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jueves, 30 de septiembre de 2021

Ricardo Sumalavia (Dirección técnica). Selección peruana 2015-2021. Lima: Estruendomudo, 2021. 240 p. Diseño de portada: Grettel Montesinos.

 

Ricardo Sumalavia (Dirección técnica). Selección peruana 2015-2021. Lima: Estruendomudo, 2021. 240 p. Diseño de portada: Grettel Montesinos.

 

            Ricardo Sumalavia (Lima, 1968) ofrece una nueva antología de narrativa peruana contemporánea titulada Selección peruana 2015-2021, editada por Estruendomudo y que constituye el título número 100, número importante para una editorial independiente. En ese sentido, el esfuerzo editorial es digno de destacarse, ya que es claro el profesionalismo de su trabajo a lo largo del tiempo. Para este libro, Sumalavia antologa a autores nacidos entre 1985 y 1996 (suponemos que en unos años más la próxima antología oscilará entre autores nacidos entre 1995 y 2006).

            Sumalavia ya había entregado en 2015 Selección peruana 2000-2015, de la que afirmábamos que, en conjunto, los autores presentaban “un manejo de las estructuras y técnicas narrativas (por herencia del “boom”), es decir, han asimilado la forma. De eso no hay dudas. De otro lado, en cuanto al contenido, se trata de una narrativa moderna en cuanto a la mirada y espíritu con que ha sido escrita, es decir, es una narrativa escrita desde el siglo XXI, que ha asimilado tanto la tecnología de uso cotidiano, la cultura de masas, así como los efectos de la posmodernidad (el mundo de lo privado ahora ficcionalizado). Sin embargo, no es suficiente. Y no lo es por la sencilla razón que esto da cuenta de una crisis del realismo tradicional que deriva en una narrativa sentimental (y de conflictos familiares, o de las responsabilidades del ser adulto) pensada más para el entretenimiento de un sector social específico. Se trata de escribir sobre las crisis de la clase media, en el que lo político ni siquiera está diluido: simplemente no aparece, ha sido borrado. Y con ello gran parte de nuestra historia reciente” (cfr. Iluminaciones https://eltonhonores.blogspot.com/2015/11/seleccion-peruana-2000-2015-lima.html).

            Ahora bien, como hemos sostenido toda antología es perfectible (cfr. Más allá de lo real), más aún cuando se trata de dar cuenta de la narrativa peruana contemporánea. Lo contemporáneo puede entenderse como aquella producción publicada en un horizonte temporal inmediato al lector (en este caso es un intervalo de 6 años respecto del presente), que es más un dato, una cifra, una estadística. Pero lo contemporáneo, como sostiene Giorgio Agamben (2008) “[…] es aquel que tiene fija la mirada en su tiempo, para percibir no las luces, sino la oscuridad”, “ver las tinieblas”. Es decir, el verdadero artista contemporáneo muestra las zonas oscuras, el lado B de la modernidad y del progreso.

            Ya Elsa Drucaroff en Los prisioneros de la torre (2011) establecía la ruta de lectura de la Nueva Narrativa Argentina (NNA), que aludía a la generación de la postdictadura, autores que nacieron después de 1960 y empiezan a publicar hacia los años 90, que ponían énfasis en el trauma “de un pasado negado y doloroso” (17). La fase argentina oscila entre los años 1976-1983, que marca un antes y un después. En esa línea, la Nueva Narrativa Peruana (NNP) estaría marcada por el trauma del ciclo de la violencia política (1980-2000), que haría que todo lo publicado en el siglo XXI sea NNP. Según el establishment en medios periodísticos, los primeros años del siglo XXI estuvieron dominados por la narrativa de la violencia y hacia la mitad de la década pasada esta fue desplazada por la autoficción de la clase media-alta limeña. En ambos casos fue la novela el género literario más relevante y prestigioso, aunque a todas luces ha sido en el cuento en el que las innovaciones formales y temáticas se han manifestado con mayor claridad.

            Volviendo a la pregunta anterior acerca de lo contemporáneo, la NNP ¿estaría en el catálogo de nuevos nombres o en el tratamiento literario? ¿Es una estrategia de marketing para vender a los nuevos autores? ¿Y que ocurre con aquellos que pasan la referencia establecida de modo categórico por Bogota39?

