqueda de una literatura que pueda ser masiva. A ellos se suman las referencias a autores clave como Asimov, Bradbury. Finalmente destaca el substrato mítico que en Sangre para los dioses se revela como otro eje dominante.

Sangre para los dioses está dividido en dos partes y agrupa un conjunto de 13 cuentos. La primera sección se titula “El rojo sangriento del crepúsculo” en el que se destacan las historias alternas, sobre la base de la historia convencional del Perú. Y aquí encontramos la primera transgresión: partir de la historia local para contarnos más bien una ucronía, otra posibilidad, siempre con referencia al mundo del Perú antiguo. Por ejemplo, el cuento que da título al libro, apareció primero en el libro tributo a José Güich, y Salvo toma a uno de sus personajes más populares, el periodista de lo sobrenatural Pablo Teruel (inspirado en Pablo Truel del diario El observador), para ubicarlo en otras de sus investigaciones en las que se mezclan los sacrificios humanos a Pachacamac, que originan la irrupción del grupo terrorista Sendero Luminoso en los años 80. La idea no es solo sugerente, sino que propone que la violencia ha sido (lamentablemente) algo permanente en la historia del país. En “Los primos del norte”, monstruos lovecraftnianos nos hablan del sujeto migrante (en este caso de monstruo migrante), es decir, un problema social en clave mucho más imaginativa. “El retorno de la momia” parte de una premisa de Harry Belevan en “El nacimiento de los mitos”, en el que una nueva nación y su presidente se encargan de escribir su propia historia para ponerla como el centro de todas las demás, incluso las de occidente. En el texto de Salvo ocurre algo similar al texto de Belevan, dado que el Perú es finalmente la cuna de la civilización de otras. ¿Es una postura chauvinista de Salvo? ¿Una burla? ¿o más bien una ironía? Otro relato es “Sangre en la oscuridad”, una de esas pequeñas joyas que vale detenerse. Un empleado de oficina ingresa de casualidad a un cine de barrio que ofrece una función gratuita de cine que se tornará cada vez más siniestra. Se trata de la exhibición de una película para adultos (eufemismo que muchas veces sirve para esconder a la pornografía) en las que empiezan a surgir escenas cada vez más siniestras, en las que el acto sexual (tan veraz desde la óptica del narrador) termina por rejuvenecer a uno de los participantes. Es decir, mientras uno es devorado vivo (que parece tan real), el otro rejuvenece producto de este aquelarre vampírico filmado como escena porno. Pero, a pesar de su vidente siniestrismo, el personaje decide quedarse hasta el final (cosa que cualquier persona natural quizás nunca haría en su sano juicio). Lo cierto es que la víctima parece ser un vecino suyo, que se comprueba hacia los últimos párrafos, pero eso no es lo peor, sino lo que está por venir: al intentar salir voltea hacia voltea hacia la pantalla y ve a la pareja de “caníbales” fílmicos que se dirigen hacia él, pero de pronto de vuelven a apagar las luces, con lo que se cierra el relato en un final abierto. Es clara la intertextualidad en películas como La rosa púrpura del Cairo de Woody Allen, en los que personajes de ficción cobran vida, pero acá se trata d algo más. Es el poder de la ficción. Es el encuentro casual de un sujeto cualquiera con el arte, que le subyuga le seduce, le saca de sí mismo al punto de seguir hipnotizado por esas misma imágenes que causarían en otros pavor. Es decir, el personaje es la persona ideal para el arte, alguien que se deja llevar, a costa incluso de su integridad física y de su propia vida. Ese final abierto (al igual que cuando se apagan las luces para dar inicio a la función) lleva al lector a un segundo juego, a un segundo “sueño” digámoslo así en el que solo se puede intuir cómo acabará.

La segunda parte incluye otros relatos que siguen esta impronta ucrónica, desde la maquina de volar de Santiago de Cárdenas, en las que se especula que haberse concreto de modo oficial hubiese servido para someter a los indios, las teorías de la conspiración de los soviéticos que intentan desmitificar la llegada a la luna por parte de los norteamericanos, las momias Paracas convertidas en agentes zombis, el escenario posapocalíptico en el que los “moleks” domestican a los últimos sobrevivientes humanos como maní, que alude tanto a los morloks de H. G. Wells como a El planeta de los simios.  Dos cuentos destacan también de esta sección: “La mano y el Supay” es un cuento escatológico y grotesco acerca de un misterioso escuadrón femenino que detectan al Supay (el diablo) a través de los restos de sus heces. El diablo es sin duda un agente negativo (acaso puede simbolizar el poder del patriarcado). En un primer nivel este cuento puede interpretarse como la representación de grupos feministas radicales que van “cancelando” a los “supays” en medios virtuales, con la ayuda de un hacker y un misterioso ella/el (alguien inestable en su identidad de género). En un segundo nivel más profundo, la búsqueda de restos de heces para reconocer no solo la moralidad de un personaje (o incluso su identidad) nos remite también a las operaciones encubiertas del GEIN para capturar al líder terrorista Abimael Guzmán, a través de la revisión de las bolsas de basura.

