sábado, 22 de agosto de 2020

José Vásquez Peña. Antología del cuento fantástico iqueño. Ica: El conde plebeyo, 2019. 254 p.

 

 

 

José Vásquez Peña. Antología del cuento fantástico iqueño. Ica: El conde plebeyo, 2019. 254 p.

 

José Vásquez Peña (Ica, 1946) es escritor y ensayista. Tiene una amplia producción narrativa que abarca libros como La soledad del viejo huarango (1988) a Mundo mago (2019), además de su obra ensayística Las huellas del Hipocampo de Oro. Nueva travesía por los predios de la literatura iqueña (2016) y varias obras de ficción aún inéditas. En Ica es referente cultural, además de representante de lo fantástico,  y ha desarrollado durante varias décadas un trabajo sostenido dentro del estudio de la narrativa en Ica. En un acto de por sí insólito o maravilloso para los ojos limeños, acaba de publicar con la editorial El conde Plebeyo (dirigida por el escritor y editor iqueño César Panduro Astorga y Alberto Benavidez Ganoza) un florilegio titulado Antología del cuento fantástico iqueño.

Lo primero que llama la atención es el título. Queda claro que su trabajo está en la línea del libro pionero de Harry Belevan Antología del cuento fantástico peruano de 1977, editado por la UNMSM. Lo segundo es el acto de remarcar su carácter de regional, lo que puede leerse de dos maneras: como una ola (o desborde) de un género que siempre estuvo allí como práctica escritural de los narradores y que gozó de gran aceptación entre lectores (tal como ocurre actualmente en otras latitudes del país como Arequipa, Cusco, Piura, o la región amazónica); y de otro lado, como reclamo indirecto a una tradición centralista y colonial de la cultura, que solo existe a partir de Lima. Es también un acto subversivo, en el sentido que vuelve a desestabilizar el panorama limeño tan cómodo y aburguesado en traumas con el padre, o conflictos de familia o el feminismo virulento de la “dictadura del pensamiento único”. Vásquez Peña lo hace ahora desde una producción acaso casi desconocida y desatendida por la crítica. Si nuestro sistema literario artesanal impide muchas veces la circulación de obras de editoriales independientes producidas en Lima –más allá del registro literario o generacional-, menos fortuna tienen las obras editadas en las regiones. Por ello, se hace necesario impulsar lo regional para tener un mejor panorama de lo que está ocurriendo en la narrativa peruana contemporánea. Aunque también es probable que el interés de los académicos sea acaso mínimo, ya que es más cómodo estudiar lo ya asentado dentro de la historia y que prácticamente se cierra con la obra de nuestro premio Nobel y lo que gira alrededor de este como satélites.

El libro de Vásquez Peña tiene un prólogo titulado “El otro rostro de la narrativa iqueña”, en el que el autor se apoya en la teoría clásica de lo fantástico –desde Tzvetan Todorov, a Roger Caillois, pasando por Julio Cortázar, Alejo Carpentier y Harry Belevan- para establecer qué se debe de entender por fantástico. Si bien las ideas expuestas son correctas, el sentido que le da el antologador a lo fantástico es mucho más amplio y general –apoyándose en esta noción de lo fantástico como “síntoma”, propuesto por Belevan. Así, hay varios cuentos incluidos que pueden considerarse como realistas o extraños (es decir, de apariencia fantástica o sobrenatural, pero con una explicación razonable al final del relato) y que pueden ser motivo de discusión –desde el punto de vista teórico u ontológico sobre qué es lo fantástico.