            El tema es complejo y no ofrece una única solución. Sin embargo, de acuerdo a la selección de Sumalavia podemos establecer algunos parámetros: a) el ciclo de la violencia política, en estricto, ha desaparecido casi por completo (hay violencia pero de otro tipo); b) la autoficción se mantiene como estrategia en algunos autores (esto tampoco es nuevo, ya que el autor parte de experiencias personales o ajenas para ficcionar, lo importante es poder llegar a lo literario); c) tratamiento de la realidad desde un punto de vista fantástico (que parece que cuesta aceptar como tal) y cinematográfico (esto último puede advertirse desde los años 90); d) la sexualidad sin pudor se incorpora a las ficciones; e) se percibe una atmósfera de tristeza en varios relatos; f) predominancia por personajes adolescentes o en su primera juventud (quizás tenga que ver con el entorno inmediato y vital de los autores, o con el punto b); y g) perspectivas clasistas y racistas (teñidos de un humor bryceano o amparados en la ingenuidad del personaje) en un par de relatos como expresión de una ideología conservadora.

            A todo ello se suma una figura constante en varios relatos. Y es la imagen de la casa vacía, que puede connotar desde familias desestructuradas y disfuncionales (la familia como metáfora de la nación), sentimiento de soledad, o un proceso de madurez sin una guía clara. No sé si Sumalavia eligió a propósito estos relatos para crear esta visión (sabemos que la familia es un tema que trabaja en sus propias ficciones) o si se trata más de una casualidad. Lo cierto es que, en líneas generales, son síntomas visibles en el grupo antologado.

            Como viene ocurriendo con las últimas antologías publicadas, podemos hablar de autores con oficio. Pero suscribo lo que sostenía el poeta Pablo Guevara en su clase de “Taller de teatro y guiones literarios” en San Marcos, que “más importante que la técnica es la historia en sí. Si no tienes una historia qué contar, la técnica no vale de mucho” (estoy parafraseando al maestro).

            Así, hay pocos cuentos con una historia y conflicto definido, en el sentido clásico (y no tan clásico). Del grupo destaco a J.J. Maldonado, Yero Chuquicaña Saldaña, Andrea Rivera Carrillo, Gimena Vartu y Christian Briceño. Las referencias en el cuento de Maldonado van desde Stephen King al cine de Tarantino concluyendo con el Marqués de Sade, en el que un asesino en serie es una especie de justiciero de abominaciones que mezcla el fanatismo religioso con la violencia. Chuquicaña Saldaña parte de referencias a la cultura pop del cine de serie B para mostrar a personajes que pasan de lo cotidiano a un posible horror fantástico. Rivera Carrillo “sugiere la presencia de un ángel torturado, un ser extraño que sufre su condición excepcional. Si bien tiene vínculos con el personaje de Ángel de los X-Men, también puede relacionarse al cuento de García Márquez “Un señor muy viejo con unas alas enormes”, aunque el tono del texto de Rivera es más trágico” (cfr. Iluminaciones http://eltonhonores.blogspot.com/2017/08/andrea-rivera-estaciones-lima-altazor.html). Vartu ensaya un cuento alegórico acerca de una posible amistad con un ser extraordinario y sobrenatural según las creencias populares. De todo el grupo, Briceño es el caso más singular ya que es claro que busca desprenderse de la tradición local para optar por una narrativa (y punto de vista) realmente novedosos, en el que el absurdo parece ser el hilo conductor de sus ficciones, pero también cuenta con imágenes potentes (la ciudad en tinieblas, el tirano que gobierna, los juegos de luces artificiales que se prenden para dar cierta noción de normalidad en un universo distópico). Tampoco puedo dejar de mencionar las propuestas de experimentación onírica de Stuart Flores o el realismo sucio (y literal) de Charlie Becerra, en la línea ribeyriana, pero alimentada también por el cine.

            Al igual que Esta realidad no existe del fantastólogo Alexis Iparraguirre (también publicada por la misma editorial), Selección peruana 2015-2021 es una buena antología, pero también es más polémica, ya que al no ser temática intenta mostrar un panorama del Perú contemporáneo, pero en el que predominan las voces de Lima (en estos días se discute en redes acerca del carácter representativo de Lima frente a la producción de provincias, a propósito de una lista fallida de autores que iban en representación del Perú a una Feria Internacional del Libro). El texto se completa con entrevistas a los autores antologados que ayudan a comprender el horizonte de influencias y motivaciones.