Otro título es “Invasores de Marte”, que juega no solo con la tradición de la CF, sino con la polisemia de la palabra “invasor”, que en Perú alude a los sin techo que se ven obligados por la necesidad de vivienda a ocupar terrenos privados con la esperanza de construir en un futuro una casa propia. El cuento destaca porque a diferencia de otros es optimista. Es decir. Marte está siendo terraformado, pero ya los peruanos se han agenciado para “invadirlo” y han construido casas precarias e incluso ya hay nacidos en Marte (los primeros marcianos serán pues los peruanos ilegales o migrantes), y han llevado al planeta rojo sus costumbres, sus festividades, sus creencias y tradiciones. En ese mundo, en el que las mujeres que habitan Marte o son tan bellas  y altivas que buscan aún su príncipe idealizado, o son guerreras amazonas que se relacionan entre sí (en un guiño lésbico), las mujeres peruanas (bajitas, regordetas, de piel morena) resultan sumamente atractivas para cualquier varón en edad de tener pareja o formar una familia marciana. La migración peruana, la diáspora ha alcanzado latitudes extraterrestres.

Sangre para los dioses aborda desde los códigos de la CF tradicional problemáticas que afectan al país en pleno siglo XXI desde el humor, la ironía y ofrece algo de esperanza, como en “Invasores de Marte”, para seguir creyendo en el que al final del túnel puede haber una luz.

 

Elton Honores

Universidad Nacional Mayor de San Marcos


lunes, 22 de diciembre de 2025

Ricardo Mari Gamboa. Nasca. La revelación. Lima: EDUNI-CITECAPERÚ, 2023. 295 p.

 


Ricardo Mari Gamboa. Nasca. La revelación. Lima: EDUNI-CITECAPERÚ, 2023. 295 p.

              Ricardo Mari Gamboa (Lima, 1952) es ingeniero químico de profesión, de la UNMSM, e investigador de CITECAPERÚ (Ciencia y tecnología ancestral y actual del Perú). Nasca. La revelación, es una novela que puede entenderse como CF. Ubica las acciones hacia mediados del siglo XXI, en el que se produce un terremoto cerca de las costas de Nasca, lo que permite el encuentro con un extraño objeto alienígena. El personaje central es una suerte de elegido para entrar en contacto con esta civilización, que tiene conexiones con la antigua cultura Nasca.

Hay varias líneas narrativas, dado que el terremoto altera el ecosistema, provocando el activismo de los grupos ecologistas, asimismo, de sectas que leen ese fenómeno como el anuncio del fin del mundo, y lo que podríamos denominar como el experimento (la sección más importante de la novela). Es decir, pasamos del terremoto inicial y la sobrevivencia del elegido, la preparación del experimento, y el experimento en sí, tres secciones que se desarrollan a lo largo de los XI capítulos. En toda la novela hay la intención de ser lo más científico posible, en el desarrollo del experimento que resulta un aporte desde el punto de vista ficcional.

La idea central del experimento es que los voluntarios seleccionados ingresan a una especie de coma inducido en el que la conciencia puede entrar en contacto con esta otra civilización al interior de la misteriosa esfera (una suerte de nave, impenetrable desde la tecnología humana). Las referencias de Mari Gamboa es la CF clásica como La guerra de los mundos de H.G.Wells, pero sobre todo el cine de género como podrían ser Altered states (1980) de Ken Russell, The Abyss (1989) de James Cameron, What dreams may come (1998) de Vincent Ward, pero sobre todo, Contact (1997) de Robert Zemeckis (basado en el libro de Carl Sagan), y un tono por momentos spielbergiano, con quienes tiene mayores puntos en común.

Se deslizan en la novela algunas interpretaciones acerca de los Nasca, cuyos fardos funerarios no habrían sido parte de formas ceremoniales, sino, más bien, ritos de viaje para el contacto con estas antiguas civilizaciones alienígenas. La intención de Mari es la de ofrecer una CF local, nativa, peruana, que incorpora elementos propios -con una visión bondadosa de estas otras civilizaciones. En otras palabras, una CF andina (con toda su complejidad e hibridez), de la que ya se han manifestado otros autores como Daniel Salvo, Anton Samplonius, Rienzi Piero, y el colectivo Qhipa Pacha, también comentados en este blog.

