domingo, 3 de marzo de 2024

José Donayre Hoefken. Siete mitos peruanos. Lima: Maquinaciones, 2023. 89 p. Ilustraciones de Luis Plazolles Valdivia.

 

José Donayre Hoefken. Siete mitos peruanos. Lima: Maquinaciones, 2023. 89 p. Ilustraciones de Luis Plazolles Valdivia.


 

 

José Donayre Hoefken (1966) es un narrador insólito no solo por los temas que trata en su producción, que van desde la novela de ciencia ficción experimental y surreal en La fabulosa máquina del sueño (1999; 2024), el existencialismo filosófico en Doble de vampiro (2012), el simbolismo y la autoficción en La descarnación del verbo (2011), entre otras formas híbridas; sino que es insólito porque parece haberse trazado una meta: que cada libro sea distinto al anterior. Como estilo personal resulta pues anticomercial (acaso punk), ya que el lector de masas estandarizado prefiere el lugar común, lo conocido, lo más digerible o lo que está de moda. No ocurre así con la obra de Donayre. Pero a pesar de la intención de ser diferente de manera permanente en cada entrega, hay algunos rasgos comunes que -grosso modo- en otro trabajo denominamos como estilo “lírico-digresivo”, y que tiene a Carlos Calderón Fajardo a uno de sus referentes claves.

En ese camino, Donayre nos entrega este libro que explora la mitología local -el tema mítico puede rastrearse en La trama de las moiras (2003), acaso su libro más legible-, titulado Siete mitos peruanos. Si bien el propio autor comenta en entrevista con Sarko Medina que el proyecto inicial eran 10 mitos y que al final se lograran concluir solo siete, el número podría dialogar con el viejo Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana de Mariátegui, es decir, se trata acá de mera casualidad.

Con fina sensibilidad, Donayre va articulando los mitos peruanos -en la línea de Hesíodo con la Teogonía-, cuyos rasgos panteístas, así como las pasiones de los dioses que resultan humanas, sobresalen. Asimismo, destaca el uso de la poesía, un registro que el autor transitó con mayor fervor en los lejanos años 90 del siglo pasado, no solo con la intención de darle una aureola más antigua o legendaria a los mitos, sino para enfatizar la belleza del imaginario andino.

El contexto en el que se inscribe el libro es el del bicentenario de la independencia (2021-2024), celebración bastante deslucida tanto por los efectos de la pandemia, como por la gestión de los actuales líderes políticos. Así, el libro plantea un retorno a lo propio en un contexto “global” que es importante destacar, no solo por el tema en sí mismo, sino por los méritos literarios y la búsqueda de una conciencia ancestral de lo peruano.

 

Elton Honores

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

lunes, 27 de noviembre de 2023

Carlos Vera Scamarone. Raka, la guerrera. Lima: El gato descalzo, 2023. 139 p.

 

RAKA, LA GUERRERA 

Carlos Vera Scamarone. Raka, la guerrera. Lima: El gato descalzo, 2023. 139 p.

              Carlos Vera Scamarone (Lima, 1974), escritor y médico psiquiatra, autor de la valiosa novela de ciencia ficción La paradoja Cane (2014), continúa publicando libros en este género. Ahora, nos entrega el notable y recomendado Raka, la guerrera, un conjunto de 11 cuentos en el que predominan principalmente los códigos de la ciencia ficción, e ilustrados por Raúl Ostos.

              El futuro que se representan en los cuentos es distópico, desde un planeta dominado por el mar (con lejana reminiscencia a Waterworld, 1995 de Kevin Costner), producto acaso del cambio climático, tal como ocurre en “La hondonada”, primer cuento del libro, en el que unos criadores de ballenas se enfrentan a unos piratas quienes buscan raptar a las mujeres como botín de guerra. O “Noitcom 37” que presenta un futuro en la línea de la serie Black mirror, en el que la vigilancia, la sospecha del otro se ejecuta a través de dispositivos que anuncian o anticipan a posibles agresores. Esta es un arma de doble filo ya que como se ve en el cuento todos los hombres, de modo subjetivo, son agresores potenciales; pero que en profundidad, parece discutir parcialmente a los actuales colectivos feministas como el “#MeToo” o “Ni una menos”, que ven radicalmente a (casi) todos los hombres como agresores permanentes.

Otros cuentos como “El llamado de Dir-je” o “Al amanecer” comparten ciertas características en común, como la imposibilidad de reproducción de la especie y el mundo sin sexo. En el primero, unos androides buscan la clave de la reproducción con diversas razas alienígenas sin obtener resultado alguno. La respuesta filosófica sobre la reproducción no encuentra respuesta en estos androides. Cuando llega al planeta que da título al cuento el personaje confiesa con sus replicantes: “He copulado con babosas, reptiloides, mujeres de galaxias distantes, con ángeles invisibles. En cada encuentro el frenesí del fracaso me llevó a terminar matando. Lo intenté, pero no hallé nada” (51, énfasis nuestro). Ese “no hallar nada”, va más allá de lo físico, del conocimiento científico, para instalarse en el plano cuasi filosófico: ¿no hay nada en el sexo? ¿cuál es el secreto de la reproducción, y por lo tanto, de la vida? En el segundo, una invasión alienígena al planeta protagonista va estableciendo conexiones con el holocausto judío cuando la invasión triunfa inicialmente sobre los nativos. En una escena, uno de los nativos es castrado, para que los subordinados no se reproduzcan. Nuevamente es el mundo sin sexo, esta vez, con la finalidad de controlar a la raza sometida. El giro se produce hacia el final cuando la vieja narradora, que cuenta a las nuevas generaciones lo acontecido hace ya mucho tiempo, agrega que en medio del exterminio, ella es decapitada, pero “Pude ver cómo mi cráneo rodaba por el suelo. Luego abrí mis ojos pectorales […]” (65), mientras los niños con sus cuatro tenazas se enfrentan a los invasores. Con habilidad, el narrador extradiegético añade esta información con la intención de producir este giro y descolocar al lector: los protagonistas son alienígenas y los invasores, humanos. Y al modo de Alien (1979) de Ridley Scott, los alienígenas nativos van fecundando sus huevos a los humanos a través de sus bocas (66). A todas luces este tipo de ciencia ficción utiliza algunos códigos de la serie B, pero para darles una dimensión más profunda, tal como lo hizo el maestro José B. Adolph en su narrativa breve.