 

Elton Honores

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

miércoles, 25 de mayo de 2016

SUMALAVIA, Ricardo. Enciclopedia plástica. Estruendomudo, 2016. Por Jhonny Pacheco




SUMALAVIA, Ricardo. Enciclopedia plástica. Estruendomudo, 2016.

Cuando decidimos retornar a una vida anterior, o recuerdo arqueológico, no lo hacemos con el objetivo de resucitar un calor melancólico, sino de retomar las palabras, los significados, los verbos, con una óptica copernicana que nos permita desplazar los astros, los signos, a su respectivo lugar: errantes en busca de significado alrededor de una estrella, el lector, el lenguaje.

Los Nostoi no clausuran el porvenir de la mirada, sino que, a la sazón de un entomólogo, estudia y disecciona el prosoma pensante, la máquina funcional de nuestros actos y razonamientos. Entonces, observar el horizonte inverso no es precipitar la sal en nuestra piel, como convidados añorantes de lo que siempre retorna, sino comprender el vibrato resonante de un coro que ha cantado fatalmente lo vivido, sin siquiera haberlos escuchado.

Viaje a hacia la semilla, el regreso a la hechura del lenguaje, la realidad, es sustancial; no hay otra manera de reconstruir la red arácnida que el inconsciente brinda a través de luces fulgurantes, breves, donde la significación burbujea en relación al magma de los pensamientos, como lo hace Enciclopedia plástica, de Ricardo Sumalavia, en el que cada oración es un mundo, un universo de lo desconocido, empero cotidiano, regresado de manera mínima y plástica.

El relato conciso no es ajeno a Sumalavia, dado que es la savia con que alimenta su narrativa. A través de sus diferentes libros, verbigracia, Habitaciones (1993), Retratos familiares (2001) y Enciclopedia mínima (2004), el autor explora y trasunta, cada vez con mayor maestría, el referente cercano, las situaciones familiares, de una ciudad y hogar, que es tanto el nido donde crecemos como el reclusorio en el cual nos sentimos extraños y solos; estas máximas, por supuesto, vertidos en una serie marcos prosísticos en el que se logra capturar el momento, lo extraordinario, el espanto de lo real y verdadero. Con ello, no dudamos en afirmar que Enciclopedia plástica se muestra y cimenta como el libro cardinal y referencial del relato breve, tal cual lo hizo alguna vez Ajuar funerario, de Fernando Iwasaki.

Al abrir el volumen, no estamos ante un conglomerado de relatos juntados por el azar, puesto que presenciamos la unidad y linealidad del tema: la plasticidad de la vida en diferentes etapas de la existencia. A través de estos vidrios, microscopio verbal, se presentan y son estudiados los escritores, actrices porno, matrimonios, esposas, hijos, padres, abuelos, vecinos, mascotas, parientes, y diferentes oficios cotidianos; no obstante, desnaturalizados de su significado primigenio, pues a la manera de un escultor frente ante una roca de mármol, no solo visualiza la fuerza compacta en sus átomos, sino la esencia misma de aquella: su anatomía metamórfica.

Lo plástico es propio del artista, tanto verbal como visual, sin embargo, en Enciclopedia plástica, esa praxis está trasladada a las personas del referente diario, en el que ellos intentan transformar las minucias de lo común en elementos extraordinarios, donde los personajes dejan de lado su haz positivista, comprobable, pragmático, científico, por un tamiz más sublime, dialéctico, crítico, y performativo. No obstante, el proceder de cada corifeo se debate entre el asir a su referente, o conjeturarse a una hybris; en ambos casos, el viaje vivencial e introspectivo a través de las significaciones se produce naturalmente.

Así, las ochos partes que conforman el texto de Sumalavia nos brindan una entrada, una ventura en cada resquicio del ser humano: el oficio artístico, en el cual las escenas familiares se convierten en la poética per se de la literatura; la destreza de la reflexión, en el que los libros nos ayudan a retroalimentar las cavilaciones recogidas de la realidad; la vida conyugal, donde la música del amor vela los despojos sintagmáticos de la relación sexual, el lapsus linguae; la ciencia de la lógica, disciplina que evidencia in situ el aspecto lúdico de los silogismos mentales, así como el absurdo en las mientes; la entropía de las circunstancias, la cual genera un (des)orden en la vida mundana; la imagen femenina, quien genera la dinámica de la escritura; la construcción del arte, en el que las palabras hacen la argamasa de la poiesis artística; y el retorno a la arquitectura del lenguaje, donde la poética se sostiene a partir de la techné y la tyche, pues son gemelos embrionarios.