 

Elton Honores

Universidad Nacional Mayor de San Marcos


viernes, 19 de diciembre de 2025

Diego Alexander [Alvarado Pacheco]. El regreso de los cinco. Cuentos sobre realidades virtuales, IA y ciborgs. Lima: Trotamundos, 2025. 94 p.

 


Diego Alexander [Alvarado Pacheco]. El regreso de los cinco. Cuentos sobre realidades virtuales, IA y ciborgs. Lima: Trotamundos, 2025. 94 p.

 

              Esta es la opera prima de Diego Alexander (Lima, 1995), quien estudió Literatura en la UNMSM. Como indica el título, se trata de siete cuentos de CF. Destaca por la imaginación que posee el autor al plantear ese distópico mundo futuro. El principal recurso es la carnavalización, o mundo al revés. Por ejemplo, en “La pregunta y el final”, son las máquinas quienes crean al ser humano, luego de la devastación del planeta. A la inversa del Frankenstein de Mary Shelley, no es el hombre quien crea al monstruo, sino al revés (una digresión, la estructura narrativa del Frankenstein, 2025, de Guillermo del Toro, puede asemejarse a una “narración de borrachos”, o “narración de cantina”: ahora el monstruo contará su versión). El cuento tiene obvias resonancias filosóficas sobre el sentido de la vida, pues ¿porqué el creador nos hizo mortales? Esa gran pregunta no se resuelve, aunque se intuye que las máquinas sí obtienen la respuesta en el umbral, mientras suena una sirena (un recurso bastante buñueliano, por cierto, sobre todo en El discreto encanto de la burguesía).

En otro cuento, “El señor olvido” el motivo central es la posibilidad de borrar los recuerdos como castigo, por parte de un sistema orwelliano. La distopía y el control irrumpen en la narración. Frente a ese sistema se oponen aquellos rebeldes que guardan y conservan los recuerdos en nudos, lo que recuerda no solo a los quipus prehispánicos, sino a la poética del propio Eielson. Una tecnología alterna que salvaguarda la memoria de la humanidad.

En “La lotería del trabajo” asistimos nuevamente al carnaval: mediante un sistema de lotería, las personas cambian de vida. Hay ecos a Dark City (1998) de Alex Proyas, en donde una raza alienígena se sirve de los humanos como experimentos, y justamente, parte de ello consiste en cambiar sus identidades y trabajos para comprender la naturaleza humana. Pero esta lotería (que también hace un guiño a “La lotería” de Shirley Jackson) genera efectos negativos: la producción decae, dado que los obreros y trabajadores pasan a realizar otras actividades (otras fantasías). No sé si el relato esconde un alegato socialista, (porque si nadie trabaja en lo suyo, ¿el mundo seguiría progresando?), dado que se relativiza la función de cada cual dentro de un sistema. Pero cuando todos podemos serlo todo, entonces nadie es nada. En todo caso resulta un cuento muy imaginativo que habla de que no hay lugares fijos en ningún sistema, y que el desplazamiento continuo, y el azar también forman parte de la vida. Lo mismo ocurre con “La nueva escuela” en el que los adultos quedan a merced de los niños. No solo es el poder de los infantes, que puede llegar al absurdo, sino también la fantasía del líder millennial y el choque generacional.

Es una estupenda opera prima, con cuentos que están influenciados por el humanismo de Ray Bradbury, y la distopía de Orwell. La mayoría de cuentos están ambientados en un locus indefinido, probablemente Estados Unidos o el primer mundo. En sí mismo no es un demérito, pero quizás sería mucho más interesante ver ese futuro desde el tercer mundo, desde el Perú. En todo caso, algunos cuentos podrían extenderse hasta alcanzar una novela. Hay ideas muy estimulantes.

 

Elton Honores

Universidad Nacional Mayor de San Marcos


domingo, 2 de noviembre de 2025

Franco Salcedo. Breve historia de la física. Lima: Luca Pacioli Presenta. 2025. 152 p.

 


Franco Salcedo. Breve historia de la física. Lima: Luca Pacioli Presenta. 2025. 152 p.