El cuento “Raka, la guerrera” que cierra el libro y le da título al mismo, es el más extenso y establece conexiones con “El inmortal” de Jorge Luis Borges, pero en clave feminista. Vemos que se trata de textos complejos y de temática adulta (si vale el término), es decir, demuestran la madurez del autor, que amplía su universo hacia otras latitudes -en clave weird- dentro del propio campo de la ciencia ficción.

 

Elton Honores

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

martes, 1 de agosto de 2023

Eliana Soza Martínez. Umbrales. Chiapas (México): Chicatana Ediciones, 2023. 57 p.

 


 

Eliana Soza Martínez. Umbrales. Chiapas (México): Chicatana Ediciones, 2023. 57 p.

              Eliana Soza (Potosí, Bolivia, 1979) estudió Comunicación Social en la Universidad Mayor Real y Pontificia de San Francisco Xavier. Ha publicado Seres sin sombra, Luz y tinta, Monstruos del abismo. Umbrales contiene 5 relatos en el que se mezcla el terror natural y la fantasía sobrenatural. En el primero, “Quien no se mueve no siente las cadenas”, parte de un mito de origen acerca de “Coco Mama” (o “Mama Coca”), ambientada en el mundo inca. El cuento tiene un epígrafe de Anaïs Nin: “Odio a los hombres que temen a la fuerza de las mujeres”. Desde el inicio hay pues una clave “feminista”, no solo en este cuento sino en todo el libro, muy actual, aunque sin llegar a lo woke. En este cuento, los hombres abusan de las mujeres, (en especial de la protagonista). Curiosamente su “estatus” subalterno solo puede cambiar tras la muerte física, en un espacio fantástico intermedio entre el Kay Pacha y el Hanan Pacha. A esta mujer se le ha concedido un don: ser una diosa. Si bien el dilema radica en aceptar o no este nuevo rol, al final se produce una “revolución” de las diosas en ese mundo intermedio extraterrenal. Ahora son las diosas mujeres las que tienen el poder. Así también se dejan de lado en la tierra los sacrificios humanos y son reemplazados por otros ritos. Pero, este cambio o giro coincide con la llegada de unas carabelas a estas tierras con lo que se cierra la narración. Entonces hay varias preguntas posibles: ¿no hay posibilidad de un nuevo orden o paraíso feminista terrenal porque llega una nueva fuerza desconocida patriarcal europea?, ¿la mujer solo puede ser libre en un mundo más allá del terrenal, luego de la muerte física? ¿la caída del imperio inca se debe a que se dejaron de lado los sacrificios humanos, y por lo tanto, es necesario volver a estos?

“Carne blanca” contiene un terror natural, realista acerca de una mujer joven que va a ser raptada por una mafia que las explota sexualmente, para luego caer en una red de tráfico de drogas, en la que debe de llevar material prohibido en su vientre. El abuso físico por un lado y la voz narrativa de la madre que busca a su hija desaparecida marcan este relato realista, truculento, en el que los hombres son la peor basura sobre la tierra.

“Temprana vocación” es mucho más sugerente. A partir del primer sangrado de la menstruación, una mujer descubrirá un singular placer: beber sangre humana. Pero ¿es una mujer vampiro o se trata de un tipo de anomalía o enfermedad mental? El relato es abierto, pero nos inclinamos hacia lo extraño y lo raro.

“Voyeristas” contiene 3 estampas breves de corte sexual sobre la mujer monstruo, en el que la experiencia sexual da pie al encuentro con la muerte física. La caída del hombre se da por la búsqueda del goce sexual prohibido, y también por la agencia de estas mujeres-monstruo.

Finalmente, en “Pesadilla andina” se narra el encuentro entre una mujer y una deidad demoníaca que engendra un hijo. Al final se cierra con esta frase: “¡El demonio anda suelto en el país! Sé que no viviré más, espero que este sea mi legado en esta tierra” (57). La ambigüedad de la frase llama la atención. Si bien la mujer es víctima de un encuentro forzado con una deidad demoníaca masculina, la frase acentúa algún tipo de valor positivo respecto a su legado (el hijo-demonio), que no niega ni rechaza. Quizás haya algo de Rosemary's Baby (1968) de Román Polansky, basado en la novela de Ira Levin.

 

Elton Honores

Universidad Nacional Mayor de San Marcos