El libro inicia con cuentos de Abraham Valdelomar –autor del canon nacional- y se cierra con Leydy Loayza, representante de la nueva hornada de autores iqueños contemporáneos. Hay elementos transversales que recorren la mayoría de los cuentos. En primer lugar la presencia de lo demoníaco, a través de figuras malignas del panteón infernal, con sus aquelarres o de ambiente brujeril. En ese caso la mujer es representada como agente del mal (una ayudante del diablo), lo que remarca una visión tradicional de la mujer dentro de estos mundos representados. Lo demoníaco es un síntoma de que el mal existe; pero a la vez, el reverso del bien, por lo que puede entenderse que al referir directamente al mal, se alude de modo implícito a la existencia del bien. Es decir, hay un trasfondo ideológico cristiano que da sentido a varios de los textos. En segundo lugar, hay un trabajo con la oralidad, a partir del recurso del relato enmarcado (una historia contada por otro y asumida como verdadera o cierta) que grafica el recurso de la oralidad puesta al servicio de la reconstrucción no solo del habla popular, sino también de la activación de una memoria social compartida que hace posible y verosímil aquello que transgrede las nociones de lo real, estable o lo cotidiano. Finalmente, el paisaje iqueño que es más que un marco, o una ambientación, es un locus, un lugar de ensueño, de maravilla, en el que lo real-maravilloso es cosa común.

Sobre los autores antologados quisiera destacar –además de Abraham Valdelomar- los casos de Luis Enrique Moreno Thellesen y Anaximandro Lucero. Moreno Thellesen murió en 1929 sin ver la luz su anunciado libro El jardín de las lámparas con prólogo de Clemente Palma, que nosotros logramos rescatar, reconstruir y publicar en 2017 (con la agencia de José Donayre y la editorial Altazor de Willy del Pozo) a partir del prólogo del autor de Cuentos malévolos más algunos otros posteriores a la fecha de publicación fallida –sobre a cual no hay mayor registro. Moreno Thellesen demuestra en sus cuentos una madurez al transitar por lo fantástico, el relato policial y atisbos a la ciencia ficción, con un manejo del lenguaje de herencia modernista, pero también con ficciones autónomas de gran imaginación. El otro caso es el de Anaximandro Lucero, que amerita una revisión de su libro de 1923 titulado El dolor de los otros, del que se extraen dos cuentos “La leyenda del esqueleto” y “El misterio de la bodega vieja”, de ambiente musical, con ecos góticos a los aquelarres y al mundo de la brujería.

La aparición de un libro es ya un motivo celebratorio. La antología de José Vásquez propone un corpus de textos vinculados a la tradición fantástica que escapan de la territorialidad limeña para adentrarse en lo regional, un ejercicio que esperamos pueda tener continuadores en otras regiones del país, porque los caminos se bifurcan hacia nuevos horizontes. En un tiempo de permanente alienación cultural es saludable regresar a las raíces, a lo propio, en suma, regresar al Perú.

 

Elton Honores

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

sábado, 25 de julio de 2020

Poldark Mego Ramírez. Pandemia Z: Supervivientes. Lima: Torre de Papel, 2019. 204 p.



Poldark Mego Ramírez. Pandemia Z: Supervivientes. Lima: Torre de Papel, 2019. 204 p.

El Perú parece ser el escenario zombi por excelencia. Un gobierno ineficiente y un estado de caos permanente no nos hacen inmunes a los contagios virales –como piensan algunos distraídos-, pero sí devela nuestras miserias cotidianas que van en múltiples direcciones. Poldark Mego (Lima, 1985) publicó en 2019 Pandemia Z: Sobrevivientes, la primera entrega de una ambiciosa pentalogía, saga que incluirá los títulos: Cuarentena, Asedio, Resistencia y La caída. Llama la atención que proyectara un escenario bastante realista y sobre todo cercano a realidad:

[…] el mensaje del presidente peruano iba y venía. Igual no importaba lo que dijera aquel sujeto de la televisión –un tipo sudoroso y desgreñado-, nadie lo conocía y había legado a ese puesto de casualidad. Durante la evacuación del presidente, ministros y otras autoridades, la cantidad de histéricos fue tal que medio mundo murió. Aquel sujeto de la pantalla se convirtió en mandatario por sucesión, estuvo el cargo de viceministro o secretario de algún ministerio y, de pronto, quedó al frente de la nación (14, énfasis míos).

