Alexis Iparraguirre. El fuego
de las multitudes. Lima: Emecé, 2016.
Uno de los escritores peruanos más
importantes de la nueva generación que emerge en el nuevo siglo es Alexis
Iparraguirre (Lima, 1974). Con su primer libro El inventario de las naves ganó
el Premio Nacional de la PUCP en 2005, y se convirtió en un clásico contemporáneo
inmediato, con varias otras ediciones. Casi diez años después, en 2016 publicó
su segundo libro de cuentos El fuego de las multitudes, menos
experimental, más sobrio y con mayor densidad filosófica. La calidad del libro
es indiscutible, pero, a pesar de contar con algunos comentarios críticos
favorables de la época, diera la impresión que quedó opacado con su primer
libro. El fuego de las multitudes incluye cuatro textos: “Albedo”, “No
es fábula”, “Demonio atómico”, y “Punto ciego”. El autor declara en entrevista
y propone su visión sobre dos de sus cuentos:
En el primer cuento, «Albedo» sobre todo, tiene un fuerte vínculo con la
contemplación de la belleza y cierta forma de apropiación erótica
inconmensurable. Es un vínculo entre las personas y no una ruptura. Hay algo de
clave para iniciados en la locura. No creo que sea algo neo romántico puesto
que no hay pretensión espiritual o unitaria. Hay una figuración más
materialista, neo vanguardista, pero no creo que romántica. De eso seguro […] «Punto
ciego» es la historia de dos antropólogos que trabajaron en Comisiones de la
Verdad, de las que adquieren solvencia como investigadores y como políticos,
una experiencia que los lanza a un desafío mayor en esa distopía: enfrentar por
circunstancias inesperadas a la Corporación del Clima, un conglomerado que ha
transformado el clima planetario en función de controlar el calentamiento
global. Me interesó más la ironía antes que el tema de la memoria […] (Rimachi,
2016)
En una
segunda entrevista, el autor resume los cuatro textos del siguiente modo:
Son fundamentalmente cuentos fantásticos, y tienen que ver con personas que
viven una vida muy cotidiana y que de pronto son desplazados a una zona de
profundo reto cuando aparece un hecho imposible en sus vidas. Por ejemplo, un
capitán de la Marina debe desplazarse a la Antártida en busca de una
situación que para él es un misterio. También hay un profesor de poesía cuyos
alumnos se suicidan al leer determinados poemas. Un físico que baila salsa en un
garito del centro de una ciudad que se parece mucho a Lima. Y finalmente, una
burócrata internacional que tiene sobre sus hombros el peso de todo el mundo,
el día en que los Estados y las multitudes salen a protestar a las calles
(Silva, 2016).
Javier
Ágreda (2016) sostiene sobre los 2 primeros cuentos que se trata de “personajes
cuya obsesión los lleva hasta la locura y la muerte”, en otras palabras, son “personajes
que enfrentan sus problemas (la soledad, la muerte) a través de la racionalidad
y la erudición (literaria o física), aunque solo encuentren soluciones
simbólicas”.
Julio
Meza (2016) sostiene sobre los dos primeros relatos que “los personajes
trabajan en ambientes jerarquizados y sus labores implican el uso de una
racionalidad obsesiva […][que] se ven envueltos en
circunstancias constituidas por una violencia delirante. Son historias en donde
se desconfía de la racionalidad moderna, esa misma que se encuentra en el
centro del sistema económico dominante […]”.
Para
Salvador Luis Raggio (2016) se trata de “un libro evidentemente concebido para debatir acerca de la
independencia intelectual y afectiva, la hegemonía de la Autoridad y el apparatus
tecnopolítico que en nuestro mundo disciplina conductas y opiniones […] se
apoya en un imaginario que mezcla ciencia y distopía con preocupaciones como el
ansia eterna de amor y la ruina de la estabilidad mental”. Añade que:
Desde la primera página del conjunto experimentamos la funcionalidad de
oposiciones que hacen una distinción entre principios de autoridad
(representados siempre como entes monolíticos) y medios de evasión (de carácter
corrosivo y expresión acuosa) […] Iparraguirre elige el cuestionamiento
filosófico sobre la intensidad del efecto formal. Son, en realidad, textos
mucho más densos, no precisamente en lo que respecta al lenguaje (donde el
autor demuestra que con el paso del tiempo ha aprendido a economizar), sino en
lo que se refiere al análisis de la condición de la existencia. Lo que impulsa El
fuego de las multitudes es, justamente, el pensamiento y el afán de abrir
espacios de insubordinación, donde la originalidad (la libertad) reemplaza al
lugar común (el sometimiento).