              En los últimos años la literatura peruana no mimética, contrafáctica o para mayor comodidad, de narrativa fantástica (que agrupa a muchas otras variantes con sus propios matices y mezclas) ha sido la más creativa, estimulante y sugerente. Entre los representantes contemporáneos más “raros” nacidos en la década de los años 70, podemos mencionar a Alexis Iparraguirre o Lucho Zúñiga con su ficciones fragmentarias y metatextuales, a Christian Briceño quien narra a partir del humor negro y del absurdo existencial, tanto como Alejandro Neyra, a Salvador Luis, acaso el caso más extremo de ficción metatextual y a la vez, pulp; el registro weird y existencial de Mariangela Ugarelli o la notable y consistente construcción y diseño de mundos posibles de Victoria Vargas Peraltilla, entre muchos otros. Se trata de una línea más experimental que considera la forma literaria como uno de sus principales intereses. Es claro que también hay otra línea más clásica o tradicional (y no por ella menor, o de baja calidad) que narra ficciones fantásticas desde un registro más convencional, apelando a tropos, códigos que no solo funcionan dentro sus mundos posibles, sino que están tan bien utilizados (casos como los de José Güich, José Donayre, Carlos Carrillo, o Daniel Salvo, entre muchos otros pueden ejemplificar lo anterior, y curiosamente, nacen antes de 1970, es decir , la experimentación parece pertenecer más a los “hijos del terror”, cfr. Honores 2024), aunque también hay excepciones como la de Miguel Ángel Vallejo Sameshima. Y también hay una tercera línea, dentro de la forma, cuyos modelos se basan más en la tradición oral, también efectivas. Muchos de los narradores regionales tienen esta impronta, aunque siempre hay excepciones, que pueden ubicarse tanto en la segunda como primera línea. Ninguna es necesariamente mejor que otra, pero sí podemos afirmar que apelan o se dirigen a públicos distintos. Es claro que la novela de Franco Salcedo (Chincha, 1974), quien estudió Lingüística y Literatura en la PUCP, se inscribe en la primera línea, de corte experimental.

En la tradición local ha habido casos anteriores en lo que he denominado como un estilo “lírico-digresivo” (cfr. Honores, Narrativa del caos, 2013), que, partiendo de los modelos de Borges o Cortázar, han desarrollado una obra en la que la subjetividad del punto de vista puede crear efectos fantásticos en la narración. Modelos emblemáticos en esta línea son los maestros Harry Belevan y Carlos Calderón Fajardo.

Breve historia de la física tiene una estructura fragmentaria que establece vasos comunicantes entre sí. Se trata fundamentalmente de dos mundos que convergen (aunque podrían ser más de dos), con dos historias en corren en paralelo y que a la vez se van deformando, es decir, los personajes centrales (en apariencia) cambian ligeramente de nombre, las escenas parecidas se repiten. Hasta la última sección, el lector no sabe concretamente cuál es el mundo real y cual el espejo deformado de esa misma realidad. A ello se suman los diversos puntos de vista que ofrecen versiones diversas sobre un mismo acontecimiento. Incluso algunos eventos no son radicales, y hay espacio para la especulación y la interpretación. Nadie es bueno o malo. Si hay algo en común es que todos van a desaparecer por la colisión de un meteorito contra la tierra.

Este motivo clásico de la CF apocalíptica se ha trastocado en ficción paranoica. En “El día trágico” (1910) Clemente Palma ya ofrecía un escenario apocalíptico y posapocalíptico en el que el planeta terminaba por sucumbir ante la llegada del cometa Halley. Si bien el referente está muy alejado de Breve historia de la física, hay un impulso distópico común. Pero no son las películas de catástrofe tipo Impacto profundo (1998) o Armagedón (1998), claros blockbusters que estaban en sintonía con el miedo milenarista, sino otras más cercanas a las teorías de la conspiración como No mires arriba (2021) y sobre todo Melancolía (2011) de Lars Von Trier, que se cita en la propia novela de Salcedo. Quienes conocen Melancolía saben que es más un drama existencial, agónico, con familia disfuncional como personajes centrales y con cierta histeria femenina. Hay algo de eso en la novela de Salcedo, sobre todo lo que podríamos denominar también como ficción paranoica, que tiene en Philip K. Dick a uno de sus modelos, que también se ve reforzada por el constante consumo de drogas de los personajes.

Otro aspecto sustancial es la fantasía y el plano onírico. Sobre esto último resulta extraño que esta dimensión de lo real haya sido muy poco explorada desde la ficción local. Podemos mencionar Somnifobia (2024) de Mauricio R. Ganoza, un thriller en el que se superponen los estados de vigilia y de sueño de modo permanente; y Oniros (2025) de Raúl Quiroz, que ofrece también esta oscilación. El punto central es determinar quién sueña a quien, que podría ser una primera línea de interpretación, o en otras palabras, qué mundo absorbe al otro (como en Melancolía). Hay dos personajes centrales: Franco, que en otro capítulo es Frank, y Diana-Ximena. No se sabe quién es la fantasía de quién, de si Diana es el sueño de Ximena, o de si esta es solo su “amiga imaginaria”. Como vemos es muy borgeano el asunto.