Más adelante hay una falsa esperanza en la frase de uno de los personajes: “Aún queda Gobierno, ellos te protegerán” (171). Si el Estado es incapaz de asegurar una atención de salud universal y de calidad, si el Estado está al servicio de las grandes corporaciones y consorcios empresariales, si el Estado es corrupto y endogámico y ofrece cargos a un círculo de poder, si por el contrario el Estado ofrece un sueldo de jubilación paupérrimo a la mayoría, si el Estado… ¿Podemos tener algún tipo de esperanza real de cambio? Sabemos que hemos llegado al límite y la pandemia Z no hace sino agravar esta situación de podredumbre.

Como mucha narrativa de temática zombi, suele presentar por un lado un gobierno acéfalo o sin capacidad de reacción (que solo busca ocultarse en refugios seguros, despreocupándose de la población civil), una fuerza militar que intenta mantener el orden, pero que puede terminar excediéndose en sus funciones, la amenaza del uso de bombas atómicas en espacios focalizados para acabar con la pandemia, y mucha acción corporal de los personajes  sobrevivientes que huyen de la horda zombi, además de enfrentamientos físicos en el que la sangre y la materialidad del cuerpo (y su corrupción física) son metáforas de la corrupción externa del orden social que se ha roto de modo irremediable.

Mego presenta al inicio de la novela a un grupo de sádicos que retiene a un grupo de mujeres, alineándose parcialmente dentro de una “narrativa de explotación”. Y quizás ese aspecto que luego va desarrollándose dentro de la trama sea lo más original (dado el modelo The Walking Dead que es mainstream en este tipo de relatos). Las mujeres van adquiriendo el protagonismo y se convierten en centrales. Elsa y Miriam vienen a ser figuras distintas. Si Elsa encarna a la inocencia y esperanza de una humanidad que aún tiene una pequeña esperanza de sobrevivir y termina por aferrarse a la vida; Miriam es la fuerza sexual femenina negativa, que al convertirse en zombi busca vengarse de la humanidad en pleno. Podríamos decir que encarna la fuerza “feminista” destructora, que en una escena arrebata a un recién nacido de su madre, para dejarla morir a ella. Pero no con un sentido maternal. Más digno sería que la madre muriese con su hijo devorados por la horda zombi, pero al quitársela, no solo no puede evitar el “destino” del recién nacido (ya que finalmente muere en manos de Miriam) sino que grafica esta actitud radical sobre el aborto, es decir, la acción de quitar al hijo a la madre es un símil del aborto, en el que el embrión es solo un desecho; y una forma de anular y clausurar la función materna. Mego entonces presenta situaciones complejas de la dimensión humana y problemáticas de actualidad.

La novela tiene influencia tanto del cine como del videojuego, y con escenas de horror al estilo de Poe. Una novela de zombis es también una reflexión sobre la muerte. Si la dimensión política del zombi se mantiene en la saga porvenir, así como ese carácter metafísico de la muerte habremos superado ya el puro entretenimiento del zombi de acción.

 

Elton Honores

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

jueves, 16 de julio de 2020

10 películas sobre viajes en el tiempo


10 películas sobre viajes en el tiempo

Así como la industria del cine norteamericano encontró un nicho bastante rentable en la temática de los superhéroes, el tópico de los “viajes en el tiempo” (en adelante VET) está siendo revisitado en una amplia producción tanto en el cine como en las series de TV. El viaje en el tiempo se formalizó en la novela La máquina del tiempo (The time machine, 1895) de H.G. Wells, cuya influencia ha sido notoria en el género de CF.
Según la codificación del tópico del VET en el cine, las premisas básicas son: 1) No se puede cambiar el presente histórico; 2) Cualquier modificación del pasado puede traer consecuencias negativas de alcance global en el futuro inmediato; 3) Los cambios temporales pueden producir paradojas que deben de eliminarse. Es decir, se trata de una narrativa bastante conservadora del orden social dominante, ya que impone la advertencia de no alterar los hechos del pasado (no se puede evitar, por ejemplo, el asesinato de JFK ni tampoco detener la guerra mundial, ya que son males “necesarios” para que la historia continúe) porque los efectos podrían ser peores en la línea de tiempo a la que pertenecen los protagonistas. Entonces, el tópico se convierte en un mero juego retórico, porque si no se puede cambiar la historia, si todo está escrito y dicho, ¿para qué el viaje? Los viajes se convierten más en una prohibición e instalan una visión premoderna de la vida del ser humano, que debe cumplir con su destino.
En esta lista propongo algunas películas –varias del mainstream, otras menos conocidas- que abordan el tópico con singulares efectos estéticos, ya que el VET ha sido revisitado desde la CF propiamente, la comedia, el drama y el terror.