Como no hay un nostoi sin una odisea, Sumalavia nos invita en cada estancia de su Enciclopedia plástica a traspasar el lumbral de lo referencial con el fin de que conozcamos más el presente, pues en cada introyección de sus relatos, retornamos hacia nosotros, es decir, a lo desconocido, a lo extraño que vive en nuestro ser: el misterio de la creación y pensamiento humano, fuego prometeico que nos abre la caja de Pandora.

Jhonny Pacheco
Universidad Nacional Mayor de San Marcos

viernes, 27 de noviembre de 2015

Selección peruana 2000-2015. Lima: Estruendomudo, 268 pp. Dirección técnica: Ricardo Sumalavia.




Selección peruana 2000-2015. Lima: Estruendomudo, 268 pp. Dirección técnica: Ricardo Sumalavia.

            En una reseña anterior (vid. El fin de algo) sosteníamos que “Toda antología responde a la sensibilidad del antologador que escoge de entre una serie de libros o autores, los cuentos más significativos o modélicos, no solo desde el punto de vista estético-ideológico sino que reafirmen su hipótesis de trabajo”. A ello agregamos también que toda antología suele ser en la práctica, una selección arbitraria basada en criterios personales. La antología preparada por Ricardo Sumalavia no escapa a ambos principios. La selección se restringe a 11 autores (al modo de un equipo de fútbol). Los resultados son más bien discretos. Sumalavia parte del carácter lúdico de la propuesta (7) que busca una armonía entre sí (7), en estos dos puntos estamos de acuerdo: los autores elegidos conforman un todo casi compacto. Pone como fecha arbitraria de nacimiento, el de 1975, en adelante, aunque reconoce la valía de otros autores no incluidos y que bien podrían haber formado parte de esta selección, pero no explica el porqué de su exclusión (11 en realidad es un número muy exigente ante el gran número de autores de calidad que escriben en la actualidad), objeción observada por José Carlos Yrigoyen y Jorge Valenzuela.

            Sumalavia establece una relación contexto-texto para explicar la producción de esta nueva generación (por criterios didácticos los denominaré así): la recuperación de la clase media, el crecimiento editorial, diversas propuestas temáticas, uso de redes sociales (9). Esto es solo la parte superficial. Los temas que los autores seleccionados trabajan son el exilio, metáforas de la violencia, las relaciones entre padres e hijos y la “autoficción” (10-11). Añade que “éste no es un libro que pretenda ser canónico” (11) y sobre los autores refiere que cada autor establece su propio canon literario lo que es una muestra de diversidad (13). Hay un error en la interpretación de la encuesta final, porque sí están nombrados tres de los principales autores del “boom”: García Márquez, Vargas Llosa y Cortázar; dentro del espectro de influencias –en el mismo valor- aunque tienden más hacia la dispersión. Como bien señala, hay una preferencia por autores extranjeros anglosajones, pero son los latinoamericanos los que encabezan la lista (Bolaño, Felisberto Hernández, García Márquez y Cortázar) en igualdad con otros. Este punto es importante así como también la preferencia por los autores de su propia generación, por ejemplo, Daniel Alarcón aparece con 3 menciones, frente a una mención de Ciro Alegría. Entonces, se puede interpretar que hay una emergencia de un nuevo canon, es decir, ¿realmente la encuesta sí nos dice algo nuevo, al menos dentro del imaginario de los propios autores?, ¿o no se puede llegar a esta conclusión radical, por la sencilla razón de que la parte (la muestra en sí misma) no hace al todo? Al igual que en El fin de algo, hay una continuidad con la tradición urbano-limeña, heredera de la narrativa de los años 50s.

            Sobre la selección sí destacan algunos autores dentro del grupo: Carlos Yushimito, Daniel Alarcón, Gabriela Wiener, Pedro Llosa Vélez y Francisco Ángeles. Y en conjunto, los autores seleccionados muestran dos cosas: un manejo de las estructuras y técnicas narrativas (por herencia del “boom”), es decir, han asimilado la forma. De eso no hay dudas. De otro lado, en cuanto al contenido, se trata de una narrativa moderna en cuanto a la mirada y espíritu con que ha sido escrita, es decir, es una narrativa escrita desde el siglo XXI, que ha asimilado tanto la tecnología de uso cotidiano, la cultura de masas, así como los efectos de la posmodernidad (el mundo de lo privado ahora ficcionalizado). Sin embargo no es suficiente. Y no lo es por la sencilla razón que esto da cuenta de una crisis del realismo tradicional que deriva en una narrativa sentimental (y de conflictos familiares, o de las responsabilidades del ser adulto) pensada más para el entretenimiento de un sector social específico. Se trata de escribir sobre las crisis de la clase media, en el que lo político ni siquiera está diluido: simplemente no aparece, ha sido borrado. Y con ello gran parte de nuestra historia reciente.