“Albedo”
es una historia de amor con ecos a clásicos como Frankenstein de Mary
Shelley, a Poe o Lovecraft, por el escenario polar y la obsesión por el blanco
(recordemos que en un autor modernista como José Antonio Román da un giro y
convierte lo blanco en algo morboso y enfermizo). Es un relato existencial que
se pregunta acerca de la naturaleza del amor, sobre su esencia, o en otros
términos ¿qué es?
“No es
fábula” representa casi de modo muy mimético el mundo del profesor
universitario, con toda la hipocresía que circula en sus pasillos, un mundo
cerrado lleno de argollas o prebendas, y también de soberbios en el fondo de sí
mismos. El personaje es un modelo que bebe de la Dead Poets Society
(1989) con efectos fatales en sus estudiantes.
“Demonio
atómico” es el más juguetón dado que mezcla dos contradictorios (la música
salsa y la física nuclear), que no tienen nada en común. Parece una estética
materialista (agudizar las contradicciones y fuerzas en una realidad social,
que Biffi ha llevado al extremo).
“Punto
ciego” es una nouvelle que se pregunta, en el fondo, por la verdad, ¿qué
es? que los personajes trabajen en Comisiones de la verdad a nivel
internacional es meramente coyuntural, dado que en el fondo están siempre al
servicio de un Estado quienes pagan por sus “servicios”. En una de las
entrevistas Iparraguirre sostiene que el proyecto inicial era abordar empleos
que fueran innecesarios en el s. XXI (por ejemplo, el marino aventurero de
“Albedo”, el profesor de letras en “No es fábula”, etc.), pero que luego mutó.
Me quedo con esta posibilidad latente, pues estos profesionales de las ciencias
sociales trabajan contando cadáveres. El gran problema es: en ese mundo futuro
¿seguirá habiendo una demanda por estas “comisiones”? Porque si ese es el
futuro que nos espera entonces lo distópico no es el futuro porvenir, sino pasado
y presente. Un bucle: no hay futuro.
En un
país cuyo ideal de cultura es ser imitador vocal de “Yo soy” (Yo me parezco a);
o presumir de haber estado muy cerca del nobel MVLL, creyendo que el verdadero
talento se contagia por los poros, es necesario resistirse a ello y poseer un
grado de originalidad o de disidencia real, como es el caso de Iparraguirre.
Diez nuevos años después ¿vendrá ya su tercer libro?
Elton Honores
Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Bibliografía
Agreda,
Julio (2016). El fuego de las multitudes [reseña]. En: https://agreda.blogspot.com/2016/10/el-fuego-de-las-multitudes.html
Meza,
Julio (2016). El fuego de las multitudes [reseña]. En: https://elroommate.com/2016/09/19/julio-martin-meza-resena-un-libro-de-cuentos-de-alexis-iparraguirre-peru/
[Raggio],
Salvador Luis (2016). El fuego de las multitudes [reseña]. En: https://www.panoptista.com/el-fuego-de-las-multitudes-de-alexis-iparraguirre/
Rimachi,
Gabriel (2016). “Alexis Iparraguirre y El fuego de las multitudes”. En: https://circulodelectores.pe/alexis-iparraguirre-fuego-multitudes-2/
Silva,
José (2016). “Alexis Iparraguirre habla sobre "El fuego de las
multitudes"”. En: https://elcomercio.pe/luces/libros/alexis-iparraguirre-habla-fuego-multitudes-237569-noticia/