1.        Predestinación (Predestination, 2014)

Basada en el relato corto “All You Zombies” de Robert A. Heinlein y dirigida por los hermanos Michael y Peter Spierig, Predestinación es, sin duda, la mejor película sobre VET, que adquiere por momentos dimensiones bizarras, y que conectan al personaje con la temática queer.

2.      Interestelar (Interstellar, 2014)


Dirigida por Christopher Nolan y estrenada el mismo año que Predestination, es una película que se apoya en las ideas del físico teórico Kip Thorne, con la intención de presentar de forma creíble y científica los VET, y asume un discurso filosófico en la línea del clásico 2001: A Space Odyssey de Kubrick.

3.      12 monos (Twelve Monkeys, 1995)


Dirigida por Terry Gilliam,  12 monos está inspirada en La Jetée (1962), de Chris Marker. 12 monos aborda la temática apocalíptica y el VET busca evitar la propagación de un virus de contaminó el planeta haciéndolo casi inhabitable.

4.     Los cronocrímenes (2007)

Dirigida por Nacho Vigalondo, Los cronocrímenes, es una historia de suspenso permanente que trata sobre un evento casual que provoca singulares efectos y una dramática toma de decisiones en el personaje central.

5. Volver al futuro (Back to the Future, 1985)

Dirigida por Robert Zemeckis y producida por Steven Spielberg, La primera entrega de Volver al futuro es la cinta de referencia obligada para el tópico del VET, que ofrece una versión edulcorada y nostálgica de la norteamérica de la posguerra, durante los años 50.

6. En algún lugar del tiempo (Somewhere in Time, 1980)

Dirigida por Jeannot Szwarc, y guión de Richard Matheson, el drama En algún lugar del tiempo es una historia romántica que muestra que el paso del tiempo no es impedimento para el verdadero amor.

7. Peggy Sue, su pasado la espera (Peggy Sue Got Married, 1986)

Dirigida por Francis Ford Coppola, y estrenada al poco tiempo de Volver al futuro, trata una historia similar –en este caso, el viaje a los años 60-, pero con una dimensión más humana y menos caricaturesca que el film de Zemeckis.

8. Time freak (2018)

Dirigida por Andrew Bowler, la película mezcla comedia juvenil, drama y CF, mostrando las dificultades de encontrar la relación perfecta y el valor del libre albedrío.

9. Parallels (2015)

Dirigida por Christopher Leone, Parallels es una película de bajo presupuesto que mezcla la idea de los mundos paralelos y escenarios post-apocalípticos, con un final abierto, y que no se ha convertido aún en serie de TV, como era la idea original.

10. Triángulo (Triangle, 2009)

Dirigida por Christopher Smith, Triángulo es una película de suspenso, en la línea de Los cronocrímenes, pero más en el registro slasher o gore norteamericano, que reitera los códigos del tópico del VET en relación con el terror. 


Adicional 

Dark (2017)



Dark es una serie alemana creada por Baran bo Odar y Jantje Friese. Solo la primera temporada puede considerarse como una auténtica obra maestra de relojería (salvo el final que desmereció en algo la calidad de la primera temporada). La franquicia de Volver al futuro comprobó que si las segundas partes son meras repeticiones de la primera, las terceras son un verdadero tedio. Igual situación ocurre con las temporadas 2 y 3 de la serie Dark.