Sobre la exploración de lo íntimo, del mundo familiar, de los afectos privados, reiteramos lo señalado en la reseña sobre El fin de algo y cito: “Un factor que aglutina a gran parte de los autores es la temática ligada a la familia, al espacio de lo íntimo y en algunos casos la autorreferencialidad. La reiteración a la exploración de los lazos familiares, los afectos, o la disfuncionalidad de las relaciones humanas más que un nuevo interés (un tema “nuevo”) suponen la refracción de su crisis en la sociedad moderna. Es decir, si en el siglo XIX la imposibilidad de la unión matrimonial entre los jóvenes amantes aludía a la dificultad de las recientes naciones para configurarse como tal (como sostiene Doris Sommer en Ficciones fundacionales), en el siglo XXI asistimos a su crisis: la nación ha sido “demócrata”, pero es una institución que no funciona, por ello los ideales colectivos (la justicia social) han decaído para dar paso a los deseos individuales y al hedonismo. La familia es metonimia de la nación y su crisis “afectiva” solo devela la crisis por la que atraviesa el Estado-nación”.

            La literatura es un artefacto altamente político, como sostiene Jacques Rancière, por ello, a la luz del material publicado, no resulta extraño que lo político esté hoy en la narrativa fantástica y la CF, mientras que nuestra tradición realista sea ahora “evasiva” y ese factor político se diluya o tienda a evaporarse. Ya Fredric Jameson, en Arqueologías del futuro, ha escrito sobre el carácter político de toda CF –que se extiende a lo fantástico (cfr. Rosemary Jackson). Incluso –solo por citar casos notables en el registro de lo fantástico y la CF de autores nacidos hacia 1970- son los libros: Crónica de amores furtivos (2008) de Sandro Bossio (1970), Cuatro páginas en blanco (2011) de Lucho Zúñiga (1978), Cacería de espejismos (2013) de Pedro Novoa (1974), Todos los días son de ceniza (2013) de Fernando Sarmiento (1974), Shogun inflamable (2015) de Salvador Luis (1978) o Siete paseos por la niebla (2015) de Yeniva Fernández (1969) (o los que nacieron durante los años 60s como Prochazka, Iwasaki, Herrera, Güich, Donayre –el propio Sumalavia- o Salvo), aunque algunos no cumplan el criterio de selección, por haber nacido antes de 1975.

Nos encontramos en un punto de inflexión: o el realismo dominante que se practicaba ha cambiado a otra cosa y solo queda ver ese pasado con nostalgia (y aceptar el cambio), o esta percepción se debe a que los autores elegidos responden a estos criterios estético-ideológicos. En este punto, la antología de Sumalavia cumple con mostrar al lector limeño qué es lo que hay (esta focalización también ha sido observada por Javier Ágreda: se restringe a autores vinculados en su mayoría a Lima frente a los de provincias). Sumalavia ha tenido el rol (él le denomina “tarea gratamente difícil”, 8) de haber develado parte de lo “nuevo” en los últimos quince años, en este punto la antología cumple en el sentido de mostrar, al modo de los Tableaux vivant o cuadros vivientes, una “escena”, un “momento”. Lo único cierto es que será el tiempo y la distancia las que permitan una mejor comprensión de la narrativa peruana “penúltima”.

 

Elton Honores

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

domingo, 26 de mayo de 2013

20 de septiembre, 5:00 pm: «Las hordas salvajes (Fernando Iwasaki, Ricardo Sumalavia, Carlos Herrera, William Guillén Padilla, Lucho Zúñiga) o una teoría del microrrelato peruano contemporáneo»


III Jornada Peruana de Minificción



Conferencia

«Las hordas salvajes (Fernando Iwasaki, Ricardo Sumalavia, Carlos Herrera, William Guillén Padilla, Lucho Zúñiga) o una teoría del microrrelato peruano contemporáneo»

Elton Honores
Universidad Nacional Mayor de San Marcos / USIL

20 de septiembre, 5:00 pm
Auditorio de la Casa de la Literatura Peruana

Jr. Ancash 207, Centro Histórico de Lima

sábado, 2 de junio de 2012

Ricardo Sumalavia. Mientras huya el cuerpo. Lima: estruendomudo, 2012.