En el caso de Franco-Frank vive una relación de pareja con Mariana, en crisis permanente porque Franco, según el estándar social, no ha madurado, por ello se “evade” a través de los amores con adolescentes a quienes tiene a su cargo como profesor de colegio. A su vez, esta elaborando un videojuego llamado “El enemigo” que puede sintetizar la novela de Salcedo, ya que trata sobre “la existencia de una organización clandestina, dedicada a solucionar problemas de índole mundial, a la par, se desarrollaba una historia de espionaje, en donde la búsqueda de un ajedrecista parece ser la solución para salvar el planeta” (38).

Diana-Ximena es amante de Franco-Frank y al parecer debe continuar con Franco para evitar el choque con el asteroide.

En otro momento se desliza la idea de que existen dos realidades, y como se adelantó, la partida de ajedrez resulta clave. Esto nos lleva a la segunda parte de la novela centrada en el ajedrecista ruso Alexander Alexei, quien es raptado y luego asesinado en un manicomio en Lima, mientras se ven enfrentados tanto la Organización como la Disidencia. La Organización es un grupo que tiene el control y vigilancia del planeta, mientras que la Disidencia es una facción surgida la Organización que la subvierte, en un juego de espionaje, contraespionaje y teorías de la conspiración.

En la tercera sección irrumpe este otro Frank, ya no profesor de colegio, sino escritor y profesor universitario. Escribe una novela de CF llamada “El enemigo”, pero tiene problemas dado que constantemente interrumpe la narración con una breve historia de la física, que también se desarrolla en la novela de Salcedo. Podemos decir que Frank es en este juego de espejos y de posibilidades alternas, el alter-ego del Franco de ficción y del propio Salcedo real. Frank es la fantasía de Franco, quien se queja constantemente de su situación laboral y aspira a enseñar a nivel universitario. En estas alocuciones hay también símiles entre la física y el sexo, entendido como dos cuerpos que chocan entre sí (las posibilidades son infinitas, dado que es un encuentro material violento). El acto sexual es la colisión de dos cuerpos tan semejante a la colisión futura entre el meteorito y la tierra. En esta sección se descubre que es Ximena quien tiene esta “amiga imaginaria” (de la primera sección, que creíamos autónoma). Incluso se afirma: “Debo existir porque sirvo de puente entre esta realidad y la otra” (118).

Las teorías del big bang que se aluden en la novela son metáforas para sugerir que de la destrucción y choque violento puede surgir la creación, y la vida misma. Asimismo, esta doble vida o las relaciones “paralelas” de Frank (y de otros personajes) parecen justificar la posibilidad de que un sujeto pueda vivir en dos mundos (ojo, no estoy justificando la infidelidad para experimentar los multiversos). Quizás sea oportuno recordar ficciones como Identidad (2003) o El número 23 (2007) que también hablan de la paranoia.

En la sección cuatro ofrece una última escena en la que el otro mundo alterno de Ximena se disuelve. En el epílogo, Ximena vuelve a su realidad, pero de manera circular, porque todo lo narrado previamente ha sido solo un anticipo de lo que vendrá, y de lo que nos espera al final de la existencia mortal.

Breve historia de la física puede considerarse como ficción paranoica, acerca de lo que es y no es, que convergen en diversos planos de realidad, distorsionándola y ofreciendo al lector (y a sus personajes) otros mundos. Por momentos es lyncheano, philipkdickiano, por otro, desarrolla serias disquisiciones sobre teorías sobre la física, y en otros pasajes es mucho más carnal (con una fijación por las relaciones sexuales contranatura, por cierto), usted elige cuál es el multiverso que desea habitar, en el que la narración nunca es lineal y más bien las realidades se superponen y el tiempo es circular.

 Referencias:

Honores, E. (2013). Narrativas del caos. Lima: Cuerpo de la metáfora.

Honores, E. (2024). “Bicentenarios: entre celebraciones y crisis (1980-2021). En: Fantasías nacionales. Lima: Vida múltiple [en línea]


Elton Honores

Universidad Nacional Mayor de San Marcos


martes, 5 de agosto de 2025

Pablo Alberto Torres Villavicencio. El último planeta. Cuentos de fantasía y ciencia ficción. Lima: Ornitorrinco, 2025. 102 p.

 

Pablo Alberto Torres Villavicencio. El último planeta. Cuentos de fantasía y ciencia ficción. Lima: Ornitorrinco, 2025. 102 p.

Pablo Torres (Chimbote, 1974), docente de Lengua y Literatura, ofrece su primer libro en solitario, editado primero en 2024, en Chimbote. Es un conjunto de cuentos breves en el que converge tanto la fantasía como la ficción especulativa, influenciados por la CF clásica de Asimov, Bradbury. La portada tiene también esa construcción que apela a los space opera de los años 50. Los primeros cuentos tienen al doble y a los fantasmas como los principales motivos. En el caso de los fantasmas se trata de descubrir que al final están siendo contados desde el otro lado, es decir, desde el más allá, un recurso frecuente en la literatura contemporánea. Así ocurre en “Súplicas” y “Billy”, una especie de western.

“Locura” es una ucronía en el que los indígenas del siglo XVI vencen a los invasores españoles, mediante recursos ligados a lo mágico. En un contexto en el que hay una clara hispanofilia, que recuerdan posiciones ya anacrónicas de Riva Agüero de inicios del siglo XX, esta ruptura sería una solución imaginaria y compensación de un trauma real, y acaso un modo de liberarse del pasado.

“Arrepentimiento” es un claro juego de viajes temporales que recuerdan a Back to the future (1985), pero con mayor problematización, ya que muestra que la hipotética invención de la máquina del tiempo produce una realidad alterada, en la que todos (de tener la opción) cambian su vida, insatisfechos de su realidad, lo que provoca nuevas alteraciones en todo el orbe, en el que las personas aparecen y desparecen de las vidas privadas, según el deseo de cada quien.

“El homínido” es otro cuento ucrónico, al estilo adolphiano, que inserta un futuro dentro de la historia bíblica ya conocida. “Buscando” es, sin duda, el mejor cuento del conjunto y el más extenso. Trata sobre un futuro en el que ya no hay rastros humanos, pero un androide tiene como misión de hallar al último humano, y se enfrenta a otras inteligencias que tienen la misión contraria, o mejor dicho, tienen “conciencia” de que no existe humanidad viva. Es un cuento altamente filosófico que pregunta al lector sobre la humanidad, en ese futuro distópico.

En conjunto, se trata de un buen primer libro de cuentos, escritos de manera clásica. Los textos más breves puedan considerarse como viñetas, como escenas de un cuento mayor. El autor podría decidir ampliar esos mundos y el lector quedará más que agradecido.

 

Elton Honores

Universidad Nacional Mayor de San Marcos


domingo, 6 de abril de 2025

Rocío Quispe Agnoli. Qhipa Pacha. Futurismo andino. Antología bilingüe. Lima: Pandemonium, 2024. 276 p.

 

Rocío Quispe Agnoli. Qhipa Pacha. Futurismo andino. Antología bilingüe. Lima: Pandemonium, 2024. 276 p.

 

Rocío Quispe Agnoli (Lima, 1962) es responsable de la selección, edición y estudio de Qhipa Pacha, una nueva antología de ciencia ficción local, que busca marcar una diferencia al presentarse como “futurismo peruano”. En el prólogo, Luis Bravo refiere que los elementos nativos como “la revolución de los objetos en la iconografía y leyendas prehispánicas, y tecnologías ancestrales como los quipus, los relojes solares y los andenes […]” (15) pueden servir de fuente para alimentar nuevas ficciones. De igual modo, Quispe Agnoli afirma que en el siglo XXI coexisten en la narrativa del género la visión de múltiples futuros y la revisión de la “herencia cultural, de comunidades históricamente no representadas (indígenas, mestizos, africanos, afrolatinos), en áreas urbanas y rurales […] [unida] a las preocupaciones actuales (racismo, sexismo, corrupción, discriminación por edad, discriminación basada en la orientación sexual) […]” (28). Como colectivo, la estudiosa sostiene que este defiende “el progreso y la tradición y reconoce la difusión científica y tecnológica que inspira la escritura de ficciones futuristas andinas y amazónicas” (29).

Si contrastamos la proclama del “futurismo andino” con los textos seleccionados, veremos que solo tres cumplen con esas premisas (Medina, Salvo y la propia Qespi Agnoli), los demás textos se inscriben dentro de una CF más convencional o urbano-global. Entonces, lo dicho sobre Qhipa Pacha es aún una declaración de intenciones, una búsqueda, un deseo, antes que un producto literario concretizado según el  propio manifiesto.

Recordemos que la idea de una CF andina es un fenómeno que alcanza a otros autores. Ya en 2022, el escritor Anton Samplonius lanzó en Chuqe Chinchay, un breve manifiesto en el que propone seguir la hibridez de tradiciones andinas o nativas, como ruta para una CF peruana futura. La idea de una CF andina no es nueva, pero se está desarrollando. Al respecto, también el faraón Daniel Salvo (2018) afirmaba que “nuestra ubicación, idiosincracia y vivencias como ciudadanos andinos nos ponen en una posición envidiable: hay todo un universo por descubrir y difundir […]”. La novela de Rienzi Piero [Reyes Romero], Astronomía Tayta (2024), también transita por esta línea. Y seguramente hay varios otros autores en regiones.

En cuanto a los textos incluidos en Qhipa Pacha, todos son obra de escritores profesionales. La noción inmediata de “escritor profesional” es la de un individuo que puede vivir solo y exclusivamente de su escritura, sin tener otro tipo de ocupación. En Perú, esos casos son más bien infrecuentes o raros, la mayoría de escritores deben de compartir las horas de escritura creativa con otras ocupaciones laborales, a veces muy alejadas del “mundo” literario. Entonces, la mención a “escritor profesional” alude acá más al hecho que los autores incluidos tienen una trayectoria de publicaciones previas dentro de un sistema formal tradicional (no autopublicación o publicación en medios digitales), es decir, en editoriales en formato impreso.

En cuanto a los rasgos generales de la selección diremos grosso modo que se destacan cinco aspectos: a) la dimensión política de los textos, b) la influencia global de Stephen King, o la serie Black Mirror, c) el marco histórico social de la pandemia, d) el peso metonímico de Miraflores como el Perú, e) referencia a las relaciones humanas, sobre todo las paternas.

El libro contiene tres secciones e incluye textos de Sarko Medina, Daniel Salvo (Futurismo y memoria ancestral); Tania Huerta, Sophie Canal, José Güich, César Santivañez, Raúl Quiroz, Daniel Collazos, Luis Apolín, Tanya Tinjälä, Tania Huerta, Sarko Medina (futurismo urbano); y Rocío Qespi y Daniel Salvo (futurismo peruano desde el espacio).

 

Elton Honores

Universidad Nacional Mayor de San Marcos


jueves, 24 de octubre de 2024

Angel Jiménez. Apocalipsis en Lima. Lima: Euforia, 2024. 331 p.

 


 

Angel Jiménez. Apocalipsis en Lima. Lima: Euforia, 2024. 331 p.

 

          Desde el título de su opera prima, Angel Jiménez (Lima, 1988) propone un fin del mundo en un escenario local, limeño. Esta operación resulta toda una apropiación. Si bien desde la novela cuasi fundacional del género, Requiem por Lima (2014) de Hans Rothgiesser, ya se ubicaba las acciones de este “fin del mundo zombi” en la “ciudad de los reyes”, más en específico en Miraflores, otros espacios de la ciudad han sido poco tratados. Ese es uno de los méritos de la novela: salir de Miraflores, no solo como centro hegemónico sino casi como símbolo del poder e incluso como compensación imaginaria de un sector que siempre desea ver destruida Miraflores (y Lima, en general). Lo hemos visto así en las últimas marchas que se convocan desde las regiones contra el centralismo de la capital y sus pésimos políticos de turno.  Lima es el escenario distópico por excelencia.

Jiménez amplía el paisaje urbano hacia calles más populares del centro de Lima como el jirón de la unión, la avenida Abancay, el río rímac, o la avenida los próceres de la independencia en San Juan de Lurigancho. Este nuevo Perú será el escenario en el que se desarrollan las acciones principales. Así, el paisaje urbano sale del confort miraflorino central para mostrar otros sectores, microhistorias indirectas de aquellos que también forman parte de la ciudad. Ello no impide que en Miraflores se produzcan saqueos y escenas de violencia, como una suerte de degradación o inversión de valores.

También la portada del libro revela una clave de la historia: la ciudad invertida, el mundo al revés, la coexistencia de dos mundos alternos que se refiere como giro hacia el final de la historia.

En cuanto a la estructura, la novela está escrita al modo de transcripciones de testimonios acerca de un apocalipsis zombi ocurrido en 2011. Esto plantea ya un problema de sentido: ¿se trata de un mundo alterno en donde ocurrió el apocalipsis zombi? ¿o es nuestro propio mundo, en la misma línea histórica temporal? La novela no da respuesta clara, pero al mencionar la existencia de la ASIPP (Agencia Secreta de Investigación y Protección del Perú), nos recuerda a estas instituciones paralelas y en las sombras a la vida cotidiana del común de los habitantes, tal como ocurría en R.I.P.D. Policía del más allá (2013), en el que muertos vivientes ayudaban a fantasmas a cruzar el umbral, o Men in black (1997), organización secreta que vigila las actividades extraterrestres en la tierra. Aunque acá en la novela de Jiménez la clave es más realista, se vincula más no al servicio de inteligencia, sino a una burocracia que la lucha contra las conspiraciones. Imaginemos ya el enorme aparato estatal que cada día se amplía más y pensemos en esta obra burocracia paralela sin fines no control político, con fondos inagotables o sin auditoría. Es decir, un saco roto y delirante si fueran reales, en el fondo.

Ahora bien, los primeros indicios del apocalipsis zombi irrumpen a través de imágenes de la TV o del cine, es decir, lo zombi está fuertemente conectado no solo a la cultura audiovisual, sino a la imagen en sí. En las primeras páginas, frente al caos, el principal objetivo de la burocracia es salvar al ministro. Parece que aún en el apocalipsis los políticos son figuras intocables, con gran poder incluso a pesar del desastre o en el desastre, que siguen gozando de privilegios, lo cual es también un absurdo. Otro punto es el rumor de un “golpe de estado”, otro tipo de fantasía que explica cualquier tipo de caos (que al final se confirma). En el último lustro la inestabilidad política es tal que es una obviedad decir que vivimos en el caos permanente, en el apocalipsis zombi, aunque los zombis son de otro tipo: ministros, jefes de estado, congresistas, abogados, periodistas, o ciertos “líderes” sociales.

El estilo de la novela pretende parecerse a un informe técnico o transcripción fiel de un testimonio. En ese punto es aséptico y frío. Al igual que mucha narrativa zombi hay espacio para la especulación acerca de su origen, aunque se menciona que los infectados del virus IRIS se vuelven ciegos, violentos en extremo, con un razonamiento primitivo, pero pueden oír. Entonces, en ese mundo, lo mejor es pasar desapercibido: no hacer ruido, premisa que comparte con la franquicia Un lugar en silencio (2018). En términos semióticos “estar ciego” funciona como metáfora que aquel enceguecido por una ideología radical, violentista; mientras que “no hacer ruido” indica más un sujeto que no se queja, no grita, que simplemente sobrevive.

La novela ofrece también imágenes decadentes: “Frente a él, la fachada blanca del Congreso de la República resalta entre todo el desastre, y las enormes rejas negras que bordean el edificio se encuentran abiertas de par en par […]” (91). Ya no existe el poder corrupto que emana de esa edificación, y las pulsiones y deseos negativos se han cumplido: el congreso es ahora un edificio fantasmal.

En otro momento, tras su peregrinaje hacia San Juan de Lurigancho se agrega: “La lluvia había dejado charcos de agua por todos lados, así que debían caminar con más cautela para evitar resbalones. Había rastros de ataques pasando la plaza. Autos chocados, personas muertas en el piso. El agua sucia de mugre y sangre se les colaba por las medias mientras caminaban, evitando delatar su presencia” (98). La escena es grandilocuente, pero tratemos de imaginar el detalle de la mezcla entre la sangre y la mugre como realidades opuestas: una representa la vida (dentro del cuerpo), fuera del cuerpo es signo de la muerte; la mugre en cambio no solo es suciedad física sino posiblemente moral, que está más cercana a los valores sociales ya inexistentes. Y esa mezcla absurda (sangre y mugre) es grotesca, incluso repulsiva.

Los bombardeos en Lima para controlar la pandemia zombi es una imagen propia de las narraciones distópicas. En este punto hay que destacar Mañana, las ratas (1984) de Adolph que ofrecía ya estas imágenes catastróficas y de una guerra “invisible” que ocurre en América Latina, por la conquista del poder político.

En el último tramo de la novela, el autor ofrece un giro radical. Ubica las acciones en 2022, unos diez años después del apocalipsis. El personaje central da cuenta del surgimiento de la Nueva Lima con zonas de refugio en distritos como San Juan de Lurigancho, Ate o Carabayllo, así como de la desaparición de los EE.UU. Poco tiempo después, los efectos del uso de la bomba provocan una fisura en el espacio tiempo que provocan una grieta que se grafica en la portada inicial del libro: la coexistencia de dos mundos en el mismo plano de realidad. Así, los mensajes de ese tiempo futuro de 2024-25 viajan al pasado 2011 como mensajes en el que se describe todo el asunto del apocalipsis zombi que hemos leído (una suerte de manuscrito enviado para ser publicado). El personaje de 2011 recibe vía electrónica todo este manuscrito-informe y comprende que debe de actuar para evitar el desastre. La idea del mensaje del futuro hacia el pasado, para cambiarlo nos recuerda a Frecuency (2000).

Se trata de una novela con virtudes en los aspectos ya enfatizados, y ofrece una posibilidad para el tratamiento del zombi en la narrativa peruana contemporánea que parece no agotarse nunca y que como su propia figura, nunca muere.

 

Elton Honores

Universidad Nacional Mayor de San Marcos