Elton Honores
Universidad Nacional Mayor de San Marcos

martes, 26 de mayo de 2020

Martin Felipe Castagnet. Los cuerpos del verano. Lima: Pesopluma, 2018. 123 p.

Los cuerpos del verano – Editorial Pesopluma


Martin Felipe Castagnet. Los cuerpos del verano. Lima: Pesopluma, 2018. 123 p.

            Publicada inicialmente en 2012, Los cuerpos del verano de Martin Felipe Castagnet (Argentina, 1986) es una novela de CF. La idea es perturbadora: en ese mundo futuro la muerte no existe (o mejor dicho, es una opción), la conciencia es almacenada en internet a la espera de ser “quemado” en otro cuerpo para retornar al mundo físico de los vivos. Y aquí está la trampa: no siempre se retorna en el cuerpo del mismo género, ni con la misma edad, ni fenotipo biológico. Un hombre puede volver como una mujer adulta o como negro e incluso como un caballo, como ocurre en la escena final de la novela.
            Si bien dentro de la CF hay una tradición que juega con esta idea de “reencarnarse” en otro cuerpo –desde Altered Carbon, Avatar, a la serie Black Mirror- Castagnet asume el discurso “new age” para afirmar que somos pura conciencia sin cuerpo, es decir, sin género; y de otro lado, el trashumanismo, al anular la muerte como proceso natural e irreversible –y acaso la única verdad terrestre-. Castagnet no inventa nada que no exista en el mundo real sino que alegoriza esa misma realidad, por ejemplo, la idea del internet como el locus en el que “flotan” las conciencias sin cuerpo, no es tan ajena, ya que el mundo de hoy exige de modo cuasi imperativo que tengas alguna entrada en la red para existir en esta nueva colectividad virtual (basta con “googlear” un nombre para saber si existe o no). Y los avatares (las identidades virtuales) ya permiten a los usuarios ser otros, acaso como simple juego o como parte de una identidad esquizofrénica y fracturada. Es un mundo en el que los ancianos son descartables para el sistema laboral –similar al nuestro.
            La novela establece con claridad de que el internet en donde “flotan” las conciencias es semejante al paraíso religioso, mejor aún, su reemplazo o su concretización. Con ello se tira abajo ese futuro inmediato, ese lugar hacia donde deberíamos de llegar, lo anula, ya que ha sido reemplazado por la tecnología. Esta a su vez permite la reencarnación, pero no para empezar una nueva vida sino para prolongar la primera y modificándola en el camino –hasta llegar a la felicidad individual y perfección. Asimismo al borrar las diferencias entre lo masculino y lo femenino –ya que los personajes cambian de identidad de género, y son aceptados en sus nuevas identidades- promueve la igualdad de género en la línea de los actuales movimientos LGTB.
            La conciencia es el “alma” que según la novela no cambia. Puede reencarnarse en otros cuerpos, pero la conciencia sigue siendo una sola, la misma. Pero si “El sexo siempre encuentra la forma de reinventarse […]” (45), entonces, cambia la experiencia del puro deseo sexual (no del “alma”) que lleva al personaje central a transgresiones éticas y sobrenaturales. No hay límites para el goce sexual y esto parece ser lo único que importa realmente a sus personajes.
El proceso de lo humano hacia lo animal puede leerse como degradación o como estadío superior (el ego desparece). Consideramos lo primero, ya que se trata de un proceso de deshumanización, de pérdida de lo humano para reafirmar la pura animalidad unida a un cosmos esotérico y artificial. Los cuerpos del verano es una novela de CF que puede leerse en clave LGTB queer. Es una novela transgresora y que como señala Enrique Prochazka en el prólogo “Quemar al caballo”, invita a repensar en la inmortalidad, la que tenemos y la que queremos.
           
Elton Honores

Universidad Nacional Mayor de San Marcos