Ricardo Sumalavia. Mientras huya el cuerpo. Lima: estruendomudo, 2012.

miércoles, 16 de mayo de 2012

viernes 18: Nuevas lecturas de horror a Les diaboliques de Jules Barbey d'Aurevilly




COLOQUIO INTERNACIONAL:
CONSTRUCCIONES DE LA OTREDAD
(Estudios sobre lo fantástico y el policial en la literatura e historieta)

17 & 18 DE MAYO DE 2012

Lima, Perú



Viernes 18 de Mayo
Conferencia Magistral

16: 05 – 17: 05 hrs

Nuevas lecturas de horror a Les diaboliques de Jules Barbey d'Aurevilly

Ricardo Sumalavia

Université Michel Montaigne-Bordeaux 3 – Francia

Jules Barbey d'Aurevilly fue uno de los autores decadentistas franceses de mayor popularidad en el siglo XIX y su obra, si bien bastante olvidada hoy en la actualidad, fue uno de los pilares de la literatura de horror y fantástica del cuento contemporáneo. Esta ponencia busca explorar sus claves, códigos, estrategias narrativas a través de sus cuentos aparecidos en la colección Les diaboliques, publicado en 1874.


Ricardo Sumalavia (Lima, 1968). Ha sido profesor en la Universidad Católica del Perú y coordinador de su Centro de Estudios Orientales. Vivió unos años en Corea del Sur desempeñando un cargo como profesor. Actualmente es docente en L’Université Michel de Montaigne- Bordeaux 3, Francia. Ha publicado los libros de cuentos Habitaciones (1993), Retratos familiares (2001) y Enciclopedia mínima (2004). Ha sido incluido en Selección peruana (Estruendomudo, Perú), Pequeñas resistencias 3 (Páginas de Espuma, España), Tinta y pólvora (Páginas de Espuma, España), Antología del cuento fantástico (Plenilunio, México), entre otras. Su primera novela, Que la tierra te sea leve, fue publicada por el sello Bruguera en 2008.

CASA DE LA LITERATURA PERUANA
Jr. Ancash 207 – Lima (Antigua Estación Desamparados)
www.casadelaliteratura.gob.pe

jueves, 19 de abril de 2012

Viernes 18 de Mayo. Conferencia Magistral: Nuevas lecturas de horror a Les diaboliques de Jules Barbey d'Aurevilly. Ricardo Sumalavia



COLOQUIO INTERNACIONAL:
CONSTRUCCIONES DE LA OTREDAD
(Estudios sobre lo fantástico y el policial en la literatura e historieta)


17 & 18 DE MAYO DE 2012

Lima, Perú



Viernes 18 de Mayo
Conferencia Magistral
16: 05 – 17: 05 hrs
Nuevas lecturas de horror a Les diaboliques de Jules Barbey d'Aurevilly
Ricardo Sumalavia
Université Michel Montaigne-Bordeaux 3 – Francia

CASA DE LA LITERATURA PERUANA

Jr. Ancash 207 – Lima (Antigua Estación Desamparados)
www.casadelaliteratura.gob.pe


Ricardo Sumalavia (Lima, 1968). Ha sido profesor en la Universidad Católica del Perú y coordinador de su Centro de Estudios Orientales. Vivió unos años en Corea del Sur desempeñando un cargo como profesor. Actualmente es docente en L’Université Michel de Montaigne- Bordeaux 3, Francia. Ha publicado los libros de cuentos Habitaciones (1993), Retratos familiares (2001) y Enciclopedia mínima (2004). Ha sido incluido en Selección peruana (Estruendomudo, Perú), Pequeñas resistencias 3 (Páginas de Espuma, España), Tinta y pólvora (Páginas de Espuma, España), Antología del cuento fantástico (Plenilunio, México), entre otras. Su primera novela, Que la tierra te sea leve, fue publicada por el sello Bruguera en 2008.



Imagen:
© Angioline vaga entre mis sueños (2010) de Oswaldo Mejía Chumpitaz. Ilustración